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REVISTA Nº 153 - DICIEMBRE 2023
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MARIA LOURDES RAMÍREZ MUÑOZ

Capitán de la Guardia Civil
“El peaje a pagar ha sido muy alto. Tengo una estrella que me acompaña. Yo la reto, pero ella siempre me ayuda.”
María Lourdes Ramírez Muñoz (Puebla de Don Fadrique, Granada, 1972) es la primera mujer jefa de sección en el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de León –con base en La Virgen del Camino- y la primera Guardia Civil con más mando en la provincia, además de adiestradora canina de perros para defensa y rescate. Como jefa del puesto de la Guardia Civil de Armunia fue la responsable del seguimiento de las más de 40 víctimas de violencia de género de su demarcación, así como de la seguridad ciudadana de todo el alfoz de León. Además, fue la primera y única mujer alférez de la Guardia Civil que llevó a cabo el curso de control de masas en la Academia de Adiestramientos Especiales y la primera con el empleo de alférez jefa en el GRS número seis de León. Durante 15 meses participó en una misión humanitaria para Naciones Unidas en Mali y a lo largo de su carrera ha desarrollado servicios en sucesos como la catástrofe del camping de Biescas, en Huesca, donde una fuerte tormenta arrasó el camping ocasionando 87 muertos y más de 180 heridos.

Recientemente, ha resultado galardonada con el I Premio Mujer Leonesa 2023 organizado por Onda Cero Radio León tras ser elegida por el jurado entre las más 50 candidaturas recibidas. ¿Cómo ha recibido este reconocimiento?

Dos chicas, Carmen y Pilar, pioneras en visibilizar a las mujeres dentro de la Guardia Civil, son las que me propusieron para este premio, aunque el teniente Corpus García fue el encargado de presentarme. Estando en la reunión de padres del colegio de mis hijas, recibo un WhatsApp del teniente de Armunia para decirme que Luis Cañón, director de Onda Cero Castilla y León, había llamado para ponerse en contacto conmigo. Cuando ya hablamos, en lugar de decirme enhorabuena, empezó a contarme que había 50 candidatas, que la elección había sido muy difícil… y cuando por fin me dijo que había ganado, no le di ni la importancia que merecía. Luego ya sí fui tomando conciencia de la fuerza de este reconocimiento que, al margen de todo lo que implica, ha conllevado la entrega de una obra inédita del pintor leonés afincado en Madrid Carlos López de las Heras y un cheque de 2.000 euros para donar a una ONG. Y elegí la Asociación Leonesa con las Enfermedades de la Sangre (Alcles).


“Desde que he tenido uso de razón, siempre he querido forma parte de este cuerpo”, aseguraba el acto de entrega del premio. ¿Qué le llamaba la atención exactamente cuando era pequeña?

Yo he crecido en un cuartel, porque mi padre era guardia civil raso. Soy la más pequeña de cinco hermanos y tenía 16 años cuando él se jubiló. Entonces no era muy consciente del trabajo que desarrollaba este cuerpo, eminentemente rural, más allá de la vocación de servicio ciudadano. Mi primer destino, tras salir de la academia, fue un pueblo en Huesca de 500 habitantes: Angüés. No tenía ni carné de conducir, hacía turnos de 24 horas y tendía la ropa dentro de casa porque la amenaza del terrorismo estaba ahí. Era muy sacrificado. Luego he pasado por servicios feos en los que he llegado a pensar: “Esto no es para mí”. Vigilar que no se fuguen los presos desde la garita de una cárcel es lo más aburrido del mundo. Les ves cómo se divierten jugando al pin-pon, mientras tú estás ahí sola. Parecía que la cumplía condena era yo (risas).


 ¿Y se imaginaba llegar tan lejos?

Cuando terminé COU, quería llegar a ser capitán médico. Con seis años cogí una otitis y quedé sorda. Me operaron y hasta la adolescencia tenía que ponerme una vacuna anticatarral. El botiquín de la Guardia Civil me era muy familiar. Al final lo de médico se quedó por el camino. Cuando ya entré en el cuerpo y salió la convocatoria para la escala de cabos (éramos 12.000 para 1.000 plazas), me presenté y lo conseguí. Luego cuando ascendí a sargento, después de muchas horas de estudio y preparación física, mi padre no podía estar más orgulloso. Y ha sido una cosa detrás de la otra.

