cuando el voluntariado recarga tu ‘batería’ emocional
VOLUNTARIADO

REVISTA Nº 143 – JUNIO 2021

En las filas del voluntariado hospitalario

En marzo de 2020, coincidiendo con la declaración del estado de alarma en todo el territorio nacional para contener la propagación del SARSCoV-2, Bianca de Blas cumplió su primer año como voluntaria en el Hospital San Juan de Dios de León. Desde entonces, esta militar del Regimiento de Artillería y Lanzacohetes del Mando de Artillería de Campaña (Ralca-63), con base en Astorga, ha visto su acompañamiento a pacientes ingresados interrumpido en varias ocasiones. “Regresé en julio, pero desde septiembre, primero con el cierre perimetral, luego con los turnos de trabajo y más tarde con la restricción de las visitas, no he podido venir”, asegura sin ocultar sus ganas de volver a la primera línea de batalla fuera de su contexto laboral.

Bianca, que siendo adolescente cambió el Madrid que la vio nacer por la tranquilidad de un pequeño pueblo de la comarca de la Maragatería, se alistó en las filas del voluntariado hospitalario en la búsqueda de un ejército solidario que, en sus propias palabras, le ha ayudado a “relativizar” muchos de los problemas que la agobiaban en su día a día.

“En una de mis primeras visitas me encontré con un chico que había tenido un accidente de tráfico y que, tras muchos meses en San Juan de Dios, me mostró cómo caminaba y subía las escaleras. La madre, a la que le habían dicho que su hijo se iba a quedar en estado vegetativo, estaba superando un cáncer. Y la hermana, que era fisioterapeuta, se ha venido a León para ayudarle con la Rehabilitación”, explica. Una situación, la de ver a toda una familia volcada con uno de sus miembros, que le enseñó otra cara de la vida.

A sus 38 años Bianca, que tiene una hija que ya roza la mayoría de edad, estaba detrás de algo que llenara sus horas muertas. “Los pocos ratos que estaba libre me veía sola, sin demasiadas amistades con las que poder quedar. Así que antes de quedarme en casa viendo la televisión, decidí buscar algo con lo que sentirme útil”, pone de manifiesto esta mujer que, como militar, dedicó en su día parte de su tiempo a limpiar las playas gallegas de la masa negra y viscosa que había emanado del Prestige. “Me gustaría participar en alguna misión humanitaria”, según apostilla.

Pocas veces se ha encontrado con las puertas cerradas. “Generalmente, salvo casos puntuales, agradecen que les escuches y hables con ellos”, indica una mujer a la que, en un principio, le daba cierto apuro tener que lidiar con las reticencias de pacientes y familiares. “Como yo cuando he estado enferma o me han tenido que operar he sido tan insoportable, temía encontrarme con una actitud negativa”, confiesa.

“A día de hoy sigo en contacto con un matrimonio después de que él estuviera ingresado con una retinopatía diabética que le hizo perder la visión. Estuvo aquí muchos meses y no pasaba semana sin que le viera”, señala Bianca en un intento por subrayar los lazos que se crean en el marco de una labor altruista que fortalece y mejora la calidad asistencial. Y es que, aunque exige habilidad para afrontar situaciones que son delicadas, una sonrisa de agradecimiento lo compensa todo.

Bianca de Blas
Voluntaria
Hospital San Juan de Dios de León