Pedro Baños
EN PERSONA

REVISTA Nº 140 –  SEPTIEMBRE 2020

Pedro Baños
coronel y experto en geoestrategia

Pedro Baños Bajo (León, 1960), coronel del Ejército de Tierra actualmente en la reserva y exjefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo de Estrasburgo, es hoy, a sus 59 años, uno de los mayores especialistas mundiales en geopolítica, defensa, seguridad, terrorismo y relaciones internacionales. Además, es el primer militar que presenta y dirige ‘La mesa del coronel’, un programa creado por la productora de su amigo Iker Jiménez en el que aborda asuntos complejos que “afectan a toda la sociedad”. Por ello, conocer cómo las naciones más poderosas manejan los hilos del mundo se revela clave para entenderlo.

La irrupción de un virus letal retoma la amenaza del bioterrorismo: la posibilidad de que un patógeno sea utilizado por el hombre para sembrar el terror. ¿Es para estar preocupados?

Utilizar patógenos para atacar al adversario no es nuevo. Hasta no hace muchos años hablábamos de guerra bacteriológica, pero ahora hay que hablar de guerra biológica porque los agresivos son cuatro: bacterias, virus, toxinas y hongos. Antiguamente, por ejemplo, se tiraban animales muertos a los pozos de agua para contaminarlos y comprometer la salud de las personas y animales que se abastecían de los mismos. También los ingleses y holandeses causaron estragos entre los nativos de la costa este americana matándolos con mantas infectadas por el virus de la viruela. El problema de este tipo de ataques es el riesgo de que terminen volviéndose en tu contra por falta de control. Si es verdad que causan efectos psicológicos mayores que los puramente físicos, algo que ya hemos visto con el coronavirus al trasladarse a la población escenas dantescas -como las de fosas comunes- que terminan inevitablemente por afectar a las personas.

Sugiere una investigación internacional por parte de la ONU para “clarificar» el estallido del coronavirus. ¿Sabremos alguna vez lo que ha pasado en realidad?

Sigue habiendo un gran desconcierto sobre lo que ha sucedido a pesar de todos los avances biotecnológicos que se han producido y nada da más miedo que aquello que se desconoce. La vacuna no acaba de llegar y parece ser que hay decenas de cepas diferentes. Li-Meng Yan, la viróloga china que huyó en abril hacia Estados Unidos, ha asegurado que el SARS-CoV-2 no ha salido del mercado de Wuhan y que hay algo más detrás. Han pasado ya muchos meses y seguimos sin saber su origen y evolución ni por qué ha atacado a unos países mucho más que a otros. Dentro de la propia Unión Europea tenemos a Grecia, que prácticamente no ha tenido casos, y a Italia o España. Con la llegada del calor tampoco ha remitido. Estamos asistiendo a rebrotes en un contexto de temperaturas muy elevadas y para otoño, y asociada a la gripe estacional, se espera una segunda oleada.

“El que tiene la mejor tecnología, es el que mejor vende”, ha asegurado en alusión a la partida que está ganándole China a Estados Unidos. ¿El conflicto está servido?

Esta crisis ha acrecentado una vieja rivalidad entre dos potencias mundiales y ha agudizado la guerra psicológica entre ambas. China, de manera muy astuta, ha ido ganando terreno para quitarle el cetro a Estados Unidos, que ha intentado desprestigiarla hablando de virus chino y tratando de trasladar una imagen de país atrasado que no respeta las normas sanitarias y la higiene es mínima. Por su parte, China ha acusado a Estados Unidos de descarado racismo y violación a los derechos humanos. Todo es parte del juego.

Asegura, parafraseando a Polonio cuando habla de Hamlet, que lo de Donald Trump “parece locura, pero tiene método». ¿Sabe lo que hace?

Si Donald Trump fuera un desequilibrado, como muchas veces nos lo pinta la prensa, no hubiera llegado a la presidencia de Estados Unidos. Además, si de verdad estuviera perjudicando a su país, tampoco hubiera seguido en el poder. Trump ha sido atacado de todas las formas habidas y por haber, pero tiene grandes apoyos. Lo cierto es que no ha entrado en ninguna guerra a pesar de su rivalidad con Irán, Rusia y Corea del Norte. Por el contrario, Obama en sus ochos años de mandato no hubo un solo día en el que no estuvo en guerra. El coronavirus ha perjudicado la economía estadounidense, pero a pesar de todo está demostrando una resiliencia muy importante.

¿Dónde queda Rusia en todo este escenario?

Rusia también ha sufrido la crisis del coronavirus, pero no de la misma manera que Brasil o Estados Unidos. Es importante decir que todos los días se daban cifras absolutas, pero no en relación al número de población. Nosotros hemos sido el país del mundo más afectado y solo en algunos momentos nos ha superado Islandia, en contagiados, y Bélgica, en fallecidos. Rusia reaccionó muy bien al mandar a Italia diez aviones cargados con expertos militares rusos y equipos para combatir la pandemia. Eso les permitió, ante el abandono de la UE, dar una buena imagen y aprender sobre el terreno de todo aquello que tarde o temprano les iba a llegar a ellos. Eso mejoró su capacidad de reacción.

