EN PERSONA

REVISTA Nº 121 – DICIEMBRE 2015

Francisco Sosa Wagner
Jurista y escritor

Unos días antes de las elecciones catalanas, entrevistamos al
jurista y escritor Francisco Sosa Wagner. Catedrático de Derecho
Administrativo en la Universidad de León, ha sido diputado en el
Parlamento Europeo. De esto y más cosas hemos hablado con él.

Durante los últimos años has sido diputado por UPyD en el Parlamento Europeo. ¿Cuál es tu balance de ese trabajo y de la propia institución?

En primer lugar, desde el punto de vista personal, para un profesor de derecho público, como soy yo, pues hombre, estar en un sitio como el Parlamento Europeo, es como si, ya que estamos en un hospital, a un médico le proporcionan la oportunidad de estar en un hospital en el que hay montones de camas, montones de quirófanos abiertos donde puedes ver infinidad de cosas… eso en lo que se refiere al aprendizaje. En lo que se refiere a la posibilidad de influir, y los juristas sabemos algo de eso, ya que tenemos un oficio muy apropiado para el trabajo que desarrolla un parlamentario, es un buen sitio.

Y ¿cuál es la experiencia? Pues desde un punto de vista objetivo, la experiencia es clara; Europa y la Constitución Europea es la aventura política intelectual y social más importante que vivimos los ciudadanos que nos ha tocado vivir esta coyuntura, y por lo tanto, vivirla tan cerca, cómo funciona, es decir, verle las tripas y todas las intimidades, todos los debates que se producen, pues tiene un valor muy grande.

Hay que tener en cuenta que sólo las sesiones plenarias del Parlamento Europeo que se celebran todos los meses una semana en Estrasburgo, duraban desde las 9 de la mañana hasta las 11 o 12 de la noche, con interrupción de un par de horas para comer. Y se trataban todo tipo de cosas. Unas veces intervenía, otras no, pero simplemente estar allí, escuchando todos los problemas que afectan a la humanidad, en definitiva, y verlos desde una perspectiva muy compleja, que es la que aporta cada uno de sus eurodiputados, cada uno con su ideología detrás, con su pensamiento, con su punto de vista y también, con su origen geográfico e idiomático… todo eso es muy enriquecedor.

Esa imagen que tenemos de lobby en Europa, ¿es así? Es decir, ¿funciona ese lobby empresarial?

Bueno, esta es una idea, la del lobby o grupo de presión que está ligada al ejercicio del poder. Allí donde hay poder, se forman esos grupos que tratan de presionar al poder. Si aquí el Ayuntamiento de León, que es un ayuntamiento mediano, intenta cambiar el plan general de ordenación urbana, o el Ayuntamiento de Astorga, por hablar de un ayuntamiento más pequeño, pues se va a crear un lobby o grupo de presión de los propietarios del suelo, de unos señores que quieren hacer unos locales
comerciales… Esto es algo absolutamente lógico allí donde se produce el poder. Ahora bien, en el caso del Parlamento Europeo y de las instituciones europeas, el poder es mucho, y el poder se desparrama por absolutamente todos los intersticios de la vida social y económica. No hay un solo ámbito de la vida social y económica que nosotros vivimos que no esté influida por la legislación europea y por lo que se hace en Europa. Por lo tanto, y evidentemente,hay muchos grupos de presión. 

Pero hay que decir que en lo que se refiere al funcionamiento de los mismos pues es un funcionamiento transparente en el Parlamento Europeo. Y cuando recibías a gente procedente de las empresas o grupos que tienen intereses  económicos pues sabes perfectamente con quién estás hablando. ¿Que luego consiguen influir en la
legislación y en las medidas que se toman? Pues en unos casos sí y en otros casos no.

En el Parlamento Europeo, hay una cultura total de transparencia, ¿no?

