Ébola

LA ACTUALIDAD

REVISTA Nº 116 – SEPTIEMBRE 2014

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Desde febrero de este año, asistimos en África Occidental al brote epidémico de fiebre hemorrágica por virus Ébola de mayor intensidad que hayamos conocido.

Desde febrero de este año, asistimos en África Occidental al brote epidémico de fiebre hemorrágica por virus Ébola de mayor intensidad que hayamos conocido.
Esta enfermedad viral se contagia fácilmente de persona a persona, causa una elevada mortalidad y no tiene tratamiento o vacuna específicos autorizados. El pilar fundamental para el control de la epidemia se basa en evitar la transmisión del virus de persona a persona, fundamentalmente a través de medidas higiénicas como el lavado de manos y el uso de equipos de protección personal (bata, guantes, mascarillas, gafas…) para la atención a los enfermos.
Su facilidad de transmisión unida a la escasez de agua, recursos materiales y un saneamiento deficiente en los países afectados, ha facilitado la aparición de sucesivos brotes desde los años 70 hasta el momento actual, donde la epidemia que comienza en Guinea en febrero de 2014 está alcanzando una enorme magnitud y en la actualidad se ha extendido a Liberia, Sierra Leona, Nigeria, Senegal, Estados Unidos y España. Según datos publicados por los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos, a 8 de octubre de 2014 se han contabilizado 8.400 casos y el número de muertos asciende a 4.033.

¿Qué produce las fiebres hemorrágicas del Ébola?

Causada por un virus de la familia Filoviridae, el primer miembro de esta familia en describirse fue el virus Marburg que causó en 1967 en Alemania un brote de fiebres hemorrágicas que afectó a personal de laboratorio que manejaba cultivos celulares de monos infectados procedentes de Uganda. Contrajeron la enfermedad más de una treintena de personas y se produjeron siete muertes.
El virus Ébola fue descrito por primera vez en el año 1976 en dos brotes simultáneos que surgieron en Sudán y Zaire (actual República Democrática del Congo). En este último país, los primeros casos aparecen en una aldea cercana al río Ébola, que le da nombre a la enfermedad. La cepa de virus aislada en este primer momento se denominó Zaire ebolavirus. No se describen más brotes hasta los años 1995 y 1996, donde se notifican casos además en Gabón. Aparecen posteriores brotes que rondan el centenar de afectados en los años 2001, 2002, 2003 y 2007. En el año 2012 se ve afectada por primera vez Uganda, con 24 casos.
Dentro del género Ébolavirus se han descrito cinco especies distintas: Zaire, Sudan, Bundibugyo, Reston y Taï Forest. Todos ellos pueden causar enfermedad en humanos y primates, con elevada mortalidad en el caso de las especies Zaire y Sudán ebolavirus. Taï Forest ebolavirus sólo tiene descrito un caso de enfermedad en humanos en Costa de Marfil, en una científica que manipulaba simios infectados. Reston ebolavirus es la única especie conocida que no causa enfermedad severa en humanos.

¿Cómo se transmite el virus Ébola?

La enfermedad es de origen zoonótico, es decir, transmitida a humanos por animales que son hospedadores naturales. La mayor parte de los brotes surgen en zonas cercanas a la selva tropical en África Central, salvo el Reston ebolavirus que aparece en Filipinas.
Los primeros casos se relacionan con la manipulación de sangre, órganos u otras secreciones de animales salvajes infectados. Una vez que se ha producido el contagio a humanos, la transmisión se produce por contacto directo (persona a persona) o contacto indirecto con fluidos corporales de la persona infectada (orina, sudor, heces, esputos, vómitos, semen,…) incluso después de su muerte. El entorno contaminado con secreciones, como la ropa u objetos personales, también puede transmitir la infección.

¿Qué síntomas produce la enfermedad por Ébola?

El tiempo en que una persona tarda en desarrollar los primeros síntomas tras el contagio, oscila entre 2 y 21 días. Sus primeras manifestaciones son intensa sensación de debilidad, aparición brusca de fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza y garganta, ojos enrojecidos,… Posteriormente, aparecen náuseas y vómitos, diarrea, erupciones en la piel. Puede además producirse fallo renal y hepático con alteraciones importantes de la coagulación de la sangre, que originan sangrados internos y externos.
Dentro de las alteraciones que se pueden detectar en los análisis de laboratorio destacan el descenso de los glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas, así como la elevación de las enzimas hepáticas.
La tasa de mortalidad es muy elevada, alcanzando en algunos brotes cifras cercanas al 90%. Los pacientes suelen fallecer por un shock hipovolémico por la pérdida de sangre.

¿Cómo se diagnostica el Ébola?

