EN PERSONA

REVISTA Nº 119 – JUNIO 2015

La Fundación Cerezales Antonino y Cinia es una institución de
carácter privado, orientada al desarrollo del territorio y a la
transferencia de conocimiento a la sociedad mediante dos vías de acción: la producción cultural y la etnoeducación.

La Fundación Cerezales Antonino y Cinia se creó en 2008 en un pequeño pueblo de León, Cerezales del Condado. ¿Por qué en este pueblo y con qué objetivo?

El fundador de FCAYC es Antonino Fernández, nacido en una familia de Cerezales. Siendo joven emigró a México y, tras su éxito empresarial, decidió proponer a su pueblo la recuperación de una estructura con fines educativos, basada en una práctica cultural y artística, que este, a consecuencia de la despoblación y de la paulatina fragilidad del medio rural había perdido: la sede de las escuelas, construida durante la época republicana, estaba en desuso desde los años 70.

Así nace la Fundación, con una vocación claramente pedagógica, que desarrolla su misión de investigación, producción y difusión de la cultura, a través del arte contemporáneo en toda su amplitud, del sonido y de un área propia que llamamos etnoeducación, que detecta aspectos conflictivos y trata de aportar nuevas perspectivas en ámbitos diversos, que van de la inserción de tecnologías a la puesta en marcha de proyectos de desarrollo del territorio desde el respeto y el cuidado del mismo.

¿Cómo ha sido la integración de la Fundación en el pueblo? ¿Cómo ha sido la acogida?

Mantenemos una relación diaria muy estrecha con el medio y con sus habitantes. No hemos aterrizado como un ente extraño, nos hemos ido desarrollando de una forma natural gracias a una actitud de escucha activa y permanente. Muchos de nuestros programas, como Territorio Archivo, nos han permitido ser considerados como uno más y hacer una lectura del territorio con el que estamos colaborando. Tenemos muy presente que no venimos a implantar dogmas, sino a proponer “fueras de campo”, que permitan a los vecinos de la zona unos recursos para, de forma crítica, compartir y ampliar sus experiencias. De esta forma hemos podido constatar una muy buena actitud hacia nosotros, disminuyendo paulatinamente las reticencias de la llegada de “un vecino nuevo” y descubrir una gran respuesta en cuanto al
número de participantes originarios de la zona en nuestras actividades.

Música, pintura, fotografía… ¿qué rama artística queda por ‘visitar’ a la Fundación?

No hay ninguna disciplina artística o rama de conocimiento que rechacemos de entrada. La única exigencia que nos aplicamos es poder tratarlos con el máximo respeto y rigor. Así, sabemos que habrá proyectos que podrán incorporarse a la FCAYC a medida que la institución siga mejorando su cualificación, aumentando su madurez y evolucionando en sus capacidades, y que habrá otros que descartaremos, por escala, por ámbito o por preparación, pero trabajaremos para mejorar. No tenemos limitaciones o clichés predefinidos y apostamos por el esfuerzo, el talento y la suma de energías con otros agentes e instituciones para afrontar retos en cualquier materia así como transformar y aportar criterios a la sociedad, sostener procesos de investigación, formación y análisis que eviten el cortoplacismo y los escaparates eventuales. Ser conscientes de la situación previa en el contexto, tanto en el plano geográfico como en el artístico o el socio-económico; aplicar las dinámicas de escucha activa a las que antes nos hemos referido; conocer más y mejor todos nuestros vecindarios –tantos como esos planos que citamos–, nos ayuda a dar forma a todo ello y a situar los programas de la FCAYC, los que están más aparentemente ligados a la práctica artística y cualquier otro de los que proponemos, en contacto con la realidad.

Chema Madoz, Cristina García Rodero, Luis Gordillo, Amando Casado y un largo etcétera de artistas que han llenado programación, talleres, festivales de Jazz, títeres… ¿qué criterio se sigue para elaborar el programa de actividades de la Fundación Cerezales?

Nos ceñimos al ámbito de actuación marcado en el estatuto fundacional, que va ligado a las tres vías de acción que comentábamos antes: arte, sonido y etnoeducación. A partir de ahí, nos mantenemos atentos al trabajo que artistas e investigadores están realizando en esas líneas, a través de un programa de normalización de su trabajo, la asistencia a diferentes foros, visitas de estudio a artistas locales, nacionales e internacionales, la formación permanente del equipo, la investigación y las lecturas comparadas y el contacto con una red de profesionales, expertos y asesores que nos permiten mantenernos abiertos a variedad de propuestas o áreas de investigación, para trabajar con los diferentes públicos con los que contamos, y en todos los formatos.