Total. La cultura de transparencia es absoluta. El Parlamento Europeo es una caja de cristal. Lo demuestra un dato que voy a darte y que no se conoce del trabajo de los diputados europeos. Estos datos, no son inventados por mi, si no estudiados por un instituto británico que se dedica a seguir la actividad de los parlamentarios europeos. Pues bien, yo, en los cinco años que he estado allí seguidos, he votado en el Parlamento Europeo, en los plenos, más de 22.000 veces. Más de 22.000 asuntos, enmiendas.. de todo. Bueno, pues de esas veintidós mil y pico votos que yo he hecho, 6333 votos, una cifra que no se me olvidará nunca, son votos nominales. Es decir, son votos que llevan mis huellas dactilares que llevan mi nombre y apellidos, de manera que se puede reconstruir perfectamente lo que el diputado Francisco Sosa Wagner ha dicho sobre las mil y una historias que se han tratado, desde la protección de las focas, hasta la leche, el carbón, en el gobierno de internet, donde tuve mucha intervención, en las conexiones e interconexiones energéticas de toda Europa.. Y eso está ahí. Los ciudadanos pueden ver lo que yo votaba en las sesiones de Estrasburgo que se celebraban entre las 12h del mediodía y las 13h30; y a las 16h30-17h, ya podíamos saber qué se había votado.

Por eso digo que es un edificio de cristal. Eso no es frecuente, aquí en el Parlamento Español, en las Cortes Generales, no se sabe. Esto da una dimensión de hasta qué punto el ciudadano puede saber, si quiere. Está toda la información. Todo lo relativo a la regulación del acero, la regulación de los tomates, de la leche y sus derivados, los coches… Yo era miembro de la comisión de industria y energía e investigación, y por mis manos han pasado todos los asuntos relacionados con esto. Por ejemplo el plan de investigadores de Europa que va de 2014 a 2020, que supone un chorro de dinero tremendo para los grupos de investigadores. Y de todo eso queda constancia, y de lo que han dicho los grupos políticos, liberales, socialistas… en cada caso. Y qué han dicho los diputados en concreto.

En una entrevista que te hacían sobre tu libro ‘Memorias europeas’, decías algo así como “en Bruselas ni hace viento ni te ofrecen mejillones’. Y además has sido crítico con Bruselas como sede de instituciones europeas.

(Risas) En Bruselas no, en el Parlamento Europeo.

Bueno, sí. Yo critico mucho como sede de instituciones europeas a la ciudad de Bruselas. Es una ciudad muy incómoda, muy mal organizada para acoger allí a tantos funcionarios y políticos. Mucho más bonito y acogedor es Estrasburgo, que es la otra sede de las instituciones europeas.

Pero a parte de la incomodidad, lo que le reprocho a Bruselas es que haya organizado las instituciones europeas básicas, que son el Parlamento, la Comisión Europea, que es el gobierno de toda Europa, y el Consejo de Ministros, que es donde van a reunirse los ministros, y eso forma un conjunto arquitectónico y urbanístico espantoso, horrible. Es una ciudad que está perforada por una vía de circulación rápida, llena de coches; permanentemente en obras, con unos edificios absolutamente horribles…

Sin embargo, en Estrasburgo, el Parlamento es precioso. Al lado está el Tribunal de Derechos Humanos, que aunque no tiene nada que ver con las instituciones europeas, forma un conjunto urbanístico y arquitectónico muy agradable.

Y en cuanto a los mejillones, te los ofrecen con una combinación gastronómica verdaderamente abominable que son mejillones, de una escasa entidad corpórea, con unas patatas fritas elaboradas de acuerdo con fórmulas arcanas, y a eso le sumas que a los mejillones les suelen echar salsa variadas… pues esto hace que sea terrible. Cuando llegué a Bruselas, los primeros días todo el mundo me ofrecía eso, y un periodista me preguntó qué tal dentro del Parlamento, y bueno, le dije: “pues aquí dentro se está muy bien por que no hace viento y nadie te ofrece patatas fritas con mejillones”.

