María José Alonso Fernández 1
EN PERSONA

REVISTA Nº 145 –  DICIEMBRE 2021

María José Alonso Fernández
Investigadora del grupo Nanobiofar del CiMUS de la USC 

María José Alonso Fernández (Carrizo de la Ribera, 1958) es catedrática de Farmacia y Tecnología Farmacéutica en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), donde entre los años 2006 a 2009 fue vicerrectora de Investigación e Innovación e impulsó el proyecto Campus Vida que obtuvo el reconocimiento de excelencia internacional. Su laboratorio, el grupo Nanobiofar del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS), ha sido pionero en numerosos descubrimientos en el campo de la tecnología nanofarmacéutica y la nanomedicina. Ha coordinado varios consorcios de investigación financiados por la OMS, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Comisión Europea. Actualmente participa en cinco proyectos de la UE y coordina el consorcio europeo TRANS-INT. Es autora de 240 publicaciones científicas con más de 13.000 citas (factor H 65) e inventora de 22 familias de patentes. También es la secretaria de la ‘Controlled Release Society’ (CRS), la sociedad científica líder a nivel mundial en el área de la liberación controlada de fármacos y la nanomedicina, y forma parte del consejo editorial de once revistas. Es miembro de dos academias en Galicia, de la Real Academia de Farmacia de España (RANF) y de la Academia Nacional de Medicina de EEUU. Recientemente, ha ingresado en la Academia Nacional de Medicina de Bélgica.

 Acaba de sumar a su carrera investigadora el reconocimiento más importante de España, concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Premio Nacional Juan de la Cierva en el área de Transferencia de Tecnología. ¿Cómo ha recibido la noticia? ¿Qué supone este nuevo espaldarazo a su carrera?

No esperaba esta noticia. Recibí una llamada de la ministra de Ciencia (Diana Morant) y pensaba que era para agradecerme que formara parte de la Agencia Estatal de Investigación (AEI). Cuando me dijo que había recibido el premio, me llevé una sorpresa enorme porque no estaba en mi mente. Sabía que había presentado la USC mi candidatura, pero me había olvidado por completa de ella. Voy a cumplir 63 años y es verdad que mi carrera está ahí y que seguiré dando pasos, pero no ambiciono llegar más lejos de lo que he llegado. Pero sí lo ambiciono para mis doctorandos. Es un reconocimiento al laboratorio, que para ellos va a ser muy importante. Todo lo que sea bueno para discípulos, es extraordinario para mí. Por cierto, acabo de leer la carta de felicitación del alcalde de Carrizo de la Ribera (Alfonso Álvarez) y me ha hecho muchísima ilusión.

 Ha recibido más de una treintena de premios. Entre ellos, la Medalla a la Excelencia en Investigación y Educación otorgada por el Gobierno de España, el Premio Jaime I, la Medalla Castelao que concede la Xunta de Galicia y el III Premio Honorífico a la Excelencia en la Trayectoria Científica de la Fundación AstraZeneca. ¿Son los premios un trampolín dentro de su campo?

Los premios más que ser un trampolín, dan visibilidad a la institución y al ámbito en el que trabajas. Y cuando tienes un nombre es más fácil establecer alianzas, porque recurren más a ti. Y a mí eso me encanta. Abre puertas a las colaboraciones con otros científicos y con la industria y, sobre todo, ayuda a mis alumnos a conseguir buenos puestos de trabajo.

 Por cierto, ¿qué le llevo a buscar respuestas entre lo más pequeño?

La razón por la que elegí Farmacia es porque me intrigaba y me seducía la idea de que cómo una molécula química podía llegar a conseguir un efecto como el alivio del dolor. En Bachiller me gustaba mucho la Física y la Química y busqué aplicarla a la Medicina. Me di cuenta de que los fármacos no eran tan ideales como me los había imaginado: tenían efectos adversos, a veces precisaban de dosis altas para ser efectivos… Fue ahí donde me empecé a interesar por la tecnología farmacéutica para mejorar su calidad y efectividad. Conocí el trabajo de un grupo de la Universidad París-Sur sobre liposomas para mejorar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer y reducir los efectos tóxicos. Siempre he tenido una visión muy de producto, de ver beneficios. Por eso, hice un postdoctorado allí y me adentré en el mundo de lo nanométrico con estos pequeños vehículos que ayudan a las moléculas del fármaco a superar las barreras biológicas y llegar a su destino.

 Su laboratorio tiene tres décadas de experiencia en el planteamiento de macromoléculas, es decir, péptidos, proteínas, antígenos, anticuerpos monoclonales y polinucleótidos, utilizando sistemas de administración basados en polímeros. ¿Cuáles diría que han sido sus grandes aportaciones al campo de la nanotecnología farmacéutica y la nanomedicina?