Las manifestaciones o síntomas iniciales de la enfermedad son bastante inespecíficos, por lo que en muchos casos es necesario descartar otras enfermedades como malaria, fiebre tifoidea, cólera u otras enfermedades hemorrágicas víricas.
Existen diversas pruebas diagnósticas para detectar el virus Ébola, pero debido a la fácil transmisión a través de las muestras de los pacientes, siempre deben ser realizadas en laboratorios con medidas de máxima seguridad biológica.

¿Existe tratamiento para el Ébola?

No existe cura o tratamiento específico aprobado para la enfermedad por virus Ébola. En los primeros momentos de este brote se ha usado un suero experimental producido en EEUU, basado en anticuerpos de ratones expuestos al virus, con una seguridad y eficacia desconocidas. Tras el desabastecimiento de este medicamento, en la actualidad se está tratando a los pacientes infectados por virus Ébola con fármacos antivirales de amplio espectro y suero hiperinmune de personas que han padecido la infección y generado anticuerpos.
Dada la elevada mortalidad de la enfermedad, es preciso que el enfermo reciba atención hospitalaria, esté en observación constante y con tratamiento sintomático o de soporte, llegando a necesitar en muchas ocasiones cuidados de medicina intensiva.

¿Se puede prevenir el contagio por virus Ébola?

Aunque existen diversos ensayos que están en fase de desarrollo, no hay ninguna vacuna aprobada para su uso clínico. Dada la ausencia de tratamiento o vacuna específicos, la única forma eficaz de frenar la epidemia es conocer cómo se contagia esta enfermedad y qué medidas de protección se deben tomar.

El personal involucrado en la asistencia a enfermos debe observar unas precauciones generales con todos los pacientes, independientemente de si existe sospecha o no de estar infectado. Entre las precauciones generales a tomar siempre están:
Higiene de manos con soluciones alcohólicas o jabón: si no hay suciedad visible es recomendable realizar la higiene de manos con solución alcohólica, por ser más rápida y eficaz. En caso de presencia de suciedad o restos orgánicos, la higiene de manos debe hacerse con agua y jabón. Se debe llevar a cabo en los cinco momentos recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud):

  • Protección antes del contacto con cada paciente, antes de cualquier procedimiento limpio, después del contacto con el paciente, después de contacto con fluidos corporales y después de contacto con el entorno del paciente.
  • Uso de guantes siempre que se vaya a entrar en contacto con sangre, fluidos corporales, mucosas o piel no intacta. Siempre con higiene de manos antes de colocar y después de retirar los guantes. Se deben cambiar entre pacientes y entre tareas en un mismo paciente si se han contaminado.

     

  • Protección facial: uso de mascarilla y gafas o máscaras faciales completas cuando existe riesgo de salpicaduras o producción de aerosoles con secreciones del paciente.
    Uso de bata cuando existe riesgo de salpicaduras o contacto con fluidos corporales.
  • Prevención de pinchazos con agujas o heridas con objetos cortantes: evitar reencapuchar agujas usadas o separar las agujas de las jeringas con la mano, usar equipos de inyección individuales, retirar agujas, bisturíes y otros objetos punzantes a contenedores desechables adecuados.
  • Higiene respiratoria: cubrir la nariz y boca en caso de estornudos o tos, con pañuelos desechables o mascarillas. Realizar higiene de manos tras el contacto con secreciones respiratorias.
  • Limpieza rutinaria y desinfección adecuada del entorno del paciente.
  • Retirada de la ropa usada asegurando la no contaminación de otros pacientes o superficies.
  • Eliminación de residuos biológicos y material de laboratorio en contenedores apropiados.
  • Limpieza y desinfección de los equipos reutilizables antes de su uso con otros pacientes.

Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes confirmados o sospechosos de padecer Ébola deben aplicar además precauciones específicas:

Aislamiento de pacientes confirmados o sospechosos en habitación individual. Uso de equipos de protección individual para evitar cualquier contacto con el entorno contaminado, fluidos corporales o sangre. Para ello deberán usar bata impermeable de manga larga, guantes, botas o calzas sobre zapato cerrado y resistente a salpicaduras. Si el contacto va a ser cercano (menos de un metro), deben protegerse la cara de las gotas respiratorias, con máscara completa o mascarilla y gafas. Higiene de manos con solución alcohólica antes de la colocación del equipo de protección individual y después de su retirada. La limpieza de las áreas de riesgo también debe ser realizada por personal con equipo de protección adecuado: guantes, bata impermeable, botas, gafas y mascarilla. Para el manejo de la ropa usada potencial o visiblemente contaminada del paciente, el personal también deberá usar equipo de protección personal completo. Se deberá colocar en contenedores adecuados, que serán desinfectados antes de la salida de la habitación o área de aislamiento. En caso de lavado a baja temperatura, se utilizará agua y detergente y posteriormente se dejará a remojo con lejía durante treinta minutos. En caso de no poder asegurarse una correcta limpieza y desinfección de la ropa usada, se recomienda su incineración. El procesamiento de estas muestras con fines diagnósticos debe de hacerse en laboratorios equipados con cabinas de seguridad biológica y usando equipo de protección personal adecuado para manejar agentes biológicos de elevado riesgo de transmisión. En caso del fallecimiento del paciente, se desaconseja la realización de autopsias, dada la elevada carga infectiva de los fluidos corporales y órganos internos. Para el manejo del cadáver, se recomienda uso de equipos de protección individual, incluyendo bata impermeable, guantes, botas, gafas y mascarilla. El féretro debe permanecer sellado hasta su incineración.

