RECURSOS HUMANOS
REVISTA Nº 132 – SEPTIEMBRE 2018

buen ambiente en el trabajo. crearlo y conservarlo

Según la RAE, se puede definir como ambiente el “conjunto de condiciones físicas que se dan de un lugar en concreto”, si le sumamos la palabra “laboral” me daréis la razón que aunque la parte material importa, la porción emocional influye y mucho.

Según la RAE, se puede definir como ambiente el “conjunto de condiciones físicas que se dan de un lugar en concreto”, si le sumamos la palabra “laboral” me daréis la razón que aunque la parte material importa, la porción emocional influye y mucho.

¿Cuánto peso tiene sobre nosotros que en nuestro día a día lectivo estemos rodeados de un clima agradable? Teniendo en cuenta el número de horas que pasamos en el trabajo con nuestros compañeros y superiores, es evidente que esta respuesta se puede dar sin titubear en mayúsculas negrita y subrayado, MUCHO.

Supongo que mientras os deslizáis por estas líneas es inevitable pensar si en vuestro trabajo contáis con él o si por el contrario no es tan bueno como os gustaría… En la mayor parte de los casos, el “culpable” de que se encuentre el equilibrio interior necesario para realizar una jornada de trabajo con normalidad no suele ser un solo aspecto, sino un cóctel de varios, que pueden conseguir una mezcla explosiva positiva o negativa. En resumen, muchos pocos, hacen
un mucho.

A todo lo anterior podemos ponerle nombre, se trata de los “riesgos psicosociales”. El término “psicosocial” hace referencia a la interacción que se produce entre un sujeto y el entorno en el que se encuentra. Hay una gran cantidad de factores, llamados “factores psicosociales en el trabajo” que medidos de la forma adecuada pueden dar muchísima información del estado físico y mental de un trabajador, y así saber si se siente confortable y a gusto en su ambiente de trabajo.

Algunos de estos factores podrían ser el rol que desempeña el trabajador, las relaciones interpersonales con los miembros de sus equipos de trabajo y jefes, el ritmo y la carga de trabajo, la importancia que se le da a sus aportaciones u opiniones, el reconocimiento a su desempeño diario, así como otros de tipo confort como pueden ser la luz, la temperatura, el nivel de ruido, el habitáculo donde permanece la mayor parte del tiempo, si cuenta con los medios necesarios para poder desempeñar de forma efectiva sus funciones, etc.

Los riesgos psicosociales llevados al extremo traen consigo graves perjuicios para la salud. Pueden empezar como algo leve llegando a transformarse en una situación mucho más severa y extrema, ya que la consecuencia directa de sufrirlos desencadena estrés y el estrés deriva en resultados físicos, psicológicos y sociales muy negativos tales como depresión, enfermedades de tipo cardiovascular, respiratorio, insomnio, problemas dermatológicos como urticarias crónicas, entre muchas otras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como un estado completo de bienestar físico, mental y social, es decir no solo como la ausencia de enfermedad. Por ello cuando no existe el equilibrio necesario entre estos tres aspectos se podría considerar que el trabajador se encuentra en un estado digamos, poco saludable.

Por otra parte es importante matizar que no todas aquellas situaciones o aspectos que un trabajador percibe como negativas son de forma automática un riesgo psicosocial por definición. No podemos olvidarnos de algo muy importante, todos y cada uno de nosotros somos diferentes, y por ello nos afectan las cosas de forma distinta. No nos relacionamos de la misma manera, no le damos la misma importancia a los acontecimientos o situaciones que puedan darse en nuestro entorno laboral, nos afectan de forma diferente las actitudes de terceros… y así podríamos hacer una lista interminable. En definitiva, que un mismo puesto de trabajo con unas determinadas condiciones laborales puede ser fantástico para un trabajador y una pesadilla para otro.

Salvando los extremos, y ya que el término medio se encuentra la virtud, el objetivo principal de las empresas es conseguir minimizar los posibles riesgos psicosociales más genéricos que pueden abarcar al mayor número de trabajadores de forma inmediata, abordando seguidamente las individualidades.

Para poder poner en práctica todo lo anterior realizamos evaluaciones donde son identificados estos riesgos, para posteriormente llevar a cabo la planificación de las medidas preventivas adecuadas y así conseguir un mejor rendimiento, menor absentismo, mayor implicación, satisfacción y mejora de la salud de los trabajadores. En definitiva conseguir un entorno donde se sientan confortables, cómodos y seguros.

Las evaluaciones de los riesgos psicosociales se pueden llevar a cabo utilizando diferentes métodos de actuación. Se elegirá el más adecuado en base a diversos parámetros como pueden ser, el sector empresarial, el número de trabajadores, el conocimiento o desconocimiento previo de la mayoría de los riesgos, si buscamos realizar un estudio objetivo o por el contrario queremos la opinión precisa y concreta de cada puesto de trabajo etc.

No obstante cabe puntualizar que cuando un trabajador percibe que existe un factor que le está causando un malestar que perturba su equilibrio mental o físico, no debe esperar a que una evaluación detecte ese riesgo, lo mejor será comunicarlo al departamento correspondiente para que se tomen medidas correctivas lo antes posible. Como he comentado anteriormente, el hecho de pasar muchas horas sometidos a un aspecto laboral negativo puede traer consecuencias nefastas.

Los trabajadores son el corazón del Hospital San Juan de Dios de León, y es por ello que una de nuestras grandes preocupaciones y prioridades es conseguir el mejor entorno posible para lograr un mayor desarrollo personal y profesional de todos ellos. Por este motivo, desde el departamento de Recursos Humanos prevenimos, detectamos y subsanamos todos aquellos posibles factores negativos que puedan derivar en un riesgo psicosocial. El bienestar de hoy es la salud de mañana.

Por último, y puesto que todo suma, me gustaría animaros a que cada día al llegar a vuestro puesto de trabajo lo hagáis con una sonrisa acompañada de un ¡Buenos días! enérgico, positivo y que transmita en definitiva que, queréis aportar vuestro granito de arena para conseguir el tan ansiado “buen ambiente de trabajo”.

Leticia Alvárez García
Administrativo RRHH
Hospital San Juan de Dios de León