En de sus dos obras publicadas hasta la fecha, ‘Así se domina el mundo’ (Ariel, 2017) y ‘El dominio mundial’ (Ariel, 2018), deja claro que “no hay buenos ni malos, solo intereses». ¿La realidad va más allá de la ficción?

Todas las grandes potencias realizan maniobras de guerra psicológica, manipulación mediática o ciberataques, empezando por el espionaje de Estados Unidos a todos nuestros líderes políticos. Y no solo se llevan a cabo por personal de los servicios de Inteligencia. Hay psiquiatras, sociólogos y neurocientíficos que saben muy bien cómo influir en la población. Yo no creo en las teorías de la conspiración, sino en las realidades de la conspiración. Los grupos de poder, enfrentados entre ellos, siempre lo han hecho para intentar, desde la sombra, hacerse con el control. Lo que pasa es que intentan ridiculizar a quien quiere desvelarlas.

¿En estos momentos de debilidad generalizada cree que el futuro de la Unión Europea peligra?

La Unión Europea debería tomar esta crisis como una oportunidad para reformarse y salir fortalecida, pero me temo que no va a ser así. Reino Unido, la quinta economía mundial después de Estados Unidos, China, Japón y Alemania, salió el 31 de enero de 2020 y eso precipitó a la UE hacia el descrédito, sobre todo por parte de una gente joven que no está viendo sus expectativas cumplidas. Cuando Italia empieza a sufrir las consecuencias de la pandemia, parece que el resto de países se desentiende. Y ahora tendremos que ver cómo se materializan las ayudas en España y las exigencias que nos van a poner, porque hay una serie de países –los que se consideran austeros- que no está dispuestos a pagar la factura de otros. Todo ello sin olvidar la crisis de los refugiados con el frente común de los países del llamado grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que se negaron a participar en su reparto y cumplir con las directrices de Bruselas. Y luego hablan de solidaridad y siguen existiendo países de baja fiscalidad, donde las multinacionales digitales no pagan impuestos. Eso tampoco lo podemos permitir.

Sostiene que “España tendrá que endeudar a varias generaciones y gran parte de la riqueza acabará en manos de fondos buitres». ¿No tenemos otra solución?

No nos queda más. Ahora mismo el Reino Unido, que para nosotros era un mercado turístico muy importante, ha cancelado todos los vuelos con destino España. Nuestros aeropuertos están vacíos. Es la ruina total. No somos conscientes de lo que esta crisis está significando. Además, la incertidumbre que nos trasladan por una segunda oleada en otoño no ayuda. El que tiene capacidad económica se está guardando ese dinero porque no sabe lo que puede pasar, mientras está el drama de las más de 150.000 personas que aún no han cobrado el ERTE. Muchos de estos expedientes de regulación temporal del empleo se van a convertir en EREs y van a implicar despidos. Esa es la realidad que estamos viviendo. La demanda de ayudas sociales va a seguir aumentando y de algún lado tiene que salir el dinero. Según nos dicen, en un primer momento, del plan de rescate europeo nos van a llegar prestados más de 35.000 millones de euros, pero debemos tener en cuenta que en los últimos años pagamos más de 31.000 sólo de intereses de la deuda. Uno de los problemas de la deuda es la parte que uno debe fuera de su país. Toda la deuda de Japón, aunque es muy elevada, depende de los japoneses, pero cerca del 75 por ciento de la nuestra está en manos extranjeras que nos marcan las condiciones. Pedir dinero es muy fácil, pero luego hay que devolverlo. Es una trampa.

El papel del Ejército en esta crisis sanitaria ha sido decisivo. ¿Qué le diría a quienes rechazan la existencia de las Fuerzas Armadas?

El Ejército no ha tenido la visibilidad que merece si consideramos el grandísimo esfuerzo que ha realizado en todos los ámbitos. Creo que no se ha trasladado con suficiente intensidad su excelente labor en apoyo a la población civil, cuando tengo compañeros que se han pasado tres y cuatro meses alejados de la familia por estar volcados en las misiones encomendadas. Ha dado un ejemplo absoluto de eficacia, disciplina y lealtad. Las Fuerzas Armadas no solo son fusiles, carros de combate y aviones, sino que realizan muchos más cometidos con personal especializado en emergencias, defensa nuclear, bacteriológica y química (NBQ), operaciones en el ciberespacio, protección de los cables submarinos para que nadie nos corte las telecomunicaciones… Esa imagen no le llega al conjunto de la sociedad. Somos los grandes ignorados, pese a que probablemente seamos los servidores públicos mejor preparados y más eficaces. Hay que potenciarlas y dotarlas de medios adecuados, porque muchas unidades están en una situación de penuria.

Por el contrario, sí cuestiona el papel de estructuras políticas y militares internacionales como la OTAN. ¿Por qué debería desaparecer?

