Objetivos personales, ¿por qué son tan importantes? 1

RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 130 – MARZO 2018

Objetivos personales, ¿por qué son tan importantes?

El libro ‘Alicia en el País de las Maravillas’, escrito por Charles Lutwidge Dodgson bajo el seudónimo de Lewis Carroll y publicado en 1865, es una novela fantástica repleta de lecciones que van más allá de las aventuras vividas por su protagonista.

En el Capítulo VI, Alicia se encuentra en su camino con el gato de Cheshire sentado en la rama de un árbol próximo a ella:

“– Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el gato.

– No me importa mucho el sitio… – dijo Alicia.

– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el gato.

–… siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.

– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el gato- , si caminas lo suficiente!”

Al igual que le ocurría Alicia en ese pasaje del libro, si no sabemos lo que queremos da igual lo que hagamos, no identificaremos qué oportunidades debemos aceptar, qué decisiones tomar o cómo afrontar los obstáculos que se nos presenten, será difícil que consigamos algo si no sabemos qué queremos, simplemente dejaremos que las cosas sucedan y cuando nos hayamos cansado de caminar, después de haber invertido tiempo y esfuerzo, posiblemente descubramos que hemos llegado a ninguna parte.

El establecimiento de objetivos nos permite guiar nuestras acciones, dirigir nuestros proyectos y evaluar nuestro nivel de éxito en la consecución de los mismos. Los objetivos son un elemento clave en las organizaciones y en nuestro trabajo diario porque dan sentido a nuestro esfuerzo, nos permiten saber por qué lo hacemos, qué queremos conseguir, nos motivan para seguir avanzando, si nos perdemos nos ayudan a recalcular la ruta y nos acercan a los resultados que nos hemos propuesto.

Los objetivos sirven para movernos desde el punto en el que estamos hasta el punto al que queremos llegar, nos dan la energía y la orientación necesaria y son útiles para:

Establecer el punto de destino: si sabemos dónde queremos llegar podemos trazar la ruta y definir las acciones a desarrollar para alcanzarlo.

Corregir desviaciones: si sabemos dónde queremos Llegar podemos detectar cuando nos hemos salido de la ruta y decidir qué debemos hacer para volver a ella.

Avanzar: si sabemos dónde queremos llegar veremos cómo nos vamos acercando y así reforzaremos nuestra energía para permanecer en movimiento, de lo contrario es fácil que nos rindamos y abandonemos.

Motivar: a lo largo de la ruta solemos establecer pequeños logros que, conforme vamos consiguiéndolos nos impulsan para seguir hacia delante y llegar cada vez más lejos.

Para fijar los objetivos, el psicólogo estadounidense Edwin Locke propone cuatro elementos que deben tenerse en cuenta para que sean eficaces como herramienta motivacional:

Aceptación: las metas deben ser entendidas y aceptadas por los colaboradores, debemos explicar qué se persigue y por qué son necesarias para la organización, de manera que generemos suficiente compromiso para que todos compartan el objetivo y lo hagan suyo.

Especificidad: los objetivos deben ser claros, específicos y evaluables, así los colaboradores conocen qué buscan, pueden medir sus progresos y saben cuándo lo han alcanzado. Los objetivos muy generales nos desvían del verdadero objetivo, suponen pérdida de tiempo y esfuerzo y disminuyen nuestra motivación.

Reto: el grado de dificultad de los objetivos influye en nuestra motivación y satisfacción, a mayor complejidad mayor motivación por lograrlo y mayor satisfacción al conseguirlo, ahora bien, hay que ser realista, tener en cuenta los recursos y medios disponibles para establecer objetivos posibles, si nuestros objetivos son inalcanzables el efecto será el contrario al que buscamos.

Retroalimentación: para que los colaboradores sepan si sus esfuerzos se están dirigiendo al objetivo marcado y si están teniendo éxito es necesario que tengan información sobre su desempeño, es necesario reforzar y reconocer el esfuerzo pero también ser sincero cuando el desempeño disminuye y hay que hacer correcciones.

Pero ¿cómo fijamos nuestros objetivos en la práctica?,a menudo suele ser útil construir una lista de tareas inversa, de adelante hacia atrás, es decir, en primer lugar identificaremos los resultados que queremos alcanzar, seguidamente dividiremos esos resultados en objetivos y para finalizar convertiremos esos objetivos en tareas. Aunque esta secuencia puede parecer sencilla, dentro de las organizaciones la fijación de objetivos suele estar precedida de un proceso de planificación estratégica más complejo pero que, al final, nos lleva al mismo punto, dónde estoy hoy, dónde quiere estar mañana y qué tengo que hacer para conseguirlo.

Así es como en el Hospital San Juan de Dios de León, partiendo de su plan estratégico, aplicamos la administración por objetivos como sistema de gestión y planificación de la actividad orientado a resultados, que nos obliga a reflexionar sobre dónde queremos llegar, nos ayuda a concretar los pasos a realizar y
cómo vamos a conseguir nuestros objetivos, a corto, medio y largo plazo.

Con este sistema conseguimos mejorar la eficiencia de nuestra organización, eliminamos duplicidades y canalizamos nuestros esfuerzos en una misma dirección,
haciendo a nuestra organización más coherente y actuando de instrumento de motivación y participación.

Mónica Redondo Arias
Responsable de RRHH
Hospital San Juan de Dios de León