el uso racional de antibióticos, clave para prevenir el desarrollo de resistencias
El uso racional de antibióticos, clave para prevenir el desarrollo de resistencias

REVISTA Nº 141 – DICIEMBRE 2020

La introducción de los antibióticos en la práctica clínica supuso una de las intervenciones más importantes para el control de las enfermedades infecciosas. Estos fármacos han salvado millones de vidas y, además, han supuesto una revolución en la medicina. Sin embargo, una amenaza creciente deteriora su eficacia

La propagación de las infecciones causadas por bacterias que son resistentes al tratamiento con antibióticos constituye una de las amenazas más graves a los que se enfrenta la salud pública.

El uso inapropiado e indiscriminado de estos fármacos es uno de los factores que más contribuye a la aparición de un fenómeno que causa un gran impacto clínico, epidemiológico y microbiológico. Este problema adquiere una especial relevancia en los centros hospitalarios, donde se concentran los enfermos más susceptibles y las infecciones más graves.

En el desempeño de su misión, el equipo PROA (Programa de Optimización de Antibióticos) del Hospital San Juan de Dios de León trata de mejorar el pronóstico de los pacientes, minimizar los efectos adversos relacionados al ser potencialmente graves, controlar la aparición de resistencias a los mismos y garantizar una terapia coste-efectiva.

Así, entre los objetivos de este grupo de trabajo, que sigue las pautas europeas y las del Ministerio de Sanidad, se encuentra el de lograr el uso precoz de antibióticos de espectro ajustado a la sospecha clínica en casos de infección grave, adecuarlo una vez conocido el patrón de sensibilidad del microorganismo del cuadro infeccioso y ajustar la duración del tratamiento mediante la formación continuada de los prescriptores.

Asimismo, según precisa el doctor Javier José del Pozo Ruiz, responsable de Farmacia Hospitalaria en el centro médico leonés, persigue evitar el empleo indiscriminado de antibióticos “cuando no hay datos sugestivos de infección bacteriana”, así como el uso de la vía parenteral en antibióticos con buena biodisponibilidad digestiva “siempre que la situación clínica del paciente permita el paso a vía oral”.

Un elevado porcentaje

Aproximadamente el 60 por ciento de los pacientes son tratados con al menos una dosis de antibiótico a lo largo de su estancia hospitalaria. En este sentido, explica que “el EPINE (Estudio de Prevalencia de Infección Nosocomial en España) revela que, en el año 2016 en España, en un día cualquiera en un hospital, casi la mitad de los pacientes ingresados tenía pautados antimicrobianos (46%); un porcentaje que se aleja del de 1990, año en que se realizó la primera edición y se registró un uso del 33 por ciento”.

Hasta el 29 por ciento de las prescripciones de antibióticos de amplio espectro no están justificadas. “La mayor parte de las prescripciones inadecuadas responden al uso del antibiótico incorrecto, dosis mal ajustadas, concentraciones no óptimas en el foco de infección, duración demasiado prolongada o no secuenciación a vía oral”, argumenta el doctor Del Pozo.

Una realidad con consecuencias que pasan por el aumento de las resistencias antibióticas y conllevan una reducción de los antimicrobianos disponibles, lo que incrementa la morbimortalidad del paciente en infecciones graves, prolonga su estancia hospitalaria y aumenta el gasto farmacéutico.

El impacto de la Covid-19

Durante la primera ola de la pandemia hasta el 72 por ciento de los pacientes hospitalizados con Covid-19 recibió antibióticos de amplio espectro, pese a que solo el ocho por ciento de ellos tuvo infecciones secundarias, un porcentaje que subió hasta el 14 por ciento en los ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Datos que no son buenos en términos de uso adecuado de antimicrobianos y de la lucha frente a las multirresistencias.

La incertidumbre que se apoderó de los diagnósticos llevó a los centros hospitalarios a prescribir antibióticos por encima de lo necesario. No obstante, aunque es cierto que en marzo se dispararon todas las estadísticas, ya se ha conseguido recuperar una tendencia decreciente en su consumo.

El SARS-CoV-2 puede causar infección tanto en personas como en animales, lo que pone de manifiesto la importancia de una visión ‘One health’ que integre estrategias de salud humana y animal para lograr mejores resultados.

Un símbolo global

Con el objetivo de concienciar a la sociedad, la Acción Conjunta Europea sobre Resistencia a los Antimicrobianos e Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria (EU-JAMRAI) ha lanzado el primer símbolo global que representa la lucha contra la resistencia a los antibióticos. Nace con vocación de convertirse en un objeto tan emblemático como el lazo rojo del SIDA, que contribuya a visibilizar entre la ciudadanía las graves repercusiones de la pérdida de efectividad de los antibióticos.

El símbolo ha sido seleccionado entre las más de 600 candidaturas de 44 países recibidas en el marco de un concurso de diseño gráfico cuyo ganador ha sido el diseñador sueco David Ljungberg. El emblema consiste en dos icónicas cápsulas blancas y rojas en forma de aspa o cruz, fácilmente reconocibles como medicamentos, que se forman al ensamblar un corazón rojo y otro blanco.

“Una forma simple a la vez que poderosa”, en palabras de su autor, que persigue un cambio de comportamiento a nivel individual y comunitario en relación al uso prudente de los antibióticos. Por eso, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) anima a la ciudadanía a confeccionar su propio símbolo y a compartir sus fotografías y vídeos mencionando a @EUJamrai en Twitter, Facebook e Instagram, con los hashtags:
#AntibioticResistanceSymbol
#AMR
#KeepAntibioticsWorking