El Banco de Alimentos, al servicio de miles de leoneses desde 1996 1

LA ACTUALIDAD

REVISTA Nº 125 – DICIEMBRE 2016

El Banco de Alimentos, al servicio de miles de leoneses desde 1996

Cuando hace 20 años un puñado de jubilados leoneses decidió fundar el Banco de Alimentos en nuestra ciudad no pensaban en que aquella obra que ellos empezaban con enorme dificultad, con ningún medio material pero con enorme ilusión y vocación
por hacer el bien iba a tener la transcendencia queha tenido para tantísima gente en estos años.

El Banco de Alimentos nació con la idea de aprovechar todos esos alimentos que, no siendo válidos para la venta por fecha próxima de caducidad, error en el etiquetado o deterioro del producto entre otros motivos sí se pueden aprovechar para una distribución gratuita entre personas necesitadas. Ya entonces la idea de luchar contra el despilfarro tanto en empresas como en supermercados, cadenas de distribución, etc. estaba muy presente en los fundadores del Banco de Alimentos y por eso, una de las primeras tareas fue visitar a todas las empresas agroalimentarias de León y provincia para explicarles la labor que se pensaba realizar. Estamos hablando del año 1996 y las cosas eran bastante diferentes a como son ahora. Algunos lo comprendieron de inmediato, y comenzaron aquel mismo año a donar sus excedentes, otros han tardado meses o incluso años en empezar a colaborar, pero podemos decir que a día de hoy son pocos los que teniendo un nombre en la
alimentación de esta provincia no colaboran casi a diario con el Banco de Alimentos.

Destino de los alimentos

La filosofía de los Bancos de Alimentos defiende el reparto de esos alimentos a través de entidades benéficas que dedican su día a día a atender de múltiples maneras a las personas más necesitadas.

Por personas necesitadas el Banco de Alimentos entiende no sólo aquellas que carecen de medios económicos sino también aquellas que por su discapacidad física o psíquica deben acudir o residir en un centro así como los menores que acuden a aulas gestionadas por distintas ONG donde se les brinda apoyo escolar y se les ofrece un poco de merienda, también los drogodependientes vinculados a instituciones que les apoyan en su desintoxicación, a mujeres víctimas de violencia de género que viven en pisos de acogida, solas o con sus hijos, a los ancianos del medio rural con pensiones mínimas, que son recogidos por residencias sin ánimo de lucro o los enfermos de Alzheimer que son atendidos en centros de día o unidades de respiro. Todos ellos son considerados por el Banco de Alimentos personas necesitadas y a todos ellos se les brinda ayuda.

Cada una de esas entidades, que atiende a todas esas personas, recibe el apoyo del Banco de Alimentos porque son entidades sin ánimo de lucro, porque se vuelcan en los menos favorecidos, en los que no suele querer nadie, en los que no tienen para pagar el servicio que necesitan.

Cuando el Banco de Alimentos ayuda con alimentos a todas esas entidades, está ayudando directamente a todas las personas a las que atienden, está intentando
compensar el esfuerzo de la entidad por atender a todos, también a los más pobres, a los que no podrían pagarse ese mismo servicio en una entidad privada. Lo mismo sucede con las entidades que atienden a familias, situadas en distintos lugares de León capital y provincia en las que se realiza una atención integral a las familias, donde la entrega de alimentos es sólo un punto más, un recurso más, pero imprescindible y necesario.

Especialmente orgullosos se encuentran en el Banco de Alimentos de su programa de entregas de frutas y verduras frescas todas las semanas a todas las entidades que así se lo han pedido y dispuestos a colaborar con todas aquellas que así lo soliciten.

Atención directa a familias desde 2010

Si bien el reparto de alimentos se hace a través de las distintas entidades benéficas, el año 2010 marcó un antes y un después en el trabajo del Banco de Alimentos de León. 2010 fue el año en el que la desgraciadamente la crisis empezó a golpear ya con una fuerza imparable y con una visibilidad imposible de ocultar a las familias leonesas.

