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LA SALUD EN TU DIA A DIA

REVISTA Nº 135 – JUNIO 2019

Dichosa primavera

Estamos en plena temporada de polinización de las plantas que más alergia producen en la población y los alérgicos lo saben porque cada año en esta época presentan los síntomas típicos y molestos que en muchas ocasiones alteran la normalidad de su vida, impidiendo salir al campo, estudiar, trabajar o dormir.

¿Qué plantas producen alergia?

Las gramíneas o Poaceae son plantas herbáceas, poco vistosas, de floración estacional, ampliamente extendidas y cuyo polen es muy pequeño, 20-50 micras (aunque pueden ser mayores), capaz de penetrar en las mucosas y desencadenar la reacción alérgica. Para que el polen produzca alergia tiene que permanecer en la atmósfera y alcanzar una concentración suficiente, y es lo que ocurre en los meses de abril a junio. Concretamente en León, las concentraciones más altas ocurren en mayo y junio y es cuando más pacientes acuden a nuestras consultas.

Hay pacientes que presentan síntomas más prolongados en el tiempo y así les ocurre a los sensibilizados al polen de árboles. Ello es consecuencia en parte a la plantación en las ciudades de especies alergénicas en las calles, jardines y setos de urbanizaciones. El ciprés produce síntomas en enero y febrero, los fresnos y abedules alrededor de marzo, el plátano de sombra y el olivo en abril. Por ello hay pacientes que tienen síntomas de alergia toda la primera mitad del año o incluso se prolonga en verano a causa de otras herbáceas.

¿Cómo afecta la climatología a los alérgicos al polen?

Las lluvias de otoño e invierno hacen que aparezcan mayor número de plantas en primavera. En cambio, las de primavera limpiarán de polen la atmósfera con lo que los pacientes se sentirán aliviados. Las tormentas de primavera, extraerán más polen de las plantas y son días peligrosos para los alérgicos. Por otro lado, el agua de primavera mantendrá más tiempo la planta fresca y será capaz de producir polen más tiempo.

Los niveles de polen se ven también afectados por la contaminación ambiental haciendo que las plantas expresen proteínas de defensa que aumentan la alergenicidad de las mismas.

¿Qué síntomas producen?

Los síntomas más frecuentes son picor de ojos y de nariz, lagrimeo, estornudos, congestión y mucosidad acuosa. Es lo que denominamos rinoconjuntivitis, enfermedad inflamatoria de las mucosas nasales y conjuntivales. Esta patología representa la mitad del motivo de consulta en las consultas de alergia según el informe Alergológica 2015 y los pólenes son la causa más frecuente de esta patología. También pueden aparecer otros síntomas como tos seca y dificultad para respirar, es decir, la enfermedad inflamatoria que tiene lugar a nivel bronquial o asma. En ocasiones se afecta la piel, apareciendo urticaria o dermatitis.

¿Por qué cada vez hay más alérgicos?

La alergia está aumentando en la población por nuestra forma de vida y, además, cada vez es más grave y complicada. Vivimos en un mundo industrializado y contaminado, donde las partículas diesel hacen de vehículo de alérgenos y producen irritación de las mucosas, hiperreactividad e inflamación. Al mismo tiempo, vivimos en un ambiente “muy limpio” en el sentido que nos lavamos mucho, esterilizamos mucho y nos vacunamos mucho, según una “teoría de la higiene” que intenta explicar la alteración de la respuesta inmunológica exagerada a partículas inocuas. Por otra parte, hay factores alimenticios aún por determinar como la introducción de alimentos en edad temprana, alimentos importados de otros países por la globalización o el uso de pesticidas y químicos en los cultivos.

¿Por qué muchos alérgicos al polen son alérgicos a alimentos?

Existen proteínas vegetales, muy ubicuas en el reino vegetal, que son comunes en el polen y también aparecen en frutas, frutos secos o verduras. Hablamos de profilina y proteínas de transporte de lípidos (LTP), que son responsables de reactividad cruzada. Más del 75% de los pacientes alérgicos a frutas lo son también a pólenes y los síntomas que presentan son variables, desde afectación en la zona orofaríngea o síndrome de alergia oral, urticaria, asma, esofagitis o anafilaxia.

Por eso es importante estudiar al paciente alérgico en su complejidad, con todas las técnicas disponibles, hacer un diagnóstico y un tratamiento ajustado a su enfermedad y conocer sus limitaciones para prevenir futuras reacciones.

¿Puede cualquier persona padecer alergia?

Muchos alérgicos creen que los síntomas primaverales son normales y que todos podemos padecerla. Pero no es toda la población la que presenta síntomas, sino una parte de ella que es capaz de generar anticuerpos de un tipo que llamamos Inmunoglobulina E, capacidad que se hereda genéticamente.

Dra. Beatriz Camazón Izquierdo
Alergología
Hospital San Juan de Dios de León