RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 121 – DICIEMBRE 2015

Organizaciones inteligentes y aprendizaje en equipo

En 1990, Peter Senge, publicó la primera edición del libro “La Quinta Disciplina”, el cual supuso un cambio radical respecto al concepto de organización predominante hasta ese momento. Partiendo de la Teoría General de Sistemas, el autor introduce la
teoría de las organizaciones inteligentes y explica cómo el aprendizaje es esencial para alcanzar el éxito.

«Las organizaciones mejor preparadas son las que aprenden, aquellas capaces de explotar la experiencia colectiva, los talentos y las capacidades de cada persona para aprender a triunfar en conjunto. El aprendizaje se convertirá en una forma de vida y en un proceso continuo, en lugar de ser una parte específica de la carrera de una persona. El aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje organizacional, pero no hay aprendizaje organizacional sin aprendizaje individual. Cuando los equipos aprenden de verdad, no sólo generan resultados extraordinarios sino que sus integrantes crecen con mayor rapidez».

Para Peter Senge las Organizaciones inteligentes son aquellas que dominan lo que identifica como las cinco disciplinas, la cuarta de estas disciplinas es el “Aprendizaje en Equipo”, que consiste en “el proceso de alinear las acciones y desarrollar las capacidades de una organización en una sola dirección para crear los resultados que sus miembros quieren alcanzar. Cuando esto ocurre, las ideas son traducidas en acciones, las herramienta son mejoradas y la organización progresa rápidamente.”

Una de las herramientas básicas para fomentar este aprendizaje es el diálogo, fomentar espacios para compartir y discutir ideas es esencial para crear un pensamiento compartido y llegar a un entendimiento entre los miembros de la organización que permita alcanzar los objetivos esperados por todos sus miembros. El éxito de estas dinámicas requiere que se den varias condiciones, algunas de ellas son:

  • Encontrar la armonía entre discusión y diálogo, son dos caras de las misma moneda, se complementan y se necesitan, realmente es la discusión la que permite llegar a acuerdos mientras que el diálogo nos ayuda a matizar posturas complejas, es esencial moverse de una a otra para aprender y llegar al entendimiento.
  • Estar dispuesto a suspender, al menos temporalmente, nuestras opiniones, ponernos en el lugar del otro para ver y entender su punto de visto, sólo así podemos comprender posturas que por nosotros mismo es posible que nunca nos hubiésemos planteado.
  • La presencia de un moderador, ya sea formal o informalmente designado, es clave para favorecer el intercambio de opiniones, clarificar ideas y resaltar aquello que es más importante.

El aprendizaje en equipo precisa de otra herramienta tan importante como el diálogo pero más difícil de gestionar, el conflicto, entendido desde un punto de vista constructivo deja de ser un obstáculo y se convierte en un factor esencial para favorecer la creatividad. La falta de conflicto suele indicar que algo no funciona bien, normalmente su ausencia es síntoma de falta de libertad para manifestar opiniones divergentes o revela que la sensación de armonía del equipo es sólo aparente, se evita el conflicto como única forma de mantenerse unidos.

Son muchas las acciones a través de la cuales podemos fomentar el aprendizaje en equipo, en nuestro Hospital contamos con algunas de ellas como las reuniones de equipo que, con una periodicidad mínima mensual, realiza cada unidad o servicio y que han dado lugar a la implantación de varias mejoras y al desarrollo de sistemas de trabajo más participativos y colaborativos, también contamos con grupos focales, mesas redondas y reuniones interdisciplinares que abordan materias más concretas, en las que los profesionales de las diferentes áreas del hospital pueden realizar sugerencias, quejas y propuestas a partir de las cuales se desarrollan planes
de acción que impactan directamente sobre la gestión del propio Hospital. Por último, mencionar las rotaciones entre servicios que desde hace unos años vienen haciendo algunos de nuestros profesionales y que no sólo impulsan su desarrollo profesional dentro del Hospital, sino que además suponen una importante herramienta para favorecer la visión global de la actividad que desarrollamos diariamente y revisar sistemas de trabajo que, sin ese nuevo enfoque, permanecerían
fijos y sin oportunidad de mejora.

Estas dinámicas nos permite ser una organización en constante evolución, con una gran capacidad de adaptación al cambio y orientada permanentemente a la mejora continua, pero también es cierto que, en ocasiones, su implantación y desarrollo genera conflictos, ya sea por la falta de información, por errores en el proceso de comunicación o por la simple resistencia que naturalmente genera todo cambio, pero hay que saber hacer lectura positiva del conflicto y, como decíamos antes, utilizarlo constructivamente y aprovecharlo para aprender y crecer.

Actualmente vivimos en constante cambio, nada permanece estable y, la única manera de construir un futuro es no dejar de aprender, para ser capaces de adaptar los sistemas internos y los comportamientos a las nuevas circunstancias y tener éxito.

Los mejores equipos son aquellos con ideas diferentes sobre cómo conseguir los objetivos compartidos, capaces de expresar, cuestionar y examinar sus diferencias para conseguir así un mejor aprendizaje y desarrollo.

Mónica Redondo Arias
Responsable de RRHH
Hospital San Juan de Dios de León