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EL ESPECIALISTA

REVISTA Nº 114 – MARZO 2014

Reconstrucción mamaria: preguntas frecuentes

Reconstrucción inmediata autóloga con colgajo abdominal DIEP y reducción mamaria derecha. Reconstrucción izda de areola pezón.

Coincidiendo con la inauguración de nuestra nueva Unida de Mama, queremos aprovechar nuestra sección del especialista para que nuestros cirujanos plásticos respondan a las cuestiones que se plantean las pacientes de cáncer de mama en cuanto a la reconstrucción mamaria.

¿Qué es y qué objetivos tiene la reconstrucción mamaria?

El tratamiento del cáncer de mama incluye, en la mayoría de ocasiones, una cirugía mutilante: mastectomía, en la que se elimina una o las dos glándulas mamarias. La reconstrucción de la mama tras un cáncer comprende un conjunto de técnicas quirúrgicas que permiten al cirujano plástico crear una mama muy similar en forma, textura y características a la no operada. Se trata de uno de los procedimientos quirúrgicos actuales dentro de la cirugía plástica más seguros y gratificantes para la paciente. Los objetivos son:

  • Recrear una mama de aspecto natural, incluyendo la areola y el pezón.
  • Eliminar la necesidad de llevar prótesis externas pudiendo llevar prendas de vestir que no serían posibles sin reconstrucción (bañadores, escotes, etc.).
  • Rellenar el hueco y la deformidad que puede quedar en el tórax.
  • Restaurar la imagen corporal y mejorar la calidad de vida de la paciente. La reconstrucción mamaria es definitiva y permite hacer una vida normal.

Para la inmensa mayoría de las mujeres con cáncer de mama, la reconstrucción de la misma mejora la imagen propia, lo cual facilita una mayor estabilidad emocional, permite enfrentarse de una forma más positiva a la enfermedad y llevar una vida social y sexual más activa.

¿Quién y cuándo puede reconstruirse la mama?

Casi todas las mujeres mastectomizadas pueden, desde el punto de vista médico, considerarse