¿Se define como “una mujer de retos”. Pero, ¿cómo ha vivido su desarrollo profesional en una carrera tan masculinizada?

Pienso que en el reto está la satisfacción. De hecho, cuando ascendí a cabo éramos una veintena de mujeres en toda España. Además, si no pensara así, no podría haberme enfrentado el salto a la carrera de oficial con mi especialización en el Servicio Cinológico de El Pardo. Me daban pavor los perros y ahora, gracias a mi paso por él, les entiendo muy bien. En cuanto a mi desarrollo profesional en un mundo de hombres, recuerdo que cuando era cabo, me presenté a piloto de helicópteros y no aprobé. Ellos me preguntaron que si sabía por qué no había superado el examen. Pensaba que había sido por mi mala orientación, pero me dijeron que el jefe había dicho que, mientras él estuviera allí, ninguna mujer tendría el curso de pilotos. Quiero pensar que la mentalidad ha cambiado.

Lo más complicado es cuando,
con una niña de cuatro años y otra niña de dos, asciendo a teniente y me mandan a la cárcel de Picassent (Valencia), a 700 kilómetros de León.

¿Y sus renuncias familiares? ¿El peaje a pagar ha sido muy alto?

El peaje a pagar ha sido muy alto. Tengo una estrella que me acompaña. Yo la reto, pero ella siempre me ayuda. En mi vida ha sido tan importante llegar profesionalmente lejos como tener una familia. Cuando era cabo, conozco a mi marido. Cuando estaba en Valencia, a él le dan de destino León. Cuando asciendo a sargento, intento acercarme. Con 33 años me voy a Lumbrales (Salamanca), al lado de Portugal, antes de irme a El Pardo para ser oficial con un concurso-oposición en el que se tienen en cuenta hechos meritorios. Y mis compañeros tenían muchas más medallas que yo. Me presenté tres años seguidos porque, aunque mi examen estaba entre los mejores, no conseguía entrar. Me generaba una impotencia tremenda. Y se me juntaba todo. No quería retrasar más la maternidad.


Además, hacer carrera en el cuerpo supone cambio de destino en cada ascenso. ¿Se planteó renunciar o eso no era una opción?

Quise renunciar, pero mi marido, entonces novio, me animó a continuar. Cuando aprobé, me destinaron a Carrión de los Condes (Palencia). Y, tras pasar por Saldaña, hice el curso de control de masas en la Academia de Adiestramientos Especiales (ADE) de Logroño. Ahí ya tenía 37 años y las pruebas físicas eran muy duras. Lloraba de dolor. Él me entrena y consigo superarlo. Y entro en el GRS de La Virgen del Camino como alférez embarazada de cuatro meses. Me asignaron el mando del grupo de apoyo uno de las tres secciones operativas. Era la responsable de la logística, el armamento, las transmisiones, el vestuario y la instrucción permanente. Lo más complicado es cuando, con una niña de cuatro años y otra niña de dos, asciendo a teniente y me mandan a la cárcel de Picassent (Valencia), a casi 700 kilómetros de León. No me merecía eso, pero, como soy consecuente, me voy con la pequeña y dejo a la mayor con su padre unos meses hasta que termina el cole. Iba y venía continuamente. Y así durante un año y medio. Fue una temporada muy difícil, de mucho agobio y carga emocional. Cuando me dieron Armunia, vi el cielo abierto. Eso sí, el destino se las traía. Se dice aquello de que “si Armunia tose, toda la Comandancia se constipa”.

MARIA LOURDES RAMÍREZ MUÑOZ 1

¿Y cómo es la vida de una guardia civil en una misión humanitaria de la ONU en Mali? ¿En qué consistió exactamente su trabajo allí?

Cuando llevaba tres años en Armunia, sale la misión de Naciones Unidas en Mali. Me llama mi marido para decirme si lo he visto en la intranet, porque sabía que era lo que me quedaba por hacer, que era mi asignatura pendiente. Y era ahora o nunca. Con las niñas con ocho y diez años, hace dos, tras la pandemia de COVID-19, me embarco en este proyecto de cooperación internacional. La experiencia fue increíble, por encima de mis expectativas. Si tengo que volver atrás, una y mil veces repito. Mali es una zona muy peligrosa debido al alto número de grupos terroristas armados y, aunque intentas implicarte al máximo y hacer todo lo posible, es como echar agua en un cesto de mimbre. Allí, en Bamako, la capital del país, dábamos formación a los gendarmes malienses con el fin último de que el sistema judicial funcionara. Nuestra labor fue una gota de agua en un océano.

