El doctor Sergio Mahave Ruiz, licenciado en Medicina por la Universidad de Valladolid (UVA), ha abierto este 2024 en el Hospital San Juan de Dios de León una consulta especializada en glaucoma y cataratas, dos patologías que, por lo general, se asocian al envejecimiento y pueden provocar la pérdida de la visión. 

No obstante, mientras la catarata implica la pérdida de transparencia del cristalino con una recuperación visual que es posible tras la cirugía, con el glaucoma no ocurre lo mismo: el daño al nervio óptico (el que traslada la información desde el ojo hasta el cerebro) llega de forma gradual, silenciosa y de manera irreversible. 

Además, el paciente no tiene síntomas hasta que se produce una pérdida importante del campo visual. En este sentido, “la mitad de las personas con esta patología -que se produce cuando aparece una alteración entre la síntesis y salida del humor acuoso del ojo- desconocen que padecen la que se revela como la segunda causa de ceguera en el mundo”.

El glaucoma es una enfermedad ocular degenerativa que padecen aproximadamente un millón de españoles y 64 millones de ciudadanos de entre 40 y 80 años en todo el mundo. Además, según la Sociedad Europea del Glaucoma (SEG), se prevé que para el año 2020 se alcance la cifra de 112 millones de diagnósticos. En el caso de España, se estima que cerca de 500.000 habitantes son víctima de este “ladrón silente” sin saberlo.

Adjunto al Servicio de Oftalmología del Complejo Asistencial Universitario de León (CAULE) desde 2016, tras hacer la residencia en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, el doctor Mahave Ruiz cuenta con más de 15 años de experiencia en diagnóstico y tratamiento del glaucoma, incluida una subespecialización (Fellowship) de año y medio en el Hospital Moorfields Eye Hospital de Londres, de gran prestigio internacional. 

Sergio Mahave

La entrevista

¿Qué es el glaucoma y por qué es tan importante el diagnóstico precoz?

El glaucoma es una neuropatía óptica, es decir, una enfermedad ocular que afecta al nervio óptico y que provoca una pérdida progresiva del campo visual pudiendo acabar en ceguera. El diagnóstico precoz es fundamental, porque el daño en el nervio óptico no se puede revertir, sólo frenar. Es decir, si la enfermedad la detectamos en fases iniciales, es muy probable que el paciente no llegue a padecer consecuencias visuales incapacitantes. Pero, si por el contrario cuando detectamos la enfermedad ya está avanzada, tenemos menos posibilidades de mantener al paciente con visión funcional hasta el final de su vida. 

¿Qué factores pueden contribuir a su aparición?

El principal factor de riesgo es la tensión ocular, es decir, la presión que tenemos dentro del ojo. A la hipertensión ocular se unen otros factores de riesgo como la miopía, la edad y la herencia genética. De este modo, las personas con antecedentes familiares son más propensas a padecerlo y deben tener especial vigilancia.

En este sentido, ¿cuándo es recomendable consultar a un especialista?

Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado constituyen la mejor oportunidad para conservar la vista. Por eso, las revisiones anuales cumplidos los 40 años (a partir de esta edad el 2% de las personas pueden padecer glaucoma) son fundamentales al objeto de realizar un ‘screening’ mediante una tonometría y el estudio del nervio óptico (compuesto por más de un millón de fibras) para frenar la progresión de esta enfermedad en los estados iniciales. 

¿Y por dónde pasa el abordaje del glaucoma?

Las estrategias terapéuticas están siempre orientadas a disminuir la presión intraocular y frenar el progreso de la enfermedad. En este sentido, optamos por prescribir un tratamiento tópico (gotas) como paso previo a la cirugía filtrante, la cual busca abrir un camino alternativo dentro del ojo para que drene el exceso de humor acuoso que provoca la presión elevada. 

¿Es la cirugía una opción efectiva y segura?

La revolución en este campo está llegando de la mano de nuevos dispositivos que, colocados dentro del ojo, ayudan a controlar la presión. Es lo que llamamos técnicas mínimamente invasivas y suponen el verdadero avance en esta patología en los últimos años. Clásicamente sólo había una o dos técnicas quirúrgicas que además tenían un riesgo y complicaciones nada despreciables, motivo por el que la cirugía de glaucoma no gozaba de buena reputación. A día de hoy podemos decir que esto ha cambiado mucho. En la última década han aparecido una serie de implantes con los que las complicaciones han disminuido significativamente. Además, la cirugía se realiza de forma ambulatoria con una recuperación relativamente rápida. 

¿Guardan relación el glaucoma y las cataratas?

Tanto las cataratas como el glaucoma se asocian a la edad, por lo que es muy frecuente que el paciente tenga ambas patologías. En algunos casos, se pueden abordar a la vez; pero, en otros, es preferible realizar primero cirugía de cataratas y luego de glaucoma o viceversa. Hay casos, incluso, en los que simplemente la cirugía de catarata nos ayuda a controlar el glaucoma. La valoración del paciente por el especialista es lo que determinará qué opción es la más recomendada.