RECURSOS HUMANOS
REVISTA Nº 144 – SEPTIEMBRE 2021

talento flexible

En el momento actual, la flexibilidad laboral se ha convertido en una habilidad clave y un plus añadido en dos direcciones, tanto por el lado del empleado, que precisa ser "flexible" para adaptarse a los requerimientos de la empresa, como por el de la empresa que también tiene que serlo para entender las necesidades de sus empleados y conseguir así un equilibrio.

En el momento actual, la flexibilidad laboral se ha convertido en una habilidad clave y un plus añadido en dos direcciones, tanto por el lado del empleado, que precisa ser «flexible» para adaptarse a los requerimientos de la empresa, como por el de la empresa que también tiene que serlo para entender las necesidades de sus empleados y conseguir así un equilibrio.

Un concepto cada vez más relevante en el entorno empresarial es el de “talento flexible”. En un mundo interrelacionado y cada vez más globalizado, es necesario ir incorporando diferentes herramientas que faciliten la flexibilidad en las políticas de gestión del talento de las organizaciones y acoplarse así a una realidad muy cambiante como es la actual.

La gestión del elemento humano durante la pandemia, que aún sigue con nosotros, ha sido y es una de las tareas más complejas a las que se han enfrentado los departamentos de RRHH durante estos duros meses, especialmente para aquellas organizaciones que han tenido que reorganizarse con el objetivo de poder ofrecer el mismo servicio y atención, pero con escasos recursos humanos.

Con las empresas teniendo que amoldarse a los nuevos enfoques, tanto de colaboración como de productividad, la pandemia ha proporcionado a estos gestores la oportunidad para mantenerse ágiles, ajustar estrategias y cultivar nuevos enfoques de trabajo con una mentalidad de obligada transformación. Entre las tendencias más evidentes se encuentran la capacidad de las organizaciones de cambiar sus estructuras y procedimientos de la forma más veloz posible para readaptarse continuamente al mercado, incluso en algunos casos llegando a cambiar el modelo de negocio para conectar mejor con las expectativas de sus potenciales usuarios.

Las empresas más flexibles y que mejor consigan una adaptación mutua empresa-empleado serán las más capaces de adaptarse a los nuevos tiempos y conseguir una excelencia que les diferencie del resto.

Reflexionando sobre el nivel de tolerancia a la flexibilidad se podrían plantear las siguientes preguntas: ¿te consideras un trabajador flexible? ¿serías capaz de trabajar de una forma diferente a la actual y adaptarte a cambios importantes de una forma relativamente rápida? No cabe duda que las personas más adaptativas son las más reclamadas por las empresas debido a su potencial camaleónico, ya que ofrecen muchas más posibilidades para ambas partes. Por ello es interesante potenciar políticas de desarrollo, tanto individuales como grupales, encaminadas a evitar la rigidez laboral utilizando herramientas de apoyo como por ejemplo la formación, cuanta más amplia sea la formación, más fácil será poseer un talento flexible.

Entre las competencias personales más requeridas, se encuentran las siguientes:

  • Visión de la organización, para verla como “un proyecto en el que elijo participar y que cuidamos entre todos”.
  • Autoexpresión, la capacidad de aportar ideas creativas y diferentes que puedan añadir valor y crecimiento, sin temores ante la posibilidad de que no sean aceptadas. La iniciativa siempre es muy bien valorada, aunque no pueda llevarse a cabo en el momento de presentarla, así como provechar también la diversidad de los equipos humanos como una riqueza para innovar.
  • Conexión, trabajar en la empatía para conseguir que aumente así el nexo entre compañeros y hacia terceros, ya que es primordial conseguir soluciones y planteamientos conjuntos, afrontando unidos nuevos desafíos dentro de la empresa e intentar alinear los objetivos individuales y propósitos con los de la organización.
  • Contribución, la capacidad de comprender el impacto y la importancia que tiene sobre los demás las formas, los valores y las conductas de cada uno.

Las organizaciones están asumiendo que las competencias técnicas se pueden adquirir y desarrollar de una forma relativamente fácil mientras formamos parte de una empresa y que, en cambio, alinear los valores personales con los de las compañías es un proceso más complicado en el ámbito de una relación laboral al requerir de un gran esfuerzo, voluntad y constancia por ambas partes. Por este motivo, las empresas están comenzando a dar tanta o más importancia a la hora de incorporar nuevos talentos a conceptos como visión, valores o cultura institucional corporativa, asumiendo que las competencias técnicas son una condición necesaria pero no suficiente a la hora de incorporar nuevo talento humano.

En cuanto a la parte tecnológica, ha sido la gran protagonista y aliada dentro de este momento de demanda de flexibilidad desde que irrumpió la pandemia, adquiriendo una mayor importancia en muchos órdenes de nuestra vida, y atravesando todos los sectores de la economía española. Pero, ¿cómo ha sido esa influencia en el mundo de los recursos humanos? ¿la actual tendencia es pasajera o se consolidará? Según un informe de una de las sociedades más punteras en empleo temporal de nuestro país, cuando comenzó la pandemia el 75% de los departamentos de RRHH tuvieron la necesidad de continuar con sus procesos de selección obviamente de forma digital, ya que era la única forma de que el desplome de la actividad no fuese aún mayor. La forma de ponerlo en práctica fue adaptando sus procesos habituales a las herramientas tecnológicas disponibles, un sistema que les permitió enfrentarse y superar situaciones nuevas que antes no existían.

Desde el departamento de Recursos Humanos del Hospital San Juan de Dios de León somos conscientes de que el planteamiento del futuro laboral y la incorporación de talento ha sufrido una transformación en muchos sentidos desde comienzos de 2020, pero seguiremos trabajando para que éste pueda persistir y prosperar aun en un momento tan complejo y ambiguo para todas las partes implicadas como es el presente.

Leticia Alvárez García
Administrativo RRHH
Hospital San Juan de Dios de León