cuando el voluntariado recarga tu ‘batería’ emocional
VOLUNTARIADO

REVISTA Nº 142 – MARZO 2021

Voluntariado grabado en el ADN

El voluntariado forma parte del ADN de Vicent Sánchez Rueda que, desde hace un lustro, acompaña a pacientes hospitalizados y apoya a sus familiares en San Juan de Dios. Esta leonesa, nacida en Santa Marina del Rey, ya apuntaba ‘maneras’ en su más tierna infancia. “Cuando era niña siempre decía que quería ir a las misiones”, explica con una sonrisa dibujada en los ojos para, a renglón seguido, subrayar que lo suyo es “pura vocación”.

Una inclinación por un modo de vida que no duda en recomendar por todo lo que le aporta. “Para mí es una gran satisfacción servir de desahogo a muchas personas que lo necesitan”, asegura. Así, lejos de venirse abajo, invadida por el desánimo tras escuchar en ocasiones historias que son duras, confiesa salir con “más fuerza que nunca” para enfrentar la vida. “Venir aquí me encanta y es un respiro que dista mucho de ser una obligación”, remarca Vicent, que también es alumna de la Universidad de la Experiencia.

“Durante mis años como administrativa en la residencia de mayores DomusVi, en la Virgen del Camino, vi lo que era la soledad de las personas mayores”, indica. Una soledad no elegida que conduce al aislamiento. “A veces me involucraba demasiado y me extralimitaba en mis funciones, llevándome incluso alguna bronca. Pero era algo superior mí”, según pone de relieve una mujer que durante un cuarto de siglo vivió en Barcelona, donde trabajó en control de aduanas.

Con la filosofía de “compartir” y “poder ayudar a los demás en la medida en que se pueda”, Vicent ‘aterrizó’ en el Hospital San Juan de Dios de León para ofrecer parte de su tiempo. Fue así como, de la mano de una voluntaria guía, se empapó de la dinámica antes de empezar a recorrer sola unos pasillos repletos de batas blancas y verdes con un objetivo muy claro: hacer a pacientes y familiares su estancia más amena.

“Muchas personas te dan lecciones tremendas”, señala tras recordar sus conversaciones con un hombre al que habían amputado ambas piernas. “Tenía motivos para estar amargado y, sin embargo, nunca perdió el sentido del humor ni dejó de tener una palabra amable conmigo”, recuerda aún impactada. Porque sobrellevar la enfermedad, la cirugía, la hospitalización y los tratamientos no es una tarea fácil.

El acompañamiento es entretener, jugar a la distracción, llenar vacíos y esperas, escuchar, hablar de esperanzas y de miedos, hablar de cualquier cosa. Pero siempre, en palabras de Vicent, con perspectiva. Y es que mantener una cierta distancia emocional es clave para no hacer tuyos los problemas. “De lo contrario, no volverías”, simplifica a sabiendas de que “difícilmente puedes echar una mano a alguien si tú no estás bien”.

Seguidora de Jorge Bucay, un escritor y terapeuta argentino convencido de que “algo de nosotros habrá cambiado después de la pandemia”, Vicent también ha participado en los talleres de lectura que se han impartido en la biblioteca del centro y en la última edición de la Escuela de Otoño del Voluntariado, el mayor encuentro estatal de formación que celebran las ONG, en Burgos. “Fue una experiencia maravillosa que espero repetir”, afirma antes de lamentar que “el coronavirus nos ha partido por la mitad”.

Vicent Sánchez Rueda
Voluntaria
Hospital San Juan de Dios de León