salud dosmil depende de ti
RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 134 – MARZO 2019

¡Depende de ti!

Sentirse como se dice comúnmente “realizado en el trabajo” es fantástico, aunque en la sociedad en la que vivimos actualmente, esta sensación es desgraciadamente menos común de lo que sería deseable. A mi juicio, uno de los principales errores es vincular exclusivamente los logros profesionales al salario, dejando a un lado el resto de componentes. Si lo piensas bien, seguro que has oído decir en repetidas ocasiones… “yo no trabajaría en eso ni por todo el oro del mundo” o “ese trabajo no hay sueldo que lo pague”, con lo cual creo que queda claro que no todo gira en torno al euro.

Maslow en su «Teoría sobre la motivación humana» explica cómo los seres humanos una vez cubiertas las necesidades relacionadas con la supervivencia, desarrollamos otro tipo de necesidades y deseos más elevados y complejos de conseguir que tienen que ver con la autorrealización, el crecimiento, las expectativas y aspiraciones. Todas ellas están relacionadas con la vida personal, pero estrechamente ligadas a la vertiente laboral.

En primer lugar, tendríamos las necesidades básicas o fisiológicas, que son las únicas inherentes a todos, ya que de ellas depende nuestra supervivencia, como pueden ser respirar, alimentarnos, hidratarnos, vestirnos. Posteriormente, en segundo puesto se encuentran las necesidades de seguridad, donde las personas buscamos crear y mantener una situación de orden y estabilidad en la vida, como por ejemplo, tener salud, ingresos o una vivienda digna. En tercera posición entrarían en juego las necesidades sociales, que implican el sentimiento de pertenencia a un grupo social como la familia, los amigos, la pareja o compañeros de trabajo. En el cuarto, aparecen las necesidades de estima, de reconocimiento personal, de reputación. Y por último para llegar al culmen del ciclo se encuentran las necesidades de autorrealización. Este quinto y ansiado nivel es el más alto, con él llega la autorrealización personal, pero este nivel solo puede ser satisfecho una vez que todas las demás necesidades de los bloques anteriores han sido suficientemente alcanzadas. Es la sensación de haber llegado al éxito personal o sentir, al menos, que lo hemos conseguido hasta cierto punto.

Evidentemente, siempre se puede mejorar… Como podemos observar, desde el tercer escalón de la teoría de Maslow, entra a participar en el grado de satisfacción personal, el entorno laboral, donde hay muchos factores que, unidos, pueden conseguirla o no. No depende solamente de uno.

Hay frases lapidarias que por desgracia se siguen empleando a menudo como “en mi empresa yo no soy nadie” o “nadie cuenta conmigo/nosotros”. Sin duda, expresiones así de despectivas hacia uno mismo o hacia el grupo de trabajo del que formamos parte no favorece para nada la sensación de pertenencia a nuestra organización y mucho menos la satisfacción personal con el trabajo desempeñado.

Creo que al verbalizar frases como estas no somos conscientes de la tensión que se transmite a la psique, provocando un auto-linchamiento extremo que disminuye enormemente la autoestima de quien manifiesta este tipo de pensamientos. Aunque sea inconscientemente, es un bombardeo total a nuestra dignidad y estado de ánimo.

Seguramente habréis oído en alguna ocasión decir que si tú no te valoras, difícilmente lo harán los demás. Parece la típica frase hecha para soltarla en cualquier momento o situación, pero realmente es cierta al 100%. Si la carta de presentación de un trabajador sobre sí mismo a terceros, haciendo referencia al lugar que ocupa en su empresa, es así de crítica, el oyente de esa narración recibirá el mensaje de que efectivamente ese individuo es un cero a la izquierda en su trabajo.

Personalmente, considero que sentirse necesario en el lugar donde se trabaja aporta una satisfacción tal que es la que hace que cada día se vaya al trabajo con ganas de llevar a cabo unas funciones bien hechas. Independientemente del grado de responsabilidad de nuestro puesto, todos somos necesarios, y por ello formamos parte de una estructura que necesita que cada profesional desempeñemos de forma óptima el trabajo para el que hemos sido seleccionados, ya que, si no fuese así, habría otros que no podrían realizar el suyo. Intentemos imaginar nuestra empresa como una espiral, en ella no se percibe la unión de cada punto que la compone, es decir, no se sabe exactamente dónde empieza y termina tu trabajo y dónde comienza el de otro compañero y así de forma infinita. ¿Cuál es la conclusión? En dicha espiral, claramente eres necesario para que ésta funcione.

Desde el Hospital San Juan de Dios de León queremos que los trabajadores se sientan lo más realizados posibles en el desempeño diario de sus funciones y que tengan un sentimiento de pertenencia a la gran familia que somos y que les permita saber que todos y cada uno somos parte imprescindible de nuestra gran espiral. Por ello, entre otras muchas acciones, estamos en constante aprendizaje que nos ayuda a manejar aquellas situaciones especiales o momentos más críticos que se pueden generar en el día a día, impartiendo formaciones como “claves de comunicación entre pacientes y familiares” o “gestión del estrés”. ¿Quieres sentirte realizado en tu trabajo? De ti depende

Leticia Alvárez García
Administrativo RRHH
Hospital San Juan de Dios de León