practicar deporte seguro como una garantía de salud
LA SALUD EN TU DIA A DIA

REVISTA Nº 140 – SEPTIEMBRE 2020

Practicar deporte seguro como una garantía de salud

La actividad física se considera actualmente una medida sanitaria primordial. Sin embargo, los doctores Robergs y Roberts miran hacia atrás y concluyen que la conexión entre actividad física regular y salud no siempre fue tan obvia. Hasta los años 80 no se consideró esta relación. Incluso prácticas como correr, nadar o pedalear eran consideradas extrañas o anormales. Al fin y al cabo, los objetivos de la sociedad moderna eran hacer la vida más cómoda, no más laboriosa.

La evidencia del ejercicio físico como factor protector de la salud se conoce desde 1880 (Berryman, J.W, 1995, ‘Out of Many, One: A History of the American College of Sports Medicine’). Pero hasta el ‘London Bus Study’ del doctor Morris, publicado en la revista Lancet en 1953, la investigación permaneció dormida en este campo. Con las conclusiones del doctor Morris, la evidencia entre ejercicio físico y salud ha sido notable hasta el día de hoy. Morris concluyó que la actividad física ejercía un papel protector al observar que los revisores de los buses de Londres, al caminar más que los conductores durante su jornada (a tener en cuenta las dos plantas), sufrían menos eventos cardiovasculares al final de su vida laboral que los conductores.

Para obtener los máximos beneficios en la salud y evitar lesiones durante la práctica de ejercicio físico, una planificación adecuada es la clave. En este sentido, es importante apostar por una actividad acorde a las características de la persona para lograr los objetivos propuestos.

En términos generales, y desde el punto de vista del entrenamiento, según el doctor Grosser, la planificación es un método previsorio y sistemático de estructurar el proceso del entrenamiento enfocado a alcanzar un objetivo, basándose en experiencias prácticas y conocimientos científicos.

Se caracteriza por estructurarse en fases temporales, adaptarse constantemente a la realidad del entrenamiento y competiciones si las hubiere y por amoldarse a las posibilidades biológicas y funcionales de la persona. En concreto, se trata de periodizar los estímulos empleados en el entrenamiento con el fin de optimizar tiempo y energía para lograr el estado de forma física deseado. Así, se hace necesaria la creación de etapas dentro del plan de entrenamiento para el desarrollo de las capacidades motrices, físicas, técnicas y/o psicológicas concretas.

La máxima, siguiendo al doctor Cook, es “primero muévete bien, luego muévete con frecuencia”. El todo es más que la suma de sus partes. El cuerpo y el cerebro entienden movimientos, por lo que, en general, no debemos aislar los músculos con ejercicios analíticos. De este modo, desarrollaremos en primer lugar la base del movimiento. Es decir, los patrones básicos que lo gobiernan: estabilidad, equilibrio, control postural, movilidad, coordinación y percepción.

La movilidad es la primera piedra, porque los problemas en este capítulo derivan en un movimiento deficiente. Las causas pueden ser muy variadas y pasan por movimientos inapropiados, mala recuperación de lesiones, estrés físico y emocional o posturas inadecuadas o prolongadas que desencadenan una estabilidad ineficiente. Es cuando se produce la compensación: un incremento del tono muscular, una modificación de la estabilidad, para mantener la función con un nuevo nivel de control motor.

Persistir en acciones motoras con un elevado grado compensatorio puede dar lugar a dolor y lesión. Identificar estas anomalías y corregirlas debería ser el primer paso en un programa de acondicionamiento físico seguro y eficiente.

Una vez los patrones motores básicos son adecuados pasamos al desarrollo de las capacidades físicas: fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad, dosificando de acuerdo al objetivo a conseguir. No es lo mismo preparar una carrera a pie tipo maratón que usar la carrera como medio para conseguir un estilo de vida saludable y sin dolor. El objetivo debe ser elegido cuidadosamente.

El dolor lo cambia todo. Modifica los resultados del acondicionamiento físico, modifica el movimiento. Es un signo de alerta. Puede ser que nos encontremos ante una alineación pobre del cuerpo, sobreuso, desequilibrio y/o inflamación.

En último lugar, desarrollaremos la técnica y la habilidad específica que el deporte, danza, lucha, acrobacia u otra disciplina que elijamos nos exija.

Según el doctor Thomas, la pirámide del acondicionamiento físico debería de ser técnica, capacidad física, patrones de movimiento. En el Hospital San Juan de Dios de León, desde la Unidad de Ejercicio Físico, desarrollamos programas personalizados de entrenamiento tanto presenciales como a distancia. Puedes consultarnos desde 10 euros por persona para practicar deporte seguro como una garantía de salud.

Jesús Martínez González
Unidad de Ejercicio Físico
Hospital San Juan de Dios de León