La investigación son pequeños pasos que dan lugar al avance de la ciencia y la tecnología. Nosotros fuimos pioneros en la década de los 90 en el diseño de nanovehículos capaces de atravesar barreras mucosas como la nasal, la ocular o la intestinal. En el caso de la insulina sabíamos que había una degradación prematura en el intestino a sortear. También tenemos importantes aportaciones en la vacunación por vía nasal como método óptimo, ya que muchos países no cuentan con las medidas higiénicas necesarias. Fueron grandes hallazgos con el apoyo de la OMS y la Fundación Gates. En la última década nos hemos centrado mucho en el cáncer, porque lamentablemente todos tenemos casos en la familia. Tengo la necesidad de aportar algo en ese campo. Mi hermana ha fallecido recientemente de cáncer de páncreas, un tumor para el que hemos descubierto que -usando determinados tipos de nanopartículas- podemos transportar anticuerpos monoclonales hacia el interior de las células cancerígenas. Conseguimos que estos potentes fármacos atraviesen la membrana celular y accedan a las llamadas oncoproteínas. A lo largo de 2022 esperamos terminar el desarrollo preclínico y nos gustaría entrar en la fase clínica a mediados o finales de 2023. Tenemos un prototipo que va a actuar contra la proteína mutada KRAS. Llevo este tema con mucha pasión, porque mi madre también nos dejó hace doce años a consecuencia de un cáncer gástrico.

 La medicina de precisión está tomando un gran protagonismo al lograr terapias personalizadas más eficaces para cada paciente. ¿En qué consiste exactamente la liberación dirigida y controlada de fármacos?

Existen mutaciones genéticas que dan lugar a distintos tipos de cáncer, pero solo en determinadas poblaciones de individuos. El 98 por ciento de los pacientes con páncreas tienen la misma alteración genética (mutación BRCA) que da lugar al comportamiento erróneo de una proteína. La liberación dirigida y controlada de fármacos se basa en el uso de nanovehículos que los dirigen hacia la diana terapéutica. Cuando llegan al interior de la célula, se produce su liberación gradual. Mariano Barbacid decía que dentro de poco no vamos a hablar de cáncer de pulmón o de páncreas sino de cáncer asociado a KRAS o a EGFR. La clave es anular esa proteína, porque el mismo defecto puede actuar en diferentes tejidos. Lo importante es corregir esa anomalía.

 A lo largo de la última década ha trabajado en colaboración con grupos americanos, canadienses y europeos en el desarrollo de una vacuna frente al VIH. ¿Por qué es tan complicado conseguir un suero eficaz contra este virus?

Empezamos a trabajar hace diez años en ella de la mano de la Fundación Gates. Ellos creían que era mejor apostar por un cóctel de proteínas en la vacuna, porque el VIH, el virus que causa el Sida, es muy variable. De hecho, no se ha pasado de un 40% de efectividad en el mejor de los casos, aunque ni de lejos se ha dedicado el mismo esfuerzo que a la COVID-19. La vacuna frente al VIH es particularmente compleja, pero, además, cuando se descubrieron los tratamientos antirretrovirales, el virus dejó de ser un problema en los países desarrollados. Nuestros prototipos ya se han testado en tres series de macacos y ahora estamos tratando de conseguir financiación para dar el salto a la clínica. Con el coronavirus se ha demostrado que la ciencia es muy poderosa si la aceptas e inviertes en ella, pero la ignorancia es muy atrevida.

 También desarrollaron las nanopartículas para transportar el ARN a la célula de una vacuna frente a la COVID-19. ¿En qué quedó ese trabajo?

El proyecto está financiado por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña y por el Instituto de Salud Carlos III, y es parte de un consorcio liderado por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IDIBAPS) que también cuenta con la colaboración de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Recerca Biomédica de Barcelona (IRB), la Universidad Pompeu Fabra, el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) y la Universidad Libre de Bruselas. Hemos trabajado en el desarrollo de un prototipo de vacuna basada en ARNm contra el SARS- CoV2, capaz de inducir respuestas inmunitarias de larga duración frente el virus, que ha sido transferido a la empresa Hipra. Ella será la que decida si sigue adelante o no con esa vacuna en función de factores como la patentabilidad y libertad de operación o la efectividad comparada.

 El consorcio TRANS-INT, que se inició en el año 2012, ha trabajado en nuevas terapias frente a diabetes y obesidad. ¿Cuáles han sido sus logros y en qué está trabajando en la actualidad?

En la actualidad lamentablemente no hemos conseguido financiación para continuar. Definimos dos prototipos en el laboratorio. Uno muy importante orientado a la administración oral de insulina y otro que podría ser de interés para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal como el Crohn o la colitis ulcerosa. Realmente, el gran logro de este consorcio, integrado por 17 socios y casi un centenar de personas, fue entender cómo interaccionaban las nanopartículas con el tracto gastrointestinal.