A las actividades que realizan en la Fundación, ¿de dónde asiste más gente? Del propio pueblo, de León, del resto de España…

La Mayoría de los participantes son de León o de los pueblos de la comarca, pero hemos registrado visitas a las exposiciones y participación en talleres de personas venidas de otros puntos de España y del extranjero. Pero estamos satisfechos de poder decir que el 90% de las personas que en algún momento del año viven en el pueblo han pasado por alguna de las actividades de la Fundación.

¿Notan que tengan seguidores fijos o varían mucho los asistentes?

Nuestros programas se estructuran en ciclos. Huimos del concepto de evento puntual; cada propuesta tiene una razón de ser y una continuidad en el tiempo.  Es por eso que las personas que pasan por una actividad, suelen volver a realizar otras que profundicen en la línea en cuestión o que le de perspectiva: no es raro que una persona que participe en el grupo de trabajo Hacendera Abierta, luego se interese por un taller de micología y luego pase a guiar ella misma una actividad sobre su especialidad.

Podemos decir que contamos con una red de personas habituales que participan y a la vez nutren nuestros programas. Asimismo, con la situación actual de la cultura en este país y también debido a la proyección pública que hemos ganado debido a aspectos como la construcción de nuestra nueva sede, diseñada por Zaera Polo o programas como Territorio Archivo, hemos visto un incremento de visitas de gente que se acerca por primera vez o que se interesa por nuestro trabajo. Sin ser nuestro objetivo principal, nos alegra.

Como sucede en muchos casos… ¿notan que son más conocidos o valorados fuera de nuestras fronteras?

Hemos empezado, progresivamente, a ser observados por agentes de fuera del país, y nuestra relación con el territorio y con otros lugares de España es muy buena, como demuestra que en los dos últimos años nos han invitado a participar en muchos de los foros sobre cultura, diseño, archivística, arte, coleccionismo, etc. más importantes de España.

Están inmersos en un ambicioso proyecto de ampliación. Esa ampliación, ¿es sólo física o a nivel de sus proyectos y actividades los objetivos también aumentan?

El nuevo equipamiento de la Fundación es el resultado de casi 3 años de estudio y reflexión junto a profesionales de la arquitectura para definir de qué manera podríamos adecuar nuestro espacio al número y tipología de actividades que hemos venido desarrollando desde el principio. Las antiguas escuelas en las que tenemos sede hasta ahora, son propiedad del pueblo y nos han permitido desarrollarnos, gracias a la versatilidad de su diseño y a mucho trabajo del equipo de mantenimiento, pero con restricciones. A partir del segundo semestre del 2016 dispondremos de un espacio específico para realizar cada actividad, como una sala de exposiciones, un auditorio o las aulas didáctica para los talleres.

Al margen de esta mayor adecuación, en cuanto a comodidad y calidad de los espacios, la actividad de la Fundación no se va a ver apenas afectada: por un lado, la partida presupuestaria para la obra es independiente a la de la programación, de forma que no se verá reducida, y por otro, su evolución futura se verá ligada a múltiples criterios: demandas de los visitantes, crecimiento del equipo, presupuestos, colaboración con otros agentes e instituciones…

¿Actividades y programación prevista para este 2015?

Empezamos en el mes de julio con Encerezados, la programación de verano, donde concentramos el mayor número de actividades del año. En esta edición, tenemos un total de 33 actividades: la exposición del trabajo de investigación sobre las comunidades rurales Udegei del Extremo Oriente ruso, del fotógrafo Álvaro Laiz (finalista
de los Magnum-Ideas Tap); 18 talleres didácticos, para niños y para adultos, guiados por especialistas de toda España en materias como fotografía, arte, lenguajes de programación, arqueología, sonido…; un CoderDojo; una noche sobre las estrellas; un concierto especial de la banda Nudozurdo, el JazzFestival; ARTtítere; una ruta cultural a Burdeos y mucho más. Todas las actividades son gratuitas y el acceso regido por un riguroso orden de inscripción o hasta completar aforo.

Más info de la programación www.fcayc.org