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LA SALUD EN TU DIA A DIA
REVISTA Nº 114 – MARZO 2014
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El polen de gramíneas es la primera causa de alergia respiratoria estacional, responsable de enfermedades como la rinitis, la conjuntivitis y el asma alérgica.

La rinitis alérgica afecta a casi 1 de cada 4 europeos y la sensibilización a polen de gramíneas es la causa más frecuente de rinitis alérgica supone un 30-50% de las rinitis alérgicas en países industrializados.

Dentro de las gramíneas, se han descrito más de 650 géneros distintos y alrededor de 12.000 especies, constituyendo el 20% de la masa vegetal de nuestro planeta aunque entre todos los géneros existe una importante reactividad cruzada, por lo que con la determinación de una o dos especies de gramíneas suele ser suficiente para el diagnóstico in vitro de la alergia al polen de gramíneas.

En nuestro país, los meses de mayo y junio son en los que se recoge mayor cantidad de polen, aunque el periodo de polinización se puede prolongar en función de distintas variables climatológicas (humedad, temperatura, pluviosidad preestacional, etc.), por lo que es posible encontrar polen de gramíneas durante todo el año en diferentes zonas de la península.

Existe una clara relación entre la pluviosidad preestacional en las zonas de clima continental y la polinización de las gramíneas, de tal manera que si durante los meses de octubre a marzo llueve de forma abundante, es probable que en primavera, la concentración de polen de gramíneas sea elevada, lo que hace poder predecir en general y basándose también en otras variables, si el año será mejor o peor para nuestros pacientes alérgicos.

alérgenos

Se han identificado dentro de los pólenes hasta 11 proteínas alergénicas en una o más de estas especies, unas son alérgenos mayores y su prevalencia es del 90%, otros se denominan alérgenos menores, solo son reconocidas por el 10% de los pacientes alérgenos.

Cabe destacar, dentro estos alérgenos menores, las profilinas que son proteínas presentes en todas las células eucariotas que la convierte en un panalérgeno. El reconocimiento de IgE específicas frente a profilinas puede ser responsable de los síntomas alérgicos derivados del contacto con pólenes de plantas no relacionadas entre sí (árboles, gramíneas y malezas) alimentos derivados de las plantas (frutas, vegetales o semillas) y ciertos productos derivados del látex.

diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, a partir de los síntomas del paciente (una buena historia clínica) pero es necesario completar con el estudio alergológico adecuado.

Las pruebas cutáneas (Prick-test) consisten en reproducir en la piel del antebrazo la reacción que sucede en la mucosa nasoconjuntival y son las más utilizadas por su fiabilidad y sencillez.

El laboratorio en ocasiones es imprescindible, el diagnóstico molecular puede llegar a diferenciar entre ciertas proteínas de los pólenes y así hacer diagnósticos diferenciales entre pacientes polínicos pudiendo incluso, predecir una buena o mala respuesta a la Inmunoterpia (vacunas).

implicaciones clínicas

Son varios los estudios que han relacionado el recuento de pólenes con la presencia de síntomas y así se estableció un umbral para el polen de gramíneas de 35 granos/m3, a partir del cual los pacientes sensibilizados presentarían síntomas respiratorios, aunque posteriormente se ha valorado la presencia de ciertas partículas y sustancias presentes en la llamada contaminación ambiental (resultantes de la combustión de los carburantes diésel) que potencian la actividad de los pólenes.

Las gramíneas, además de su papel demostrado como inductores de alergia respiratoria, pueden causar alergia alimentaria a través de mecanismos de reactividad cruzada con alimentos de origen vegetal.

En aquellos pacientes que sí presentan alergia a alimentos asociada a la sensibilización a profilina, la manifestación más frecuente es la aparición de un síndrome de alergia oral (SAO), siendo excepcional otro tipo de reacciones, debido a la poca resistencia de este alergeno a la digestión gástrica y su alta resistencia a la saliva.

En general, por la termolabilidad de esta proteína estos pacientes, toleran la ingesta de frutas y verduras cocidas.

implicaciones terapéuticas

El tratamiento de la rinitis y el asma alérgicas por polen de gramíneas incluye:

  • Evitar el alérgeno.
  • Tratamiento farmacológico.
  • Y la inmunoterpia específica, siendo únicamente esta última la que ha demostrado modificar el curso natural de la enfermedad y prevenir el desarrollo de asma en pacientes con rinoconjuntivitis alérgica. La presencia de IgE específica frente a determinados grupos de alérgenos, puede predecir una buena respuesta a la Inmunoterpia con polen de gramíneas, mientras que la presencia de IgE específica frente a profilinas u otros panalérgenos significaría sensibilización primaria a otros pólenes con reactividad cruzada entre alérgenos homólogos.

Tanto la inmunoterpia subcutánea como la inmunoterpia sublingual han demostrado ser efectivas en el control de los síntomas y la reducción del uso de medicación en los pacientes alérgicos al polen de gramíneas.

Los principales novedades terapéuticas en la Inmunoterpia se centran en:

  • La presentación de vacunas en comprimidos vía sublingual (han demostrado ser útiles en el control de los síntomas y disminución del uso de medicación), existen dos presentaciones una pauta perenne y otra pauta pre-coestacional.
  • Y las pautas agrupadas o cluster, o pautas rápidas

La eficacia y seguridad de ambos tratamientos está demostrada en numerosos estudios en los últimos años. También existen trabajos que demuestran que el efecto se mantiene durante años después de finalizado el tratamiento.

Finalmente estas terapias han demostrado una reducción global del coste de la enfermedad con un beneficio importante en la calidad de vida de los pacientes tratados.

Dr. Adolfo Vélez Ruiz de Lobera
Servicio de Alergología
Hospital San Juan de Dios de León