Manuel Olveira (director del MUSAC)

EN PERSONA

REVISTA Nº 116 – SEPTIEMBRE 2014

{«dynamic»:true,»content»:»post_title»,»settings»:{«before»:»

«,»after»:»»}}

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, MUSAC, abrió sus puertas en 2005, con el objetivo de difundir y albergar el arte actual y sus diferentes manifestaciones.
Desde 2013, al frente de este baluarte de arte moderno está el gallego Manuel Olveira. Este mes, en saluddosmil, queremos saber más sobre uno de los proyectos más internacionales de nuestra ciudad.

Desde 2013 es el director de MUSAC, tras la dimisión, un tanto polémica, de la anterior directora, Eva González Sancho. ¿Cómo asumió su llegada al MUSAC en esas circunstancias?

Como es natural con sentimientos ambivalentes. Por un lado con tristeza y preocupación por la crítica situación generada y, por otro, con la ilusión de poder realizar el proyecto con el que me presenté al concurso de dirección. Ahora que ya todo ha pasado, la ilusión y las ganas están en primer plano. Y tengo que decir que el proyecto en sus sucesivas partes se va fraguando y conectando con la comunidad artística y con toda la ciudadanía.

Antes de su llegada al MUSAC, ¿qué opinión le merecía el museo?

En 2005 yo estaba dirigiendo el CGAC en Santiago de Compostela. La cercanía hizo que viniera en muchas ocasiones. En ese momento el museo tenía una proyección espectacular derivada de unos generosos presupuestos, de unas potentes adquisiciones para la colección, de unas exposiciones conectadas con lo más llamativo de ese momento y del entusiasmo con el que todo nuevo equipamiento cultural abre sus puertas.

Y ahora, tras más de una año al frente del MUSAC, ¿puede hacer un balance?

Hay que decir que el momento histórico en el que el MUSAC abre sus puertas ya no existe. La crisis económica y sistémica ha borrado del mapa la realidad del 2005. Tras casi 10 años el museo está en un momento diferente, tanto porque la realidad social y económica es radicalmente distinta como porque tras el momento inicial de impacto y entusiasmo hemos de entrar en una segunda fase marcada por un fuerte trabajo contextual.
Si he de hacer un balance de este primer año señalaría que, además de haber podido hacer una programación de actividades y exposiciones de
calidad y conectadas con las cuestiones que están en la agenda del arte contemporáneo, junto con el equipo hemos construido paso a paso un proyecto
de estabilidad y de futuro. Estamos trabajando con la mitad de presupuesto y de personal, pero lo importante es que estamos trabajando con una visión
de la institución a largo plazo y con un compromiso de entender el museo como un servicio público conectado con el conexto. Este tipo de trabajo está
calando entre diferentes capas de la ciudadanía que se sienten interpeladas e involucradas de diferentes manera en nuestras propuestas y actividades.

Galicia, Barcelona… y ahora León. ¿El arte se ve diferente en ciudades diferentes?

Sí y no. Por un lado el arte tiene una dimensión local en tanto que ocurre y está en un lugar concreto.
Pero la circulación planetaria de las imágenes y las ideas hace que el arte sea también global. Esa globalidad podría determinar una cierta homogeneidad
o canon planetario, y de hecho en algunos casos eso ocurre. Lo verdaderamente interesante es cuando el arte producido de forma situada y conextualizada
en un lugar alcanza lo global y lo enriquece desde la diferencia. Repetir los estereotipos del canon internacional no aporta nada, pero generar arte desde la especificidad de un contexto sí que ayuda a enriquecer nuestra mirada y nuestra manera de estar en el mundo además de, obviamente, ser más efectivo como herramienta de transformación entre la ciudadanía de ese lugar.

¿Es más fácil conseguir artistas, exposiciones… con el MUSAC como tarjeta de presentación?

El interés que podamos suscitar entre los artistas o entre los museos y centros de arte a la hora de involucrarnos en un proyecto depende del proyecto y no del museo entendido como marca. Lo que importa no son las siglas ni la institución sino las ideas, los compromisos, los potenciales y las maneras de trabajar. Y todo eso no falta en esta etapa en el MUSAC.

