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LA ACTUALIDAD

REVISTA Nº 135 – JUNIO 2019

Trastorno Específico del Lenguaje

Las alteraciones del lenguaje pueden estar asociadas a entidades clínicas evidentes como Parálisis Cerebral, Traumatismos Craneoencefálicos, Discapacidad Auditiva, también pueden presentarse sin que se pongan de manifiesto problemas neurológicos, cognitivos, sensoriales, motores o socio-familiares. En este último grupo se incluye el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL).

El término Trastorno Específico del Lenguaje ha ido adoptando con el paso del tiempo diversas etiquetas como Afasia Congénita, Afasia Infantil o Disfasia, entre otras, hasta que se ha llegado al término más utilizado actualmente en la práctica clínica: TEL. La Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA), entiende este déficit como: “la denominación que se da a las dificultades de lenguaje observadas en niños con un desarrollo típico en todas las demás funciones psicológicas y con una educación normal, al menos en el momento de su identificación (3-4 años); después, debido precisamente a este trastorno, se pueden alterar en cierta medida dichas funciones y se puede modificar los hábitos educativos del entorno más cercano”.

Respecto a los aspectos causales, aún hoy en día se conocen muy pocos datos sobre ello como consecuencia de la heterogeneidad de los perfiles y el carácter evolutivo del trastorno. La AELFA, tras el análisis de los datos más relevantes obtenidos en las diversas investigaciones, hace referencia a limitaciones en la capacidad para identificar los sonidos de los que consta el habla, presentando una mayor dificultad en las palabras con poca relevancia perceptiva, aspecto que va a alterar la sintaxis, obligando al niño con TEL a poner en marcha mecanismos compensatorios para lograr el éxito comunicativo en sus interacciones, que pueden dar a su lenguaje un carácter de trastorno. Esta dificultad parece estar presente desde el nacimiento; por tanto, puede hablarse de herencia, aunque los estudios llevados a cabo en este terreno son aún pocos y restringidos, pero, no obstante, hay evidencias de que es un trastorno que se hereda; en un 50-70% de los niños con TEL, se han encontrado antecedentes familiares con dificultades similares. Probablemente se trate de una herencia poligénica multifactorial.

El TEL es, por tanto, un trastorno de elevada prevalencia entre la población infantil, siendo más frecuente en niñas que en niños, ofreciendo los diversos estudios datos que oscilan entre el 2% y el 7% de la población escolar. Sin embargo, resulta complejo establecer su incidencia y prevalencia como consecuencia de los diferentes criterios de diagnóstico utilizados, y por el gran desconocimiento existente, aún hoy en día, en los ámbitos sanitario y educativo, por lo que los diagnósticos son inferiores a los casos reales.

Por todo lo anterior, una de las principales dificultades a las que nos enfrentamos cuando nos referimos al TEL es no saber con exactitud a qué tipo de niños nos referimos, con qué dificultades y perfiles lingüísticos. Para ello, es necesario que conozcamos los criterios que se siguen para su identificación: inclusión-exclusión, especifidad, discrepancia y evolución. Con todo ello, diríamos que un niño presenta TEL si el trastorno no se puede atribuir a ninguna causa, si sólo afecta a alguna o algunas de sus habilidades lingüísticas, presentando diferencias en el lenguaje con respecto a lo esperado a su edad y nivel educativo, existiendo una discrepancia entre las habilidades lingüísticas y cognitivas, puesto que, obtienen rendimientos verbales bajos y unos rendimientos normales en pruebas de inteligencia no verbal, y el carácter duradero y persistente incluso con tratamiento.

Como consecuencia del carácter heterogéneo de este trastorno, resulta necesaria la clasificación en subgrupos de TEL, ya que va a ser fundamental para realizar una correcta identificación y posterior intervención. Una de las clasificaciones clínicas más utilizadas es la propuesta por Rapin y Allen (véase Tabla 1).

Independientemente del perfil que presente la persona con Trastorno Específico del Lenguaje, el logopeda va a adquirir un papel fundamental dentro de los equipos multidisciplinares de los ámbitos sanitario, social y educativo, para llevar a cabo no sólo la evaluación, sino también el posterior diagnóstico e intervención. En este punto, es necesario resaltar que es un error postergar la intervención bajo el convencimiento de que “ya hablará”. Resulta fundamental comenzar a abordar este problema desde el momento que se observa un inicio tardío en el desarrollo del lenguaje.

Tabla 1: Clasificación Semiológica de los TEL, según Rapin y Allen. Fuente: Trastorno Específico del desarrollo del lenguaje (S. Aguilera Albesa y M.P. Botella Astorqui).

Finalmente, y un aspecto que siempre debemos tener en cuenta, es que en ocasiones puede ser difícil determinar si nos encontramos ante un retraso o un trastorno, es decir, ante un Retraso del Lenguaje (RL) o un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Cuando un niño presenta ausencia, enlentecimiento o distorsión del lenguaje, lo primero que se debe realizar es descartar otras causas. Una vez descartadas, es necesario plantear una evaluación dirigida a determinar el nivel de comprensión, expresión y explorar las áreas del lenguaje afectadas (Véase Tabla 2).

Los indicadores que nos permiten diferenciar ambos conceptos se encuentran vinculados al perfil evolutivo y a la resistencia, mientras que en el RL se observa homogeneidad en los perfiles del lenguaje y los hitos críticos del lenguaje se alcanzan más tarde que en el desarrollo típico y siguiendo el mismo perfil, en el TEL el perfil no es armónico, es decir, pueden presentarse adquisiciones características de edades superiores y ausencia –o errores– en aspectos simples. Además, los niños con RL mejoran con la intervención en poco tiempo, mientras que en el TEL persiste la dificultad aún con intervención logopédica, puesto que la respuesta a los cambios es más tardía y difícil.

Tabla 2: Esquema diagnóstico en los trastornos del lenguaje. Fuente: Trastornos del lenguaje (S. Aguilera Albesa y O. Busto Crespo).

Dña. Cristina Olmo Paniagua
Logopedia
Hospital San Juan de Dios de León