VOLUNTARIADO

REVISTA Nº 132 – SEPTIEMBRE 2018

el voluntariado hoy

Todos sabemos que estamos entrando en nuevas estructuras sociales, las necesidades que van surgiendo son distintas, la sociedad ha cambiado notablemente y el ser humano sigue el ritmo del cambio a unas velocidades a veces vertiginosas.

Todos sabemos que estamos entrando en nuevas estructuras sociales, las necesidades que van surgiendo son distintas, la sociedad ha cambiado notablemente y el ser humano sigue el ritmo del cambio a unas velocidades a veces vertiginosas.

Pero a pesar de todos esos cambios, seguimos siendo vulnerables, incluso más que antes, el nivel de competencia es mayor en todos los contextos, y eso al final desgasta con más rapidez a las personas. Ese desgaste, ese agotamiento, se produce a una edad más temprana que en otros momentos sociales, y cada vez vivimos en una sociedad donde las personas sufren unos niveles de vulnerabilidad que a veces tienen mal desenlace.

El voluntariado tiene un papel fundamental en todos estos contextos de cambio, y de vulnerabilidad. El ser humano cada vez está más solo aunque es verdad que vivimos más, cronológicamente hablando, pero la calidad de vida se va perdiendo, no es tan real, como a veces manifestamos. Los niveles de soledad y dependencia están en cotas altas.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios sigue apostando por el voluntariado, sigue apostando por los más débiles, sigue en su necesidad de ayudar a todos, sigue apostando por conseguir una vida digna para todos, y el voluntariado es esa pieza del puzzle que no puede faltar y que como consecuencia debemos apostar por ello, valorarlo y agradecerlo.

Sabemos las dificultades que entraña su gestión, sabemos que ser voluntario no es solo buena voluntad. El voluntario se entrega a fondo perdido, no mide, no calcula lo que va a quedar como resultado de una acción, simplemente está.

Los que trabajamos en la orden, sabemos bien qué significa esa compañía de los voluntarios, qué significa hablar con el otro sin juzgar, sin indagar en la vida de nadie, sin organizarle la vida de lo que puede ser mejor o peor, sencillamente la persona espera una acogida, así, ¡sin más!

El voluntario recibe el agradecimiento del que es acogido, le reporta tranquilidad. Todos los voluntarios hablan de las mismas sensaciones cuando terminan su actividad en frases como: ¡ya tenía ganas de volver!, lo necesitaba… esto nos tiene que hacer pensar que la felicidad y el bienestar que produce la donación de uno mismo, de su tiempo, es algo que no es fácil explicar en los tiempos que vivimos, ya que todo radica en ser feliz a toda costa con un buen sueldo, un buen puesto de trabajo, un buen coche, unas buenas vacaciones… etc. Es decir, todo este conjunto de cosas es lo que se llama éxito y se traduce en felicidad y todo esto parece estar de moda.

Pero si buceamos un poco y oímos a muchos voluntarios que pasan por nuestras casas, la escala de valores es otra, nada que ver con lo que la sociedad valora y estima.

Los pacientes me regalan a mi más que yo a ellos, y en ese cruce de sentimientos esta la bondad del ser humano, sin medir quien da más o quien recibe más, porque hay cosas que aunque pueden ser objetivas no se puede medir ni pesar. Por lo que desde aquí damos mil gracias a todos los voluntarios de nuestros centros, por aportar, por donar vuestra alegría y vuestro tiempo.

Rosa M. Quintano
Responsable Voluntariado
Hospital San Juan de Dios de León