 El Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS) participará en el proyecto DIAGBI, que propone, mediante nanopartículas, superar la barrera hematoencefálica, una película que protege al cerebro de la entrada de sustancias ajenas al cuerpo, para así llevar a cabo procedimientos no invasivos. ¿Qué papel tendrá su grupo en este estudio?

s un proyecto de imagen molecular en el que vamos a diseñar y sintetizar nanotransportadores capaces de traspasar la barrera hematoencefálica llevando anticuerpos monoclonales, previamente marcados con un isótopo radioactivo, al tejido diana. Una vez que lleguen a las oncoproteínas del glioblastoma multiforme, un tumor cerebral agresivo y reacio al tratamiento, tendrán que emitir radiación de positrones para poder ser visualizado en un PET/TC. Se trata de diagnosticar este cáncer en estadios iniciales, cuando empiecen a dar la cara las proteínas mutadas.

 Es inventora de 22 familias de patentes, uno de los elementos clave para el desarrollo acelerado de las vacunas para la COVID-19. ¿Por qué son importantes? ¿Qué le diría a quienes sostienen que suponen un freno a la innovación?

Es un tema complejo, pero lejos de ser un freno son un incentivo a la innovación. En el trabajo que hicimos para la Fundación Bill y Melinda Gates, el requisito era que patentásemos nuestros hallazgos y que se los cediésemos a los países que identificase la OMS como merecedores de esa gratuidad. Es importante patentar porque si todo el mundo copia, no va a haber empresas que quieran arriesgar -en las etapas de riesgo del trabajo- miles de millones de euros. Las grandes industrias farmacéuticas están haciendo un gran esfuerzo en este sentido para llegar a negociaciones, sobre todo con los países emergentes. Patentar significa proteger la tecnología en su concepción más amplia. Porque hay un esfuerzo detrás del desarrollo de ese producto, aunque se haya llevado a cabo en parte con fondos públicos.

 Ha asesorado al Ministerio de Ciencia e Innovación en la elaboración de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, que son indispensables para el progreso de una sociedad. ¿Cree que se está invirtiendo lo suficiente?

No, claro que no. España, en función de su situación económica, podría invertir más de lo que invierte. Si invirtiendo solo un 1,24 por ciento de nuestro producto interior bruto (PIB) en ciencia hemos reducido la incidencia de lesiones metastásicas en cáncer, ¿te imaginas lo que conseguiríamos si invirtiéramos un dos? En Atresmedia, a través de su movimiento de responsabilidad corporativa, Constantes y Vitales, nos hemos volcado en una ambiciosa recogida de firmas popular para reclamar, de forma inmediata, un pacto entre todos los partidos políticos que eleve la inversión en ciencia al 2%. Si no fuera porque estamos en Europa, no tendríamos las vacunas frente al coronavirus. Se han desarrollado gracias a décadas de trabajo en genómica, inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología… que se han aplicado a la situación.

 También ha formado parte del Comité Asesor del Ministerio de Sanidad. ¿Cómo ha visto la gestión de la pandemia?

Estuve en el primer mandato de Mariano Rajoy y, además, mi opinión no es muy relevante porque no tengo conocimientos de epidemiología ni de logística sanitaria. Pero estoy contenta globalmente con cómo lo ha hecho España. Ahí están los números, pero en este país pecamos de ser demasiado críticos. Ha sido un problema tan difícil de afrontar, por la responsabilidad que ha entrañado, que creo que hay que valorar el gran trabajo de los sanitarios, desde los médicos a los celadores, y de los científicos. Te puedo decir que son los años de nuestra vida en los que más nos hemos esforzado con diferencia. Se ha hecho bien o muy bien, aunque hayamos cometido errores.

 ¿Cree que hemos aprendido algo como sociedad?

Sinceramente, creo que sí. Todos hemos tenido experiencias delicadas y nos hemos dado cuenta de nuestra vulnerabilidad, de la importancia del altruismo, de la relevancia de la ciencia para avanzar… y, sobre todo, hemos aprendido a valorar lo que tenemos y a ser conscientes de que debemos ser responsables porque otras pandemias vendrán. Hay gente que, evidentemente, solo se ha enredado un poco más en sus pensamientos absurdos.

El test de María José

Una ciudad_León Un rincón de su ciudad_La casa familiar de Carrizo al lado del monasterio, en la Plaza Mayor Una comida_El arroz con cangrejos y las patatas con costilla Un lugar para perderse_La Sierra del Caurel (Lugo) Un colega de profesión para salir de cañas_Carmen Pedrosa Un deporte_Senderismo y yoga Un vicio (confesable)_Los cruasanes Su mayor defecto_La autoexigencia Su mayor virtud_La determinación Le gustaría parecerse a_A mi madre Un grupo musical o cantante_Jarabe de palo Un libro_Cualquiera de Isabel Allende Un medio de transporte_La bicicleta