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RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 113 – DICIEMBRE 2013

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Las personas necesitamos formación no sólo para poder acceder a un empleo, sino también una vez que ya estamos trabajando en una empresa, porque no todas las empresas son iguales, y cada una necesita que sus trabajadores tengan distintos conocimientos, habilidades y competencias para desarrollar lo más eficaz y eficientemente sus funciones dentro de ella.

La necesidad de apostar por la calidad, la innovación y la tecnología, ha llevado a las empresas a invertir en el desarrollo profesional de las personas, pues los activos mas valiosos que tienen ya no son los tangibles, sino los intangibles, tales como la educación, la experiencia, los conocimientos, la capacidad de aprendizaje de sus trabajadores, activos que entre otros componen su Capital Intelectual.

Y es que según lo datos publicados por la Fundación Tripartita, en España el número de empresas españolas que ha invertido en formación ha ido en aumento, creciendo la participación un 6,3% respecto a años anteriores. Aunque no se puede decir lo mismo de la inversión económica, pues sólo el 0,68 % de la masa salarial está destinada a formación. Ha bajado el gasto total, el gasto por empleado, el número de personas formadas y las horas de formación recibidas, lo que supone la dotación más baja desde 2004.

Pero el Hospital San Juan de Dios de León apuesta por la formación, y por ello ha invertido 110.000 euros en 2012, con un total de 4.066 horas de formación, unos 450 euros por cada empleado, representando esto un 1,50% de la masa salarial, pues ha quedado en evidencia que muchas de las ventajas que aporta la formación son estas:

  • Aumenta la productividad de los empleados: Además de que adquieren nuevos conocimientos, destrezas y habilidades y con ello nuevas responsabilidades, los trabajadores bien formados saben acometer de forma profesional sus tareas, invierten menos tiempo en desarrollar sus actividades, aportan soluciones a los problemas y aumentan la eficacia, reduciendo así los costes en la empresa.
  • Reduce los accidentes: Los profesionales formados en prevención de riesgos cometen menos errores en el desempeño de sus tareas y por ello ocasionan menos accidentes laborales.
  • Aumenta la satisfacción de los clientes: Los clientes saben detectar cuándo un empleado es un buen profesional, entrenado y formado adecuadamente. Los empleados que saben tratar correctamente a los clientes producen en éstos una satisfacción y fidelización mayores.
  • Reduce el absentismo laboral: Los empleados formados se sienten más implicados con la empresa. Valoran la inversión que se realiza en ellos y, por tanto, se sienten más cercanos a los problemas y retos que la empresa tiene planteados. No abandonan sus responsabilidades. Por ello crece su satisfacción, motivación y participación.
  • Aumenta la adaptación de la empresa a los cambios del entorno: La formación supone un esfuerzo adicional por parte de la persona. Le exige una actitud abierta hacia el aprendizaje, compartir experiencias, conocer nuevas tecnologías y nuevas formas de hacer y plantear el trabajo día a día. Esto hace que la persona pueda adecuarse más fácilmente a los posibles cambios del entorno por su facilidad de adaptación y porque es capaz de anticiparse a esos posibles cambios.
  • Aumenta la competitividad: En entornos donde existe una fuerte competitividad, los aspectos técnicos y de producción tienen un estándar de calidad similar entre distintas empresas. Las personas, en esta situación, marcan claramente la diferencia. Profesionales formados son sinónimo de mejores profesionales, y ésta es una de las bazas más importantes para competir.

Es por ello que el Hospital San Juan de Dios de León anualmente establece un Plan de Formación que busca detectar las necesidades formativas de sus empleados y cubrirlas lo mejor posible, organizando cursos, jornadas, talleres, conferencias, seminarios y “escapadas”.

Ha sido amplia la formación impartida en 2012 y 2013 la que se ha centrado en la prevención de riesgos laborales, ocupando el 12 % del coste total de formación en 2012. Es importante que los empleados conozcan los riesgos a los que están expuestos y cómo solventarlos en caso de una emergencia real. Por ello se han organizado cursos y realizado simulacros y “rol play” a lo largo de estos dos años donde se ha evaluado la capacidad de reacción de los empleados y se han aplicado medidas correctoras para que todo salga perfecto en situaciones de emergencia.

Asimismo, se ha empleado el 50% del coste total de formación en organizar seminarios, cursos y talleres de enfermería sobre el control de la infección nosocomial, higiene de manos, trastornos de la conducta alimentaria, tratamiento de las heridas, instrumentación en el quirófano, etc. Y sobretodo charlas y conferencias relacionadas con el mundo de la medicina, pues todos los días se hacen nuevos descubrimientos en el tratamiento y cura de enfermedades, y los trabajadores deben conocer todo lo necesario para dar el mejor servicio con la máxima calidad a los pacientes.

Además, el 27% se ha centrado en aspectos relacionados con el desarrollo de nuevas competencias personales y profesionales de los trabajadores, como la mejora de las habilidades comunicativas, o cómo debe funcionar el trabajo en equipo para conseguir satisfactoriamente los objetivos impuestos, incrementando así el desempeño de los trabajadores a través de la motivación y las ganas de hacer las cosas bien. Pues la formación junto con la motivación, constituye un factor clave en el desempeño del trabajador y su productividad, así como en la calidad de su trabajo y de los resultados obtenidos.

Y es que se ha demostrado que la formación es una de las más importantes estrategias de desarrollo de recursos humanos que las organizaciones empresariales tienen en sus manos, pues en un entorno cambiante y competitivo como el que nos rodea, ésta se convierte en factor de excelencia y en clave del éxito empresarial.