RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 119 – JUNIO 2015

Cuidarnos para cuidar

La misión del Hospital San Juan de Dios de León es la de diagnosticar, tratar y rehabilitar a nuestros pacientes con el objetivo de lograr su curación, aliviar su dolor, y lograr su bienestar mediante una atención humana y profesional. Por ello todas las actuaciones de las personas que trabajamos en el hospital, pero sobre todo del personal sanitario, tienen como centro el paciente.

Las personas que trabajan en el sector sanitario tienen una especial sensibilidad hacia su trabajo, siendo conocedores de la importancia de sus actuaciones al tener una repercusión directa en los pacientes.

Resulta interesante resaltar que para poder prestar los mejores servicios a los pacientes, es importante que los profesionales sanitarios se encuentren en las condiciones adecuadas para ello. La disciplina que se encarga de que las condiciones en el ámbito laboral sean las adecuadas se conoce con el nombre de prevención de riesgos laborales.

La prevención de riesgos laborales es un conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo; es decir son todas las medidas que se toman para evitar que los trabajadores sufran alguna enfermedad, patología o lesión al estar desarrollando su trabajo.

Aunque de forma general se entienden las actuaciones preventivas como algo positivo, ya que se introducen para que podamos desarrollar nuestro trabajo de forma segura para nosotros mismos, la aplicación de nuevas medidas preventivas en ocasiones no es fácilmente aceptada. El tener que emplear un equipo de protección individual o introducir variaciones en los protocolos de atención, a veces son percibidas como un freno o una dificultad en nuestra misión principal y centro de nuestro trabajo: cuidar a nuestros pacientes.

No conviene olvidar que cuando se aplican las medidas preventivas necesarias en el hospital, estamos garantizamos el estado de salud de los profesionales sanitarios, pero a la vez estamos garantizando unas condiciones adecuadas para que puedan prestar la atención que necesitan los pacientes no sólo actuales, si no también futuros; es decir, que al aplicar las medidas preventivas, que inicialmente están pensadas para proteger al trabajador, a la vez nos estamos asegurando de disponer de servicios sanitarios adecuados para cubrir las necesidades de la población.

Por todo ello, se podría decir que en el ámbito sanitario, la prevención de riesgos amplia sus dimensiones habituales, transcendiendo del ámbito laboral y cobrando una importancia de carácter social.

Para apoyar esta afirmación, podemos recordar la reciente “crisis del ébola”. El ébola tuvo una gran incidencia en el personal sanitario, tanto que dejó vacíos muchos hospitales en África, en los que ya no había nadie para atender a los pacientes. Cuando el ébola llegó a Europa, la preocupación por la expansión de la enfermedad nos hizo considerar la importancia de la protección del personal sanitario: asegurar su seguridad, para garantizar la atención a enfermos.

La epidemia del ébola, nos ha hecho reflexionar por la rapidez de su expansión y sus dramáticas consecuencias. Pero existen multitud de enfermedades y lesiones a las que está expuesto un trabajador del sector sanitario y muchos tipos de medidas para prevenir su aparición:

En muchas ocasiones relacionamos las medidas que se tienen que aplicar para prevenir los riesgos con equipos de protección que el trabajador debe portar cuando realiza la atención. Estos son los llamados equipos de protección individual y por ejemplo se encuentran en esta categoría los guantes, las mascarillas, gafas o delantales plomados. Sin embargo hay otros tipos de medidas, quizás no tan visibles pero muy importantes en la prevención como son la aplicación de sistemáticas o protocolos de actuación adecuados. Por ejemplo, un tipo de lesiones con bastante incidencia en el sector son los problemas de espalda. La prevención de este tipo de lesiones pasa por utilización de los medios mecánicos siempre que sea posible, así como por seguir los procedimientos de movilización de pacientes.

Una sistemática de gran importancia en el sector sanitario es el uso de la ropa de trabajo específica por zonas y el cambio del mismo para circular por áreas sin riesgo biológico o para salir del centro. Esta sistemática es importante para la protección no sólo de los propios trabajadores, sino también de sus familias, así como para evitar difundir posibles agentes infecciosos a otras áreas del centro o fuera del mismo.

Existe una tendencia a confundir los equipos destinados a evitar la contaminación estéril, de un producto o una muestra, con los destinados a la protección del trabajador. Un ejemplo típico en este sentido sería la utilización de mascarillas quirúrgicas, que protege únicamente al paciente o al material que se maneja, en vez de la mascarilla tipo FFP2 o FFP3 correspondiente, cuando sea necesaria la protección frente a bioaerosoles.

Por eso, disponer de información, conocer y seguir los protocolos tiene una gran relevancia en el sector sanitario.

Es importante recordar que cuando nos protegemos, protegemos a los demás: el primer paso para cuidar es cuidarnos.

Mónica Redondo Arias
Responsable de RRHH
Hospital San Juan de Dios de León