una unidad de obesidad con visión multidisciplinar
LA ACTUALIDAD

REVISTA Nº 144 – SEPTIEMBRE 2021

Para algunas personas la batalla contra los kilos se convierte en una condena a cadena perpetua en la que la restricción y la temporalidad se acaban convirtiendo en pan para hoy y hambre para mañana. Por ello, el Hospital San Juan de Dios de León ha puesto en marcha una Unidad de Obesidad para ofrecer a los pacientes con un índice de masa corporal (IMC) alto un tratamiento completo, desde una perspectiva multidisciplinar, que favorezca la pérdida de peso y mejore su calidad de vida a largo plazo.

Porque “la otra pandemia del siglo XXI” (desde 1975 los casos se han triplicado) es responsable del 80 por ciento de los casos de diabetes melllitus tipo 2, del 35 por ciento de cardiopatías isquémicas y del 55 por ciento de las hipertensiones, sin olvidar su implicación en el desarrollo de otras afecciones como la apnea del sueño, la infertilidad, la osteoartritis y la dislipemia.

El 58 por ciento de los castellanos y leoneses tiene problemas de obesidad, que se concentran en el 21 por ciento, o sobrepeso, según el reciente Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE). Una realidad que, tal y como ha advertido la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), restará 2,6 años de vida a los españoles en 2050.

La cirugía bariátrica, junto al cambio de hábitos, tiene éxito en nueve de cada diez personas con obesidad mórbida. De hecho, es un instrumento muy potente que, en algunos casos, como la diabetes tipo 2 asociada, puede suponer la remisión de una patología en la que no sólo sufre el corazón. Y es que esta enfermedad metabólica está ligada a una serie de alteraciones crónicas que ponen en riesgo la calidad de vida y las capacidades físicas de quienes la sufren. Entre ellas, la retinopatía diabética, la nefropatía, la disfunción eréctil y el pie diabético.

No obstante, antes de pasar por el quirófano serán sometidos a un estudio muy exhaustivo que toca aspectos psiquiátricos, endocrinos, digestivos y cardiorrespiratorios al objeto de poder determinar si son candidatos. Además, deberán seguir unas instrucciones dietéticas y conductuales para garantizar el éxito de un tratamiento en el que también son de vital importancia la motivación y el compromiso.

“Estaría contraindicada ante la presencia de trastornos psicóticos y bipolares sin tratamiento, depresión severa, consumo de tóxicos, y desórdenes del comportamiento alimentario donde los vómitos y los tracones estén activos“, explica la psiquiatra de la Unidad de Obesidad de San Juan de Dios, Rocío Gómez. Y es que algunos tipos de obesidad podrían estar relacionados con una adicción a la comida que podría implicar los mismos mecanismos cerebrales que funcionan en la vulnerabilidad a las drogas de abuso.

“No se trata de una cirugía estética, sino de un procedimiento encaminado a prevenir o mejorar las complicaciones médicas que pueda ocasionar la obesidad mediante la pérdida de peso mantenida y tratando de preservar la masa muscular y ósea“, señala la endocrinóloga Elena González Arnaiz sin olvidar que la alimentación y el ejercicio son los pilares claves para conseguir un equilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas.

El equipo quirúrgico del Hospital San Juan de Dios de León cuenta con una enorme experiencia en cirugía bariátrica, indicada para aquellas personas con un IMC (relación entre peso y talla) por encima de 40 o con uno inferior, pero enfermedades asociadas. Además, está acreditado por la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO) como nivel experto.

Existen infinidad de técnicas, pero las más usadas en este momento son la gastrectomía vertical o manga gástrica y el bypass gástrico.

Gastrectomía vertical

La gastrectomía vertical o manga gástrica (sleeve gastrectomy) es una técnica en la que se extirpa la mayor parte del estómago, aproximadamente el 80 por ciento de su volumen. Su mecanismo de acción es doble, ya que por un lado produce una sensación de saciedad prematura y, por el otro, una disminución del apetito. Hoy es la técnica más usada sumando más del 70 por ciento de todas las cirugías bariátricas que se hacen mundialmente.

A través de unas pequeñas incisiones los cirujanos introducen las pinzas, la cámara, y las endograpadoras para poder realizar la intervención por vía laparoscópica. Se reduce de forma calibrada y controlada el tamaño del estómago convirtiéndolo en una especie de tubo, lo que reduce el volumen de la ingesta.

A diferencia del bypass gástrico, esta técnica no altera ninguna parte del aparato digestivo ni la absorción de proteínas y minerales, lo que permite una recuperación más rápida de la función intestinal con un seguimiento postoperatorio más cómodo para el paciente, que comienza a comer a las pocas horas de la cirugía y puede marcharse de alta a las 24 horas de la intervención.

“Esta técnica mínimamente invasiva, que se realiza por vía laparoscópica, conlleva menos complicaciones metabólicas y quirúrgicas que el bypass gástrico“, apunta el doctor David Pacheco, que es jefe de servicio de Cirugía General y Digestivo del Río Hortega y responsable de la puesta en marcha de la Unidad de Cirugía Bariátrica del hospital vallisoletano en enero de 2002. A su lado trabajarán los cirujanos Jesús Manuel Silva y Vicente Simó, así como el doctor Francisco Jorquera y Rubén Díez, ambos especialistas de Digestivo.

Bypass gástrico

Se trata de una técnica quirúrgica mixta que asocia un componente restrictivo y un componente malabsortivo. “Ha sido la técnica ‘gold standard’ hasta hace unos años al obtener muy buenos resultados tanto en la pérdida de peso como en el control de la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión o la apnea del sueño”, indica el doctor Pacheco.

Pero, al asociar un componente malabsortivo, el seguimiento posterior de los pacientes debe ser muy estrecho y en general más prolongado que en los pacientes sometidos a gastrectomía vertical.

La elección de una técnica u otra dependerá de la situación de cada paciente. En cualquier caso, la receta para el éxito pasa por un cambio de hábitos dietéticos y de estilo de vida, para lo cual es básico contar con un equipo multidisciplinar que realice un programa de seguimiento nutricional y psicológico del paciente durante, al menos, un año. De ello se encargarán Pablo Rodríguez Bernal y Angélica Peñín respectivamente.

Solo así se conseguirá, de manera sostenida en el tiempo, el desahucio a unos kilos ‘okupas’ que con el tiempo acaban pasando factura en forma de graves repercusiones físicas, psicológicas y sociales a quien los soporta.