Fuera de nuestras fronteras, ¿es el MUSAC un referente de arte moderno? ¿Qué percepción tiene la comunidad internacional del museo leonés?

Yo diría que sí es un referente, lo es en el campo de lo contemporáneo y no de lo moderno. Nosotros trabajamos nuestra colección y nuestras exposiciones y actividades a partir de finales de los años sesenta. Entre las instituciones, galerías, museos, centros de arte, etc. que trabajamos con esa demarcación temporal y con la idea de que lo contemporáneo ha
de ser innovador y transformador, es verdad que el MUSAC es conocido entre la comunidad artística a nivel internacional.

Se está notando una transformación del MUSAC. El programa de actividades culturales es cada vez más constante y amplio. ¿Se está popularizando? ¿Se quiere llegar a más público?

El museo debe trabajar de varias maneras activando tanto a la comunidad artística como a toda la ciudadanía. Además, el museo por definición es una institución con una vocación educadora y social. Siguiendo ese parámetro, y entendiendo que el museo debe contribuir a la transformación individual y social, nosotros queremos aumentar el uso social y público del museo. El MUSAC poco a poco teje relaciones y complicidades con diferentes sectores de la ciudadanía. El MUSAC no son sólo exposiciones: cine, música, biblioteca…

Poco a poco, el programa se va ampliando. ¿Cuántas son las actividades que vamos a ver en el programa del MUSAC de los próximos meses?

Poner al MUSAC al servicio de la sociedad como motor de cambio y transformación es muy importante en todo momento, y más en momentos de crisis sistémica como el que vivimos. Es por ello fundamental ofrecer una amplia gama de actividades para diferentes sectores de público desde niños y niñas hasta adultos, desde adolescentes hasta universitarios.
Y no sólo con actividades, sino también con las propias exposiciones. Por ejemplo, en este momento estamos trabajando un equipo de personas para producir una exposición con Isidoro Valcárcel Medina. Necesitamos que las personas de varios barrios de la ciudad como Eras de Renueva, La Chantría, etc. nos presten fotos de cómo eran los espacios públicos antes de 1991. Buscar la participación de las personas, sacar a la luz archivos fotográficos privados, mostrar cómo era, cómo es y cómo podría ser el espacio público es una forma de amplificar el tejido de relaciones con públicos y usuarios. En definitiva, estamos organizando un programa de actividades muy variadas para que todo el mundo pueda encontrar un curso, un taller o un programa de cine a la medida de sus intereses y subjetividades.

Desde su nombramiento, ¿cuál es la actividad que más satisfacción le ha aportado y por qué?

Lo que más me han interesado y lo que me da más satisfacción es ver cómo el MUSAC poco a poco teje relaciones con lo local. Lo bueno de trabajar en un museo de este tamaño es que es posible tener un contacto directo con todo el mundo. Ver cómo se repiten las caras, cómo aparecen caras nuevas y cómo las personas se involucran en nuestras actividades es lo mejor. No olvido obviamente, la satisfacción de hacer grandes exposiciones como Colonia Apócrifa, una muestra que creo que es un hito histórico en toda España.

¿Cree usted que la sociedad leonesa se identifica y apoya las actividades que promueve el MUSAC?

Creo que ya he respondido. La sociedad no existe porque es una globalidad o una abstracción. Por ello es muy difícil determinar si la sociedad se identifica o no. La sociedad está constituida por personas concretas con intereses, formas de pensar y subjetividades muy variadas. A esas personas concretas a quienes les veo la cara y reconozco por la calle sí que se identifican con algunas actividades en funciones de sus intereses. No nos interesamos por todo ni en todo momento. Pero es innegable que cada vez más personas asisten y hacen uso del museo como espacio de encuentro, de pensamiento, de disensión, de placer y de crítica.

¿Cree usted que, para una ciudad como León, el turismo cultural es una alternativa viable de futuro? ¿Cómo deberían apoyar las administraciones esta nueva vía de actividad?

