RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 139 – JUNIO 2020

Teletrabajo: ¿ha venido para quedarse?

Seguramente algunos de los que estáis leyendo este artículo habéis estado o estáis teletrabajando o conocéis a alguien que ha utilizado esta alternativa laboral a raíz de la situación que vivimos a consecuencia del Covid-19.

Aunque parece una fórmula relativamente actual, lo cierto es que esta opción de prestación de servicios tiene sus orígenes en los 50 donde se denominaba “trabajo a distancia”.

En ese momento, aunque pueda sorprender, se utilizaba esta denominación para los trabajadores de pequeñas empresas y talleres de trabajos manuales, que realizaban sus cometidos en una ubicación diferente a la del propio empresario para luego llevarle a éste la mercancía finalizada.

Debido a los cambios sociales, económicos y organizacionales, fue tomando forma hasta que en los años 70 se comenzó a hablar de teletrabajo bajo la óptica de “enviar el trabajo al trabajador en lugar del trabajador al trabajo”.

En ese momento comenzaban a tener peso las telecomunicaciones como nuevo modelo organizativo y sociológico. dando paso a su aplicación en sectores como la distribución, la industria y las administraciones públicas.

Entonces quedaba patente que se debían combinar dos elementos para la existencia del teletrabajo. Por un lado, que fuese realmente viable la posibilidad de realizarlo lejos del núcleo central de la empresa; y, por otro, la utilización de forma necesaria de las nuevas tecnologías.

Si bien es verdad, al principio el teletrabajo era un concepto que empezó a expandirse como método útil por parte de las organizaciones para poder enviar a un elevado número de trabajadores simultáneamente a diferentes ubicaciones durante un tiempo determinado y no bajo el concepto de “trabajar en casa”.

Actualmente, y más en estos complicados momentos, el teletrabajo ha pasado de ser el gran desconocido a ser el gran aliado y, en algunos casos, una opción previamente impensable al no ser valorada como una alternativa real.

El teletrabajo, como podemos ver, no tiene porqué ser una opción permanente si no una posibilidad circunstancial para adaptarse a situaciones de carácter temporal.

Otra cuestión importante a tener en cuenta es la prevención de riesgos laborales, ya que el trabajador tiene diseñado su puesto de trabajo en base a unas directrices y normas de seguridad.

En principio, los puestos que predominan en esta opción son aquellos asimilables a tareas de oficina, donde los instrumentos principales de trabajo son los equipos con pantallas de visualización de datos y telefonía móvil.

Dado que el lugar de trabajo va a ser en la mayoría de los casos el domicilio particular, llevar a cabo una evaluación de riesgos es muy complicado. Por ello, una opción muy utilizada por las empresas es la autoevaluación del puesto.

Consiste en facilitar al trabajador un cuestionario que incluye también preguntas abiertas donde la empresa podrá valorar, según sus respuestas, si las condiciones para teletrabajar son idóneas o si por el contrario tiene que facilitar alguna medida adicional.

Es posible que todos aquellos que han debutado como teletrabajadores hayan encontrado tanto puntos a favor como en contra.

Ventajas

  • Poder distribuir el tiempo de trabajo en función de sus propias necesidades, lo que posibilita en mayor medida la conciliación laboral y familiar. Es decir, flexibilidad horaria.
  • Mejor rendimiento, al estar en un ambiente más tranquilo (en algunos casos), libre de las posibles interrupciones de la oficina provocadas por el propio entorno de trabajo o los horarios de descanso marcados por la empresa.
  • Reducción de costes en transporte, en almuerzos fuera de casa y otros gastos derivados del movimiento casa-trabajo y viceversa.
  • Mejor salud y control del estrés. Entre otros motivos, por la reducción de los conflictos interpersonales, así como por el hecho de evitar atascos.

Inconvenientes

  • Pérdida de comunicación con los compañeros, con el riesgo de producirse el aislamiento futuro de ellos.
  • Dificultad en algunos casos a la hora de obtener respuestas rápidas a dudas en el desempeño de sus funciones.
  • Las tecnologías de la información pueden permitir la disponibilidad del trabajador más allá de su jornada, disminuyendo así su desconexión del trabajo.
  • Dificultad para separar el ámbito laboral del personal (familia-trabajo).

Para las organizaciones ocurre exactamente lo mismo. hay algunos factores muy beneficiosos para ellas como la disminución del absentismo y siniestralidad -sobre todo en accidentes in itinere- o la disminución de costes asociados a un centro físico, pero también otros menos beneficiosos como la dificultad de poder llevar a cabo la supervisión más cercana a los trabajadores o la gran inversión en Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Actividades como la nuestra -y en general del sector servicios- cuentan con grandes limitaciones a la hora de implantar metodologías eficientes en el teletrabajo.

Bajo una perspectiva amplia, el teletrabajo puede interpretarse como un desarrollo de las relaciones laborales que conduce a una mayor flexibilidad en la forma en que se organizan y ejecutan las tareas profesionales.

Esta circunstancia, debidamente gestionada, puede redundar en una mayor eficiencia y eficacia en las prestaciones laborales, debiendo valorar siempre de forma individual cada caso.

Desde el Hospital San Juan de Dios de León, queremos que todos nuestros trabajadores se sientan seguros y protegidos en su puesto de trabajo. Por ello, hemos optado por el teletrabajo en todos casos en los que ha sido viable y seguirá siendo una opción de futuro a tener en cuenta.

Leticia Alvárez García
Recursos Humanos
Hospital San Juan de Dios de León