LA SALUD EN TU DIA A DIA

REVISTA Nº 144 – SEPTIEMBRE 2021

El rol de la microbiología en la batalla del coronavirus

La especialidad de Microbiología y Parasitología se creó en nuestro país en 1960 con el objetivo de resolver los problemas patogénicos, diagnósticos, terapéuticos y epidemiológicos que planteaban las infecciones. En los laboratorios, mediante el análisis de las muestras adecuadas, los microbiólogos son capaces de detectar, identificar y determinar la sensibilidad antibiótica de los microorganismos causantes de las mismas. Además, participan en la orientación diagnóstica y en el tratamiento antimicrobiano de los pacientes, y son un eslabón fundamental en el control de las infecciones nosocomiales y en la política de uso responsable de los antibióticos. A pesar de su importancia, durante muchos años esta especialidad ha sido una gran desconocida, pero a raíz de la irrupción del SARS-COV-2 ha empezado a estar en el foco, siendo actualmente habitual escuchar términos como PCR, antígeno o carga viral.

Desde la notificación del primer caso a finales de diciembre de 2019 en China, y la explosión posterior de la pandemia que actualmente sigue golpeándonos, la rutina de trabajo de los servicios de Microbiología ha cambiado por completo. En enero de 2020 comenzó a secuenciarse el genoma del virus. En España, dos meses después, científicos del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III realizaron la secuenciación completa gracias a muestras respiratorias de pacientes procedentes de diferentes áreas geográficas del país. A partir de ese momento, pudieron diseñar técnicas para detectar el virus mediante PCR, amplificando y detectando el material genético del mismo.

Al principio estas pruebas se realizaban a pequeña escala, pero rápidamente se comercializaron los primeros kits y se puso en marcha la automatización del proceso con el objetivo de cubrir la enorme demanda que recibían los laboratorios. A pesar de que los microbiólogos estaban completamente familiarizados con esta técnica, ya que rutinariamente se aplica para el diagnóstico de múltiples enfermedades infecciosas, tuvieron que lidiar con la recepción diaria de una avalancha de muestras, -que en muchos servicios ha obligado a trabajar las 24 horas del día-, con la escasez de reactivos y con la necesidad urgente de contratar y formar personal en tiempo récord. 

Al diagnóstico mediante PCR siguieron los test de antígenos, que consisten en detectar determinadas proteínas virales. Tienen la ventaja de ser muy rápidos y sencillos de realizar, pudiendo llevarse a cabo en el mismo lugar en el que se extrae la muestra. La interpretación del resultado en este caso es más sencilla, de modo que la lectura del mismo no tiene que hacerse necesariamente por un microbiólogo. Sin embargo, existen múltiples test comercializados, por lo que es preciso su análisis y validación previa para determinar cuáles proporcionan una sensibilidad y especificidad adecuada. Nuevamente, son los científicos del Centro Nacional de Microbiología quienes están teniendo un papel clave en la coordinación de los estudios de validación de estos test, lo que ha permitido su inclusión en la estrategia nacional de diagnóstico y control de la enfermedad.

En los servicios de Microbiología también se realizan pruebas serológicas, que consisten en detectar anticuerpos desarrollados frente al coronavirus en muestras sanguíneas. En este caso también se emplean técnicas que vienen usándose tradicionalmente para el diagnóstico de numerosas enfermedades infecciosas. Puesto que la producción de anticuerpos tarda varios días en tener lugar, no están indicadas en el diagnóstico de infecciones activas, pero son de gran utilidad para realizar estudios de seroprevalencia y conocer la eficacia de las vacunas. 

Una vez establecidas las bases del diagnóstico microbiológico del SARS-CoV-2, continúan surgiendo retos para los microbiólogos clínicos, siendo uno de los principales problemas el surgimiento de distintas variantes del virus. Este hecho puede tener consecuencias a nivel clínico, debido a la posible aparición de cepas más agresivas que podrían escapar al poder protector de las vacunas. Por ello, los servicios de Microbiología están implantando unidades especializadas en la secuenciación del virus, que consiste en realizar un estudio exhaustivo de su material genético, detectando posibles modificaciones capaces de dotar al virus de nuevas características y habilidades.

Los servicios de Microbiología han demostrado una enorme capacidad de adaptación. Pese a las enormes dificultades encontradas en el camino, han conseguido establecer unas bases diagnósticas sólidas y a día de hoy siguen poniendo todo su empeño y dedicación a disposición de la lucha contra el virus. Gracias a su gran esfuerzo y a su entrenamiento previo, además del constante apoyo y asesoramiento recibido por parte de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, se ha conseguido salir adelante evitando el colapso de los laboratorios y comprendiendo cada día mejor el valor y el significado clínico de las pruebas disponibles hasta el momento.

Cecilia Ramírez Santillána
Especialista en Microbiología y Parasitología
Hospital San Juan de Dios de León