No soy economista, sino que ejerzo la dirección artística. Lo digo porque la actividad “turismo cultural” también denominado “industria cultural” consta de 2 palabras. Yo me dedico a la cultura, no al turismo ni a la industria. De todas formas te diré que la cultura es un excelente motor para el dinamismo y la transformación a todos los niveles, desde lo personal hasta lo comunitario, desde lo identitario hasta lo comercial, etc. He repetido en esta entrevista que el arte es una herramienta para conocer el mundo y para transformarlo. La realidad ha cambiado y hemos de cambiar con ella. Vivimos en un época en la que notamos que nada funciona, que el sistema no es operativo; el arte es una actividad privilegiada para pensar nuevos horizontes más justos y más conectados con la realidad del presente y del futuro inmediato.

Por ello, el arte puede –no me duelen prendas decirlo- contribuir a la dinamización de la economía, de la imagen de la ciudad y hasta atraer turismo, siempre y cuando la “industria cultural” sea más “cultural” que “industria” y no a la inversa. Es así como podemos garantizar que el arte esté al servicio de la ciudadanía y no de los intereses del capital, del mercado y del poder.

¿Se plantea el MUSAC alianzas para fomentar el turismo cultural con otras actividades o alternativas de la ciudad, como el Camino de Santiago, o ‘León, Cuna del Parlamentarismo’?

El museo es un espacio público, abierto a todos y todas. Cada vez estamos generando más redes de trabajo con diferentes personas (como te comenté anteriormente con el proyecto de Valcárcel Medina), con profesionales, con iniciativas autogestionadas, con instituciones y con diferentes lugares. En este momento hemos co-producido Colonia Apócrifa con el Museo de León, hemos presentado obras de muchos museos de toda la comunidad y de toda España, tenemos un programa de video circulando por varios lugares como Peñaranda de Bracamonte, Astorga, Segovia o Zamora, por poner un ejemplo, estamos trabajando una exposición que será presentada en Burgos, etc. Como ves estamos abiertos
a todo tipo de colaboraciones siempre y cuando se mantenga nuestra misión y el interés público de las propuestas.

¿Se puede gestionar la cultura y el arte desde un punto de vista económicamente sostenible?

No es que se puede, es que es la única manera. Obviamente se puede especular, inflar burbujas, hacer pompas de jabón y entretener a la ciudadanía despistándola de lo que es importante. Hay gente que lo hace, no lo vamos a negar, hay quien especula para
ganar dinero, hay quien estratégicamente construye carreras hacia la fama, hay quien juega al cortoplacismo o la rentabilidad inmediata y quien divierte. Pero la gestión de la cultura y del arte entendidos como bien público sólo puede hacerse desde la sostenibilidad. Esto no es un negocio, no nos jugamos aquí la rentabilidad de una inversión, nos jugamos lo que somos y lo que podemos ser como individuos y como sociedad. Esa dimensión nos ha de hacer tremendamente responsables con nuestras actuaciones culturales y artísticas porque con ellas se construye
no lo sólo lo que somos como personas y como pueblo sino también lo que podemos llegar a ser.

¿Cuánto se invierte en la llamada marca España? ¿Cuánto cuesta? ¿Cuál es su rentabilidad?

Permítame responder: muy poco, ninguna o, en todo caso, débilmente perdurable. ¿Sabe quien ha contribuido más a la marca España a nivel mundial y de la mejor de las maneras? Velázquez, Goya, Cervantes, Santa Teresa, García Lorca, Dalí, Picasso, Miró, Greco, Zurbarán, Ramón y Cajal… ¿Cuánto le han costado al estado español para generar marca y reconocimiento internacional? Nada o muy poco. Esa es la
mejor prueba que el arte y la cultura son el territorio en el que construimos lo que somos y lo que podemos ser el mundo, en el presente y en el futuro, es por ello que la gestión de este territorio debe ser responsable y debe realizarse con criterios de bien público.
En un momento en el que se nota mucho la dejadez del estado y de las administraciones públicas en materia de cultura, ahora cuando empiezan a oírse sirenas de privatización, yo quisiera recordar a nuestros dirigentes una frase que leí en algún lugar “La cultura es el océano en el que nadas. Trátala con cuidado”.