RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 123 – JUNIO 2016

Integrar vida personal y laboral

Desde hace varios años la visión sobre la conciliación entre vida laboral y personal está sufriendo una transformación, es un cambio sustancial que esencialmente consiste en evolucionar desde la conciliación hacia la integración de ambas esferas, frente al equilibrio entre ambas facetas se apuesta por totalizarlas.

Nuria Chinchilla, Profesora Ordinaria del departamento “Dirección de Personas en las Organizaciones” y Fundadora y Directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School (Universidad de Navarra), es una de las expertas que desde hace tiempo ya no habla de la conciliación del trabajo y la familia “porque no son términos contrarios, la vida es una y no fragmentada, y el trabajo y la familia son dos ámbitos de desarrollo profesional y personal. Por ello prefiero hablar de integración del trabajo y la familia”

La intensidad y velocidad de los cambios que vivimos, liderados en su mayoría por auténticas revoluciones tecnológicas, no sólo han transformado nuestra forma de aprender o trabajar, también han alterado nuestro estilo de vida, ahora estamos hiperconectados y somos ciudadanos globales, empresas y empleados deben adaptarse y decidir cómo desenvolverse en este nuevo escenario, las exigencias de tiempo y dedicación requieren de una gestión específica por ambas partes que nada tiene que ver con los presupuestos tradicionales de conciliación que son habituales en muchas empresas.

Paco Muro, presidente de Otto Walter en España, decía en un artículo publicado por expansión en el año 2015 que “quien sólo quiera resultados sin preocuparse por las necesidades que la vida personal va requiriendo, se quedará con los peores. Quien quiera trabajar con plena conciliación sin preocuparse por su aportación de valor y haciendo que el equipo se tenga que adaptar a su falta de implicación, quedará fuera de las mejores empresas”, por lo tanto, el concepto de integración nos devuelve a la idea de responsabilidad del propio trabajador sobre su vida personal y laboral del que ya hemos hablado aquí, la integración implica tomar decisiones sobre qué es
lo importante y, esas decisiones no puede tomarla la empresa es cada persona quien debe hacerlo.

Ahora bien, ¿qué puede hacer una organización para que la integración sea equilibrada y permita armonizar calidad de vida y buen rendimiento? En primer lugar, adaptar los modelos de conciliación a las necesidades de cada momento, no todos conciliamos de la misma manera y, además, nuestras necesidades cambian a medida que cambia nuestra vida, por eso es imprescindible personalizar las iniciativas y programas implantados de acuerdo con esas necesidades. En segundo lugar, y precisamente para lograr esa personalización, se deben crear espacios de diálogo y confianza en los que las personas puedan hablar sobre lo que necesitan y buscar
alternativas para lograr el equilibrio.

Por último, es necesario que en el ámbito laboral se dé una combinación de varios factores que ayuden a favorecer y consolidar la integración entre vida personal y laboral, el principal es la responsabilidad personal, hacer el trabajo y hacerlo bien, contar con buenos líderes, capaces de aportar valor al equipo y ayudar a conseguir los resultados, innovar y ser creativos, buscar nuevas soluciones a los retos de siempre para cumplir los compromisos con la satisfacción de todos, finalmente, mantener el orden, ser organizado, porque la flexibilidad eficiente y sostenible depende en gran medida de ello, para poder recompensar a quien cumple con calidad y excluir a quien abusa del sistema flexible.

En el Hospital San Juan de Dios de León contamos con la certificación como Empresa Familiarmente Responsable con la desde el año 2011, siendo el primer Hospital que obtuvo esta certificación, y gracias a la cual contamos con un modelo de gestión de personas basado en el compromiso, la conciliación y la igualdad. Este modelo nos sirve como soporte y fundamento para todos los procesos y políticas de recursos humanos, y nos lleva a asumir como empresa una mayor responsabilidad en el desarrollo profesional de nuestros empleados, mediante la implantación de un modelo de liderazgo facilitador y creador de equipos, y aplicando medidas de flexibilidad
laboral, crecimiento profesional, apoyo a la familia, calidad en el empleo e igualdad que están en constante evolución y revisión. Además, contamos con una Comisión EFR en la que están representados todos los colectivos profesionales y cuya principal función es la de facilitar la implicación e involucración activa del personal laboral en esta materia, ejerciendo la interlocución con todos los profesionales, facilitando una dinámica que permita la detección de sugerencias, propuestas, quejas, etc. y
difundiendo información relevante sobre este tema.

Los profesionales son los responsables de normalizar la integración de la vida laboral y personal pero son las empresas quienes tienen que darles las herramientas
adecuadas para mantenerse saludables y productivos, no existen soluciones únicas por eso la clave está en la flexibilidad, la posibilidad de mover la decisiones y cuestionar el estado de las cosas para dar en cada momento la mejor respuesta. Quien quiera trabajar con plena conciliación sin preocuparse por su aportación de valor y haciendo que el equipo se tenga que adaptar a su falta de implicación, quedará fuera de las mejores empresas.

Mónica Redondo Arias
Responsable de RRHH
Hospital San Juan de Dios de León