LA SALUD EN TU DIA A DIA

REVISTA Nº 129 – DICIEMBRE 2017

Proteger la piel del sol, también en invierno

La mejor protección solar cumple cuatro normas básicas: la reducción de la exposición solar, las medidas habitales de prevención, el uso de cremas de protección y los fotoprotectores orales.

La aparición de arrugas, manchas y otros signos del envejecimiento se ve acelerada por la exposición de la piel a las radiaciones ultravioleta del sol, especialmente en invierno. Por esta razón, «además de aplicarse una crema reparadora en la noche y de protección solar en la mañana, sería conveniente hacer uso de los fotoprotectores orales».

Durante el verano, la radiación ultravioleta B (UVB) es la predominante y la principal responsable de las quemaduras solares y del cáncer de piel. Sin embargo, en el invierno, los UVB disminuyen en favor de los rayos ultravioleta A (UVA), causantes del envejecimiento de la piel. «Las fibras elásticas de la piel se vuelven insolubles, disminuyen las de colágeno y esto induce a la aparición de arrugas y, en definitiva, al envejecimiento acelerado de la piel”.

Los UVA suponen el 95% de las radiaciones que llegan a la tierra y conllevan un alto grado de penetración
en la piel, por lo que, además de originar el fotoenvejecimiento, daña el ADN celular y contribuye al desarrollo del cáncer de piel.

Por esta razón, estar adecuadamente protegidos tanto en invierno como en verano es la regla de oro para mantener la piel en perfecto estado de salud.

Para ello, además de los habituales consejos de protección (ropa adecuada, gafas de sol, cremas de protección solar…), existen unas cápsulas de antioxidantes que ayudan a prevenir los efectos dañinos de las radiaciones sobre la piel.

Cápsulas orales que protegen de los ultravioleta

 

«Se trata de un complemento a las habituales cremas de protección solar, ya que estas últimas tienen algunas limitaciones, como la dificultad para extenderlas de forma uniforme y homogénea en las zonas expuestas y la imposibilidad de alcanzar algunas zonas como los párpados».

Además del fotoenvejecimiento, las quemaduras solares y el cáncer de piel, «cada año, aproximadamente tres millones de personas tienen problemas de vista (cataratas, entre otros) por las radiaciones, lo que demuestra la necesidad de incorporar medidas fotoprotectoras para los ojos».

«Estas cápsulas, aunque no tienen un factor de protección elevado, sí cumplen con la función de pantalla solar».

Betacarotenos, licopenos, vitaminas con capacidad antioxidante (E, C), extracto del té verde, extracto de polypodium leucotomos, flavonoides… Son algunos de los ingredientes de los complementos alimenticios que se venden en forma de cápsulas para reforzar los mecanismos de fotoprotección (evitar las quemaduras solares y la formación de células cancerígenas). Concretamente, «el extracto de polypodium leucotomos es el único principio activo que ha demostrado científicamente su eficacia por vía oral en la fotoprotección».

Estos productos son especialmente útiles en «los pacientes adolescentes de cáncer cutáneo en su historial médico y en las personas de piel clara, aquellas que tienen problemas de piel (melasma, por ejemplo, un trastorno de la piel por el que las zonas más expuestas al sol se oscurecen) o cuando se han sometido a técnicas láser o cirugías, que deben protegerse durante todo el año con una pantalla más dirigida a los rayos UVA».

Según expertos, la mejor protección solar cumple cuatro normas básicas: la reducción de la exposición solar, las medidas habituales de prevención (ropa, gafas de sol…), el uso de las cremas de protección y los fotoprotectores orales con propiedades antioxidantes.

Dra. Ixlu Sarai Méndez Machado
Servicio de Urgencias
Hospital San Juan de Dios de León