Una de las imágenes que va a quedar de tu paso por las instituciones europeas es la imagen del pepino, que además es portada de tu libro y portada de la prensa nacional e internacional. Algo que además en España fue algo muy buen visto: el profesor Sosa Wagner defendiendo el sector hortofrutícola español.

Esa imagen es el resultado de unas declaraciones insensatas que hizo una ministra alemana imputando a los pobres pepinos españoles la transmisión de las peores enfermedades. Y hombre era una cosa tremenda que luego se demostró que era algo científicamente imposible. Fue una metedura de pata de aquella señora que no tenía ni idea de nada.

Sobre tu salida de UPyD que empezó por tu idea de tener un acercamiento a Ciudadanos, que creías que era una estrategia de futuro interesante. Pasados unos meses de todo eso, ¿te arrepientes de algo de lo que pasó?

No, no. En absoluto. No me arrepiento de nada. Yo escribí un artículo en El Mundo y ante mi sorpresa se organizó un lío tremendo. Pero mi propuesta era una propuesta muy sencilla. Yo no pertenecía a la dirección de UPyD, pero sólo dije que me parecía básico que nosotros llegáramos a un acuerdo, por que se da la circunstancia que cuando entré en la segunda legislatura, entramos cuatro diputados y Ciudadanos entró con dos diputados. Y todos entramos en el grupo liberal. Y como jefe de la delegación me sentaban al lado de Javier Nart, jefe de la delegación de Ciudadanos y teníamos una colaboración ya muy estrecha. Así que me pregunté que esta colaboración tan estrecha, se podía llevar al ámbito nacional. Y esto se me ocurrió decirlo en el periódico El Mundo, en el que escribo de vez en cuando, y se armó un lío tremendo, y empecé a sufrir una persecución constante hasta que me relevan de la dirección del grupo. Yo era director del grupo por que había sido primero de lista y había sido elegido en elecciones primarias. Así que eso era una cosa que no podía aceptar y me marché. Y eso creó cierta conmoción, ya que no es habitual que un
político que abandona el Parlamento Europeo, ya que es un lugar ciertamente atractivo por muchas razones, pero yo soy Catedrático universitario, tengo mi vida y no tengo necesidad de aguantar situaciones que no me resultan cómodas y me fui.

En cierta ocasión has declarado que desaparecerán las siglas de UPyD pero no las ideas.

Claro. UPyD surge precisamente para combatir todos los excesos de los nacionalismos. Ahora mismo estamos  viviendo este disparate catalán. UPyD surge para esto,
y es una pena que ahora, que estamos en el epicentro de esta gran polémica pues que UPyD esté fuera por lo errores que se han cometido, empezando conmigo.

Ahora mismo estás participando en un grupo de trabajo de Ciudadanos que está estudiando la viabilidad de una reforma constitucional. ¿En qué punto está ese trabajo?

Bueno, nos llamó Albert Rivera a unos cuantos especialistas en derechos constitucional para crear un grupo y estamos trabajando en algunos aspectos sobre una posible reforma.

Tú participaste en el proceso del diseño del sistema autonómico actual.

Efectivamente. En el año 1981, cuando se produce el golpe de estado, el gobierno no sabe qué hacer con el lío de las comunidades autónomas y se creó un grupo de expertos para intentar dar una solución. Y bueno, una parte de los pactos a los que llegamos fracasó, sin duda, pero otra parte de nuestro trabajo tuvo éxito.

Ahora, cuando se habla de reforma constitucional se enfoca en dos aspectos: la corona y los nacionalismos. Desde tu punto de vista personal, ¿es oportuno? Y, ¿es necesario?