Según su experiencia, ¿la Guardia Civil es lo suficientemente reconocida fuera de nuestras fronteras?

Sí. La Guardia Civil es una de las instituciones mejor valoradas dentro y fuera de nuestras fronteras. Y a los españoles nos quieren, porque somos muy buenos profesionales. Tenemos la capacidad de reinventarnos de una manera prodigiosa y -en lo personal- una gastronomía, así como una alegría de vivir, que son envidiables.

Cuando me dieron Armunia, vi el cielo abierto. Eso sí, el destino se las traía. Se dice aquello de que “si Armunia tose, toda la Comandancia se constipa”

MARIA LOURDES RAMÍREZ MUÑOZ 2

En la Policía Nacional, solo el 16% de los agentes son mujeres y en la Guardia Civil esa cifra no llega ni al 9%. El Ministerio de Interior ha anunciado que va a impulsar medidas para reducir la desigualdad de género dentro de las fuerzas de seguridad. ¿El acceso de la mujer no está siendo lo suficientemente fácil o no está siendo lo suficientemente atractivo?

Lo segundo. Si más mujeres no entran en el cuerpo es porque no están haciendo el acceso lo suficientemente atractivo. Entrar es relativamente sencillo. Y a la vista está: yo formo parte de la tercera promoción mixta de la Guardia Civil y ya he cumplido 33 años de carrera profesional. La Comisión Permanente de Igualdad y Diversidad constituida en el Consejo de la Guardia Civil ya trata de impulsar medidas de acción positiva para las mujeres en el ingreso en la escala de cabos y guardias y para los procesos de promoción profesional. Cuando a mí me destinaron a Valencia, una compañera me dijo: “Por eso, yo no he ascendido”. Como dejando entrever que era una mala madre. La igualdad es la oportunidad de que el esfuerzo sea equiparable.


Elegir un colegio es una de las grandes decisiones que los padres tienen que tomar porque, si todo va bien, dicha decisión afectará, durante muchos años, a su día a día. ¿Qué aspectos deben tener en cuenta?

En nuestro caso, valoramos -por encima de todo- la formación humana y en valores, el ambiente cercano, abierto y familiar y una preparación académica que les dote de las competencias necesarias para su presente y futuro.


“Yo he vivido una vida, con situaciones que ahora mismo son impensables, y mis hijas están viviendo otra”, indicaba en el transcurso de la entrega del premio. ¿De qué tipo de situaciones habla? ¿Tuvo dificultades para ser aceptada por compañeros o mandos superiores?

Con compañeros y jefes nunca he tenido ningún problema. Bueno, cuando era cabo, con 23 años, sí tenía un brigada bastante mayor que yo que se obsesionó conmigo. Me vi obligada a ponerle un cartel con los círculos concéntricos que delimitan los espacios que pueden ocupar las diferentes personas -en función del tipo de relación que tengan contigo- para marcar distancias. En cuanto a situaciones curiosas recuerdo que, en Huesca, en cierta ocasión un hombre llamó a la puerta y pidió hablar con un guardia civil. “Dígame, yo le atiendo”, le dije vestida de paisano. Pero el hombre, insistía en que quería hablar con un guardia. No le entraba en la cabeza que pudiera ser una mujer. Ya estando en Castellón de cabo, sacaron una aplicación pionera con la que empezamos a trabajar en la que el icono era un hombre con tricornio y bigote. Y en otra ocasión un superior me
vino directamente con el hilo y la aguja para que le cosiera una prenda.

El test de María Lourdes Ramírez Muñoz

Una ciudad_ Almedinilla (Córdoba) 
Un rincón_ El salón del comedor de mi casa a oscuras

Una comida_ La paella valenciana
Un lugar para perderse_ Picos de Europa
Un colega de profesión para salir de cañas_ Cualquiera de mis amigos
Un deporte_ Esquí
Un vicio (confesable)_Viajar
Su mayor defecto_ La confianza
Su mayor virtud_ El ‘carpe diem’
Le gustaría parecerse a_ Marie Curie
Un grupo musical o cantante_ La Guardia
Un libro_ ‘Los pilares de la tierra’ de Ken Follet
Un medio de transporte_ Avión

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