Creo que, aunque uno pertenezca a este tipo de estructuras, siempre deben primar los intereses nacionales. No podemos dejarnos arrastrar por otros países por potentes que sean. La OTAN es principalmente un instrumento geopolítico en manos de Estados Unidos. Tenemos que ayudar a nuestros aliados como esperamos que algún día nos ayuden a nosotros, pero no podemos indefectiblemente seguir los pasos que nos marquen los demás. Hay que reflexionar muy bien sobre las misiones en las que nos embarcamos para no crearnos enemigos innecesariamente.

La geolocalización de contagiados ha sido muy criticada. ¿Corremos riesgos al ceder nuestra libertad en beneficio de nuestra seguridad?

Absolutamente. Medidas de seguridad puestas en marcha tras los atentados del 11S siguen hoy vigentes. Todavía vemos a personas de 90 años que apenas pueden andar a las que hacen descalzarse en los aeropuertos para ver si llevan explosivos en los zapatos. El perfecto conocimiento de nosotros que ofrece este tipo de instrumentos es muy goloso. ¿Quién le quita luego el caramelo al poder? Hablan de datos anonimizados, pero eso es falso porque cruzándolos nos identifican. Mueven tanto dinero que nadie nos puede garantizar que no terminen en las manos equivocadas. Además, saben sugestionarnos muy bien para que cada vez aportemos más información personal o logarla a través, por ejemplo, de los altavoces inteligentes. Los datos son valiosos desde un punto de vista individual y colectivo. Y esto es algo que a mí me da un miedo terrible. Entiendo que, en este momento, por salud, sea fácil caer en la tentación, pero a ver luego quién vuelve atrás. Las fórmulas de control serán cada vez más sofisticadas.

Es inevitable. La verdad nació gemela de la mentira. Su erradicación es una utopía. Todos los medios tienen algún sesgo. E incluso los que presumen de mayor imparcialidad son los que tienen la línea editorial más marcada. Eso sí, se puede combatir con formación y mente crítica. Si en aquel momento aceptaba ese puesto era por profesionalidad y por patriotismo, porque personal y familiarmente no tenía el más mínimo interés. No fue un trauma en absoluto, aunque sí una campaña de asesinato social perfectamente orquestada. No quise entrar al trapo.

También denunció la «censura» de Twitter tras participar en ‘La estirpe de los libres’ al “limitar temporalmente algunas de las funciones” de su cuenta.

Las redes sociales nacieron como ese espacio de libertad de expresión que no se permitía ya en muchas sociedades. Y resulta que cada vez está más limitado. Tan solo había enviado un tuit inocente cuando me restringieron la cuenta. Existen grupos de presión que, haciendo uso de las herramientas que Twitter ofrece para denunciar una infracción, consiguen que se limiten o cierren numerosas cuentas. Lo hacen denunciando de manera masiva.

No es la primera vez que ha hablado de las “profundas implicaciones” geopolíticas del cambio climático. ¿Por qué a algunos les conviene silenciarlo?

Hay problemas de primera magnitud a los que nos enfrentamos de una manera global y uno de ellos, sin lugar a dudas, es el cambio climático. Sin entrar a valorar qué o quién lo produce, no hace falta ser un premio Nobel para darse cuenta de que la temperatura de la Tierra está subiendo. La desertificación y escasez de agua dulce van a generar movimientos migratorios masivos y una serie de problemáticas que hay que abordar. En algunos casos ya llegamos tarde.

El terrorismo yihadista no puede considerarse de ninguna manera una amenaza global, en su opinión. Algo que sí considera que puede atribuirse al cambio climático. ¿Dónde radican sus principales diferencias?

El yihadismo no es una amenaza global en tanto en cuanto no afecta a todos los países. Esa idea la lanza Estados Unidos porque le conviene. A un estonio, un húngaro o un polaco ni les preocupa. En Eslovaquia la población musulmana es el 0,05 por ciento, sin olvidar que el yihadismo abarca a una pequeña minoría de musulmanes. Y en Centroamérica con el problema de las maras, háblales del terrorismo yihadista. Ni saben en qué consiste, ni les preocupa. A mí me preocupan más los procesos de radicalismo islámico, aunque en España no tenemos los problemas que tienen Francia, Bélgica, Reino Unido o Austria. Entre otras cosas porque aquí somos más tolerantes y permitimos una integración mucho mayor. Hasta ahora no se han creado grandes guetos ni se han registrado actos xenófobos fuertes. El islam es mucho más que una religión. Es un proyecto político, porque pretende abarcar todos y cada uno de los aspectos de la vida de la persona. Por naturaleza es fundamentalista e integrista. Es importante que esta radicalización no se consolide dentro de Europa, porque eso significaría que una parte de la población –que es creciente por el número de hijos que tiene- viva al margen del resto.

 

El test de Pedro

Una ciudad_León
Un rincón de su ciudad_Piedrasecha
Una comida_Cocido maragato
Un lugar para perderse_La montaña leonesa
Un colega de profesión para salir de cañas_Iker Jiménez
Un deporte_Marcha nórdica
Un vicio (confesable)_El coleccionismo
Su mayor defecto_El perfeccionismo
Su mayor virtud_El perdón
Le gustaría parecerse a_Cualquiera que haga el bien a los demás
Un grupo musical o cantante_Enrique Iglesias y Malú
Un medio de transporte_A pie