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RECURSOS HUMANOS

REVISTA Nº 111 – JUNIO 2013

Apostando por el trabajo en equipo

La planificación de objetivos, métodos y estrategias, es necesaria para garantizar la rentabilidad de una empresa, pero conseguir el éxito depende, en gran medida, de la creación de una identidad colectiva que permita hablar del EQUIPO con mayúsculas, el que integran todos y cada uno de los empleados que forman parte de cada organización, la cohesión y la colaboración interna entre todos los profesionales son fundamentales para producir buenos resultados y resistir frente a los procesos que puedan obstaculizar la supervivencia de cualquier proyecto. Ahora bien, hablar de trabajo en equipo es mucho más fácil que ponerlo en práctica y, habitualmente, convertirlo en un eje central de la cultura corporativa es extremadamente difícil.

La historia nos ofrece innumerables lecciones de trabajo en equipo, un buen ejemplo de ello es uno de los acontecimientos más importantes del S.XX, la llegada del hombre a la luna. A solo un mes del lanzamiento de la misión Apolo XI parecía que el equipo de Gene Kranz (uno de los directores principales de vuelo) no podía hacer nada bien, todo lo que podía salir mal en los simulacros estaba saliendo mal, habían colisionado contra la superficie de la luna, habían abortado misiones innecesariamente y los jefes llamaban y preguntaban “¿qué demonios está sucediendo ahí abajo”? El 5 de julio de 1969 el equipo de Gene Kranz hizo el último simulacro, a mitad del simulacro el ordenador de aterrizaje dio la señal de alarma y el oficial guía a cargo de dicho ordenador decidió solicitar abortar la misión, pero según el supervisor de simulacros el equipo había ordenado abortar la misión innecesariamente. En poco menos de una semana el Apolo XI despegaría hacia la luna y el equipo de Gene Kranz parecía no estar preparado. El 16 de julio de 1969 Gene Kranz le dijo a su equipo, “estamos a punto de hacer historia, ya sabéis lo que vamos a hacer, desde el día en que nacimos estábamos destinados a estar en esta habitación en este día y tengo una confianza absoluta en todos los que estáis en esta habitación, pero quiero que sepáis algo, sea lo que sea lo que suceda hoy, yo respaldaré cada decisión que tengáis que tomar, sea cual sea el resultado, cuando salgamos de esta habitación salimos como equipo, cerrad la puerta del control y, desde este momento, nadie entrará o saldrá de esta habitación hasta que hayamos aterrizado, abortado o estrellado la nave”. (Canal Historia).

A partir de esta breve historia podemos identificar algunas de las claves de trabajo en equipo. La primera de estas bases del trabajo en equipo es la confianza en los demás, confiar que todos los miembros del equipo harán lo suyo sin necesidad de supervisión constante, cuando somos capaces de crear ese clima de confianza se construye una red de apoyos que actúa como elemento de cohesión y nos ayuda a enfrentar las dificultades, se trata de crear espacios que permitan a nuestros profesionales relacionarse de manera diferente para conectar y crear en equipo.

Ahora bien, este clima de confianza no debe confundirse con la complacencia porque la fortaleza de los equipos también reside en las voces disonantes que cuestionan las decisiones y no a quién decide. Escuchar todas las voces y cuestionar las propuestas ralentiza la toma de decisiones pero, al mismo tiempo, el espíritu crítico nos lleva a buscar nuevos retos, reforzar las sinergias que surgen de la colaboración y celebrar juntos los objetivos conseguidos. Todos tenemos que ser capaces de salir de nuestra zona de seguridad y aceptar el reto de discrepar y cuestionar las cosas, ya que el consenso sin previa discusión no reporta las soluciones que necesita cualquier organización, más aún en un momento como el actual donde la supervivencia pasa por cuestionar las normas que tradicionalmente regían la empresa y provocar el cambio hacia nuevas formas de gestión.

Otro de los puntos clave de un equipo de alto rendimiento son los objetivos y valores compartidos, por un lado es necesario que los miembros del equipo compartan un objetivo común, realista y ambicioso, que esté definido claramente y sea conocido por todos, el trabajo en equipo es ineficaz si no existen objetivos comunes que nos indiquen hacia dónde vamos y den sentido a lo que hacemos. Por otro lado, al igual que cualquier sociedad, los equipos de trabajo necesitan unos valores y creencias básicos en base a los cuales decidir qué comportamientos son aceptables, es algo así como definir las reglas del juego, qué está permitido y qué está prohibido, ahora bien, para reforzar esos principios no basta con ayudar a los miembros del equipo a interiorizarlos, también es necesario establecer cuáles serán las consecuencias en aquellos casos en los que se vulneren esos valores comunes.

En los últimos años, han sido muchas las ocasiones en las que los profesionales del Hospital San Juan de Dios hemos tenido que combinar nuestras habilidades y competencias para dar la mejor respuesta y resolver problemas que una única persona no podría haber solucionado, hemos conseguido aprovechar las sinergias que surgen del trabajo en equipo para multiplicar nuestros resultados mediante el apoyo y la coordinación con nuestros compañeros.

Sin embargo, como decíamos al principio, no es fácil poner en práctica las teorías de trabajo en equipo y, en nuestro Hospital, nos queda mucho camino por recorrer hasta conseguir ser UN EQUIPO. Por este motivo, desde el departamento de Recursos Humanos se vienen desarrollando políticas orientadas a la consolidación del mejor equipo profesional, empezando por la captación del talento que necesita nuestra organización mediante el diseño y aplicación de un proceso de selección de personal altamente profesionalizado que cuenta con una comisión de selección que avala la objetividad de todo el proceso, pasando por la elaboración de un plan anual de formación que fomenta la participación de todos los empleados en la adquisición y perfeccionamiento de sus competencias y conocimientos especialmente, apoyando la creación y funcionamiento de diversas comisiones como espacios en los que nuestros profesionales puedan intercambiar ideas, mantenerse actualizados y dirigirse hacia la consecución de los objetivos estratégicos del Hospital.

En definitiva, el trabajo en equipo es un difícil ejercicio de equilibrio, en el que todos los miembros del equipo merecen beneficiarse y obtener el reconocimiento que les corresponda por su contribución a los resultados y, al mismo tiempo, los miembros deben asumir la necesidad de colaborar haciendo prevalecer las necesidades del equipo sobre las individuales No obstante, a pesar de las complejidades propias de cualquier equipo, sabemos que es más difícil trabajar sin ellos que con ellos, sin ellos las posibilidades de mantenerse en el escenario actual son prácticamente nulas.