Ante la avalancha de nuevas familias, desconocidas la mayoría para las entidades dedicadas a ello y que acudían angustiadas a los servicios sociales públicos, bien de la Excma. Diputación de León o al propio Ayuntamiento de León con terribles situaciones de desempleo, impagos, embargos, etc. el Banco de Alimentos decidió pasar a convertirse en punto de atención directa a familias. Se estableció un procedimiento ágil, como la situación lo requería, exento de burocracia en el que una vez más, lo que primaba era la atención a la persona necesitada.

Este procedimiento es el que sigue vigente en la actualidad. Cuando la familia acude a su trabajador social, es este el que verifica y decide si es necesaria la ayuda de alimentos. En caso afirmativo, envían un correo electrónico o una llamada telefónica al Banco de alimentos y se les da una cita para la recogida de un lote de alimentos en la que se procura que el tiempo de espera nunca sea superior a las 48 horas tras la llamada. La atención a estas familias consiste en la entrega de un lote de productos no perecederos, lo más variado posible, pero dependiendo de las existencias que haya en cada momento en el almacén, y una buena caja de productos
frescos, frutas y verduras. En total, un magnífico carro de la compra que perfectamente podría ser el que realiza una familia normal en un supermercado.

El Banco de Alimentos se compromete a la atención de esa familia basándose en el buen criterio y objetivos de los trabajadores sociales. De esta forma, ninguna familia acude al Banco de Alimentos porque sí, todas vienen derivadas de los servicios sociales o de alguna de las entidades que atendemos y con las que colaboramos y que no tienen entre sus fines o actuaciones el reparto de alimentos. Así lo hacen desde 2010 y así lo seguirán haciendo mientras sea necesario, porque si bien es verdad que aquellas familias muy normalizadas que acudían a su almacén y que estaban “en crisis por la crisis” han ido desapareciendo porque efectivamente la situación algo ha mejorado, son muchas familias las que aún necesitan la ayuda del Banco de Alimentos. Los que antes de la crisis ya estaban rozando el umbral de la pobreza ahora están muy por debajo de él y además se incorporan ahora una serie de familias que han encontrado un trabajo pero tan precario que a menudo no sirve para cubrir las necesidades mensuales de la familia, especialmente en los meses que hay alguna carga especial como la compra de libros.

El banco en cifras

El Banco de Alimentos ha entregado durante este último año, 1.414 lotes de alimentos a familias, 900 entregas de frutas y verduras a las entidades benéficas, a través de las que han llegado a más de 7.000 personas. Este trabajo lo realiza un puñado de voluntarios, que como aquellos fundadores del año 1996 ponen lo mejor de sí mismos cada día para ayudar a los más necesitados. Cada voluntario tiene una función atribuida aunque están dispuestos y disponibles para las necesidades que surjan en cada momento.

Este año falleció uno de los fundadores del año 1996, el que fuera presidente en los últimos años del Banco de Alimentos, Gilberto. Él dejó claro el camino “ayudar
siempre, ayudar bien, que lo que hagamos, lo hagamos con el corazón, con un corazón grande donde quepan todos, sobre todo los pobres, los que normalmente no caben en ningún corazón”.

¿Quiénes son?

 

Vicepresidente

Secundino dedica su día a día a hacer el bien. Se relaciona con las entidades y conduce la furgoneta. Nexo de unión entre el Banco, los proveedores y parte
de los destinatarios finales.

Familias

Julio, voluntario paciente que atiende a las familiassin perder la calma, con un trato exquisito.

Informática

Visi, voluntaria informática que atiende familias y controla las existencias, entradas y salidas de alimentos. Una trabajadora infatigable.

Distribución

Marcos, el voluntario joven que mueve palets, que coloca, organiza y distribuye los alimentos por fechas y productos, que tiene siempre a mano los alimentos que se van necesitando.

 

Logística

Casiano, voluntario que todos los martes y jueves acude sin falta a recoger los alimentos de al menos un par de supermercados con su coche.

Mantenimiento

Erasmo, voluntario que vale para todo, lo mismo conduce la furgoneta que aprieta unas tuercas, que selecciona los productos frescos o descarga los camiones.

Coordinación

Aurora, atiende familias y entidades y ayuda a coordinar a las personas que están cumpliendo trabajos en beneficios a la comunidad.

Apoyo

Juani, una de las voluntarias que ayuda y coordina en todo lo que se necesite.