LA SALUD EN TU DIA A DIA
REVISTA Nº 125 – DICIEMBRE 2016
Envejecimiento saludable

“El envejecimiento de la población se está acelerando en todo el mundo”. Esta afirmación es un hecho hoy en día y una certeza en un futuro próximo. Esto tiene profundas consecuencias para la salud y para los sistemas de salud, su personal y su presupuesto.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó el Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud; el cuál responde a estos desafíos recomendando
cambios igualmente profundos en la manera de formular las políticas para las poblaciones que envejecen y de prestarles servicios. Estas recomendaciones se basan en un examen de los datos más recientes sobre el proceso de envejecimiento, ya que según refiere dicho informe, muchas percepciones y suposiciones comunes acerca de las personas mayores se basan en estereotipos obsoletos.

Estereotipos anticuados

Así, datos empíricos demuestran que la pérdida de capacidad generalmente asociada con el envejecimiento solo se relaciona vagamente con la edad cronológica de una persona. La diversidad resultante en las capacidades y las necesidades de salud de las personas mayores no es aleatoria, sino que se basa en hechos ocurridos a lo largo del curso de la vida que a menudo pueden modificarse, lo que pone de manifiesto la importancia del enfoque del curso de la vida. Aunque a la larga la mayoría de las personas mayores experimentarán múltiples problemas de salud, la edad avanzada no implica dependencia.

El envejecimiento de la población exige, por consiguiente, una respuesta integral de salud pública; y uno de los retos para formular dicha respuesta integral es que muchas percepciones y supuestos comunes sobre las personas mayores se basan en estereotipos anticuados. Así, no existe una persona mayor típica, sino que las poblaciones mayores se caracterizan por una gran diversidad. Y aunque parte de esta diversidad responde a nuestra herencia genética, la mayor parte se debe a los entornos físicos y sociales en los que habitamos, los cuales pueden afectar la salud directamente o por medio de obstáculos o incentivos que repercuten en nuestras
oportunidades, decisiones y comportamientos.

Qué es el envejecimiento y cómo se llega hasta él

En base a todo esto, es imprescindible conocer qué es el envejecimiento y cómo se llega a él. Así, los cambios que constituyen el envejecimiento son complejos. En el plano biológico, está asociado con la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares. Con el tiempo, estos daños reducen gradualmente las reservas fisiológicas, aumentan el riesgo de muchas enfermedades y disminuyen en general la capacidad intrínseca del individuo. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y sólo se asocian vagamente con la edad de una persona en años.

Además, la edad avanzada con frecuencia conlleva cambios considerables más allá de las pérdidas biológicas. Se trata de cambios en las funciones y las posiciones sociales, y la necesidad de hacer frente a la pérdida de relaciones estrechas. Frente a esta situación, los adultos mayores suelen concentrarse en menos metas y actividades, además de optimizar sus capacidades existentes y compensar la pérdida de algunas habilidades con otras maneras de realizar las tareas.

Muchas percepciones y supuestos sobre las personas mayores se basan en estereotipos anticuados. No existe una persona mayor típica, las poblaciones mayores se caracterizan por una gran diversidad.

Capacidad intrínseca y funcional

Por lo tanto, al elaborar una respuesta de salud pública al envejecimiento es importante no solo considerar estrategias que contrarresten las pérdidas asociadas con la edad avanzada, sino también que refuercen el crecimiento psicosocial.

En base a esto, y a efectos de determinar las formas de considerar la salud y el funcionamiento en la vejez, el informe define y distingue dos conceptos importantes. El primero es la capacidad intrínseca, que se refiere a la combinación de todas las capacidades físicas y mentales que un individuo puede utilizar en un determinado momento.

Por otro lado, el entorno en el que habita y su interacción con él será el segundo factor que determinará lo que una persona mayor puede hacer. Así, el entorno ofrece una serie de recursos o plantea una serie de obstáculos que determinarán si una persona con un determinado nivel de capacidad puede hacer las cosas que siente que son importantes. Esta relación entre el individuo y el entorno en el que vive, y cómo interactúan, es lo que se conoce como capacidad funcional.

A partir de estos dos conceptos, en este informe se define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Para entender este concepto es fundamental tener en cuenta que ni la capacidad intrínseca ni la capacidad funcional se mantienen constantes. Aunque ambas tienden a disminuir con la edad, las opciones de vida o las intervenciones en diferentes momentos del ciclo de vida determinarán el camino de cada individuo.

Cambiar la concepción de envejecimiento

En resumen, se necesita con urgencia una acción de salud pública integral sobre el envejecimiento. Aunque falta mucho por aprender, tenemos pruebas suficientes
para actuar ahora. Hay diferentes maneras posibles de iniciar las intervenciones para fomentar el envejecimiento saludable, pero todas tendrán un objetivo primordial: lograr la máxima capacidad funcional. Este objetivo se puede alcanzar de dos maneras: fomentando y manteniendo la capacidad intrínseca, o bien, permitiendo que alguien con una disminución de la capacidad funcional logre hacer las cosas que crea importantes.

Este informe reseña cuatro esferas de acción prioritarias que pueden ayudar a lograr este fin: adaptar los sistemas de salud a las poblaciones de edad que atienden actualmente; crear sistemas de atención a largo plazo; crear entornos adaptados a las personas mayores; y mejorar la medición, el monitoreo y la comprensión.

Para todo ello hará falta un cambio fundamental de nuestra concepción del envejecimiento, a fin de tener en cuenta la diversidad de las poblaciones de edad y combatir las inequidades que a menudo se presentan. Igualmente se necesitará una respuesta coordinada entre muchos otros sectores y distintos niveles de gobierno.

Aunque estas medidas inevitablemente requerirán recursos, es probable que sean una buena inversión en el futuro de la sociedad: un futuro que ofrezca a las personas mayores la libertad de llevar una vida que las generaciones anteriores nunca hubieran imaginado.

Dr. Antonio Rodríguez Rosa
Servicio de Geriatría
Hospital San Juan de Dios de León