¿Cuál es la situación actual?

En febrero de 2014 se produjo el primer caso registrado de enfermedad por virus Ébola en Guinea. La cepa de virus causante analizada en los laboratorios tiene un 97% de similitud con la cepa Zaire ebolavirus. En el comunicado de la OMS del 27 de marzo, el número de casos sospechosos era de 103, con 66 fallecidos (una tasa de letalidad del 64%). Los casos se producían fundamentalmente en personas entre 15 y 49 años. Las zonas afectadas eran tres distritos del sudeste del país: Guékédou, Macenta y Kissidougou, pero rápidamente se extendieron los casos a la capital Conakry, donde la escasez de agua, el deficiente saneamiento y la frágil estructura de la salud pública favorecen la multiplicación de casos. El 30 de marzo se confirman casos en Sierra Leona y Liberia, en personas que habían viajado a Guinea antes de la enfermedad. El 27 de julio se registra el primer caso en Nigeria, donde fallece un paciente que estaba previamente en observación por enfermedad de un familiar, que desoyendo los consejos médicos viaja de Liberia a una reunión de trabajo en Lagos, donde enferma y fallece. El 28 de marzo, la ECOWAS (Economic Community of West Africa States) solicita en un comunicado la ayuda de la Comunidad Internacional para combatir la epidemia de Ébola.

El 8 de agosto de 2014, siguiendo las recomendaciones del Comité de Emergencias, la Directora General de la OMS declara el brote de Ébola de África Occidental Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. El 11 de agosto, la OMS declara ético por consenso el uso de intervenciones no probadas cuya eficacia e efectos adversos todavía no se conocen, con fines preventivos y terapéuticos, siempre que se cumplan los principios de libertad de elección, consentimiento informado, transparencia en la atención, confidencialidad y respeto a la dignidad de las personas. En la actualidad, hasta el 8 de octubre de 2014, de los 8.400 casos declarados, 1.350 casos han aparecido en Guinea, 4.076 en Liberia y 2.950 en Sierra Leona. Estos son los tres países donde la epidemia se ha extendido de forma generalizada. Guinea es el país que ha presentado la tasa de letalidad más elevada. En Nigeria, donde se han declarado 20 personas afectadas, se ha logrado la contención de la transmisión de la enfermedad. Desde el 5 de septiembre no se han vuelto a registrar más casos y ya se ha completado la vigilancia de 21 días de todos los posibles contactos. Lo mismo ha ocurrido en Senegal después de un caso importado. En España, tras la atención a los dos sanitarios infectados por Ébola en Liberia y Sierra Leona, se declara el 6 de octubre el primer caso de transmisión entre personas fuera de África, que afecta a una trabajadora sanitaria. Paralelamente en Estados Unidos, el 30 de septiembre aparece el primer caso importado de Ébola y el 10 de octubre se informa del contagio de una trabajadora sanitaria que había estado en contacto con él. El 15 de octubre se confirma un segundo trabajador sanitario contagiado en este mismo brote. Tras sucesivas reuniones con la Directora de la OMS y Jefes de Gobierno de los países afectados, se ha iniciado una serie de medidas para intentar frenar la extensión de la epidemia:

  • Aislamiento de regiones fronterizas con control policial y militar, para evitar desplazamientos de las personas afectadas entre países. Esta medida afecta a un millón de personas que viven en las zonas en cuarentena.
  • Envío a zonas afectadas de suministros y material de apoyo para mejora del diagnóstico, tratamiento y rastreo de los contactos.
  • Intervención en las inhumaciones para que se hagan de conformidad con el Reglamento Sanitario Internacional.
  • Mejora de las medidas de prevención y control de la infección en todos los centros de tratamiento para evitar que se conviertan en centros propagadores de la enfermedad.
  • Dotación de los países con recursos materiales apropiados para garantizar la comunicación a tiempo real de los casos sospechosos y comprobados, de modo que se pueda facilitar el seguimiento de contactos que podrían desarrollar posteriormente la enfermedad.

En su último comunicado, la OMS no recomienda restricción de viajes o comercio con las zonas afectadas, salvo en los casos confirmados, sospechosos o que hayan estado en contacto con infectados.

Dra. Elva Valdés Vázquez
Microbiología Clínica
Hospital San Juan de Dios de León