En cuanto a los segundo, sí es necesario, Se pueden hacer muchas reformas sin tocar la Constitución. Ahora bien, tocar la Constitución, tampoco es tan grave, en lo que se refiere a una reforma sencilla. Una reforma profunda, no; eso es algo muy complicado que básicamente no se puede hacer. Pero una básica sí. Y es que hay muchos aspectos de la Constitución, como el tema de las comunidades autónomas, que están ya obsoletos. Ha pasado el tiempo y estamos en otro momento histórico. Se pueden hacer cambios y avanzar en muchos aspectos del estado de las autonomías y su funcionamiento sin tocar la constitución pero que si se toca, tampoco pasaría nada. Teniendo en cuenta que en España en todos estos años, se ha tocado la Constitución en dos ocasiones. En Alemania desde que se aprobó su constitución en 1949, prácticamente no ha habido un año en el que haya habido algún retoque o cambio en un artículo u otro.

Otra cosa es el asunto de la corona y de la forma de Estado, ya que plantear ese asunto en estos momentos es una cosa muy peligrosa ya que se puede escapar de las manos de la clase política. Y luego además es un debate muy poco maduro pero que enciende las pasiones y lo último que podemos pretender ahora es que se enciendan más pasiones.

¿Cómo ves el panorama después del 27S, de las elecciones catalanas? ¿Y piensas que Euskadi va a seguir el mismo camino?

Pues espero que no, pero si supiera lo que va a pasar, vendería mis conocimientos (risas). Es muy complicado saber qué es lo que puede ocurrir. Si, como yo deseo,
los separatistas no ganan, pues entonces seguiremos como estamos; es decir, hablando todos los días del tema de la separación de Cataluña, de la autonomía de Cataluña… Ahora, si ganan en términos numéricos y adoptan decisiones como puede ser la declaración unilateral de independencia catalana por parte del Parlamento, pues tendremos un problema muy serio.

Me gustaría saber tu opinión sobre sanidad. Nosotros somos un hospital privado. Desde tu punto de vista, el de un catedrático de derecho administrativo, defensor del sector público, ¿ves viable y/o necesaria la convivencia y la colaboración de sanidad pública y privada?

Yo creo en la colaboración entre el sector público y privado. No creo que el sector público tenga que ocupar todos los espacios. Creo que en determinados sectores económicos o de prestaciones sociales, como es el caso de la sanidad la administración pública debe de ser prioritaria. Y aunque no asuma todo el sector, sí que debe vigilar que las manos privadas que asumen sectores como el sanitario o el educativo, actúan adecuadamente. 

Formaste parte del tribunal que dio nota de sobresaliente a la tesina de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy, si tuvieras que calificarle, no sólo en base a esa tesina si no por su gestión como presidente del gobierno, ¿le darías también sobresaliente?

Bueno, notables y sobresalientes damos los académicos en el ámbito de la vida académica. Fuera de ese ámbito y con una persona como él, en el sentido del cargo de presidente de gobierno, simplemente se ejerce la crítica política. Yo esa crítica política la he hecho en muchos libros y publicaciones, donde hago una crítica política razonada en términos políticos. Siempre que hago una crítica política, trato de diferenciar la persona, al que tengo un especial aprecio, tanto a él como a su familia,
del personaje política. Del personaje político no me gustó su gestión, la persona sí me gusta. Es un señor muy apreciable desde el punto de vista personal, pero su gestión política no me gustó nada, excepto en algunas cosas, como conseguir que la gente no fume en los restaurantes y la gestión del tráfico en las carreteras. Luego hay aspectos como los referentes a la administración territorial, la universidad… donde su gestión ha sido negativa.

El test de Francisco

Una ciudad_ León

Una comida_ dos, la paella valenciana y el lechazo

Un lugar para perderse_ la Selva Negra en Alemania

Un colega de profesión para salir de cañas_ Antonio García
Amado

Un deporte_ caminar

Un vicio (confesable)_ la admiración por el sexo femenino

Tu mayor defecto_ la impaciencia

Tu mayor virtud_ la organización

Me gustaría parecerme a… un escritor de garra, por ejemplo a
Ramón Gómez de la Serna

Un grupo musical o cantante_ la ópera

Un método de transporte_ el tren, sin duda