VOLUNTARIADO
REVISTA Nº 128 – SEPTIEMBRE 2017
Constancia y compromiso

La constancia y el compromiso son las características que definen nuestro voluntariado. En 2013, la Plataforma del Voluntariado de España (PVE), publicó un estudio: ‘Así somos: el perfil del voluntariado social en España’.

En este estudio se recogen datos relativos a una amplia muestra de personas que realizan voluntariado en nuestro país. Datos como, sexo, edad, estado civil, nivel de estudios alcanzados, horas semanales dedicadas al voluntariado, antigüedad en la realización de la actividad voluntaria, etc. Particularmente ha llamado mi atención este último punto que menciono: antigüedad en la realización de la actividad voluntaria.

Según este estudio, de la muestra de voluntariado analizada, un 60% colabora desde hace 3 o más años, y de este 60%, un 24% lleva más de 6 años siendo voluntario/a. Lo que no se especifica es, si todo ese tiempo, el voluntariado se ha realizado en la misma entidad, o si esta persona voluntaria, ha cambiado de actividad y centro. De ser la primera opción: el voluntario/a colabora desde hace más de tres años en la misma entidad, ¿qué nos demostraría este dato? Para mí significa dos cosas fundamentales: constancia y compromiso. Si la persona voluntaria cuenta con ambas características, permanecerá más tiempo en la entidad, y el vínculo creado será cada vez más fuerte y estable, ya que a mayor antigüedad, más formación recibida, mayor implicación en su actividad, mayor deseo de ser proactivo/a y mayor consciencia de la realidad que se vive en la entidad en la que colabora; en definitiva, serán voluntarios/as más eficaces y beneficiosos.

¿Qué ocurre en los centros pertenecientes a la Orden de San Juan de Dios?, ¿contamos con personas constantes y comprometidas? Desde mi experiencia como Coordinadora de Voluntariado en uno de estos centros, he observado que, a pesar de la disparidad de personas que forman nuestro grupo de voluntariado, sí encontramos presentes estas características, ya que un 62% de nuestros/ as voluntarios/as llevan más de 3 años colaborando. Estas personas deciden contribuir animadas por diferentes motivos: para ocupar su tiempo libre, porque sienten la necesidad de ayudar y en este momento de su vida cuentan con el impulso para ello y/o porque, motivadas por terceras personas, han pensado: “¿Por qué no probar?”.

El comienzo de su actividad voluntaria es diferente para todas, ya que los intereses que las han movido a acudir a nuestro centro son también diferentes. A pesar de esto, después de un tiempo de adaptación y aprendizaje, la mayoría continúa. Hacen del centro su segunda casa, aportan y reciben, sí, pero en definitiva suman. Su actividad voluntaria se vuelve constante y comprometida. Comparten, ayudan, apoyan, aprenden y finalmente, hacen que su presencia en el centro, y la tarea que realizan, se vuelva necesaria. No podemos olvidar que compaginan el voluntariado con sus vidas, trabajos, hijos/as, nietos/ as, casa y muchas más responsabilidades personales; por lo que ser constantes y comprometidos es un reto complicado y digno de valorar.

En los centros de la Orden de San Juan de Dios contamos con un potente grupo de voluntariado, y debemos primar por la continuidad y estabilidad de las personas. Nuestros voluntarios son personas formadas, capacitadas, eficaces, integradas y responsables.

Sara Dorado
Coordinadora de Voluntariado
Santa María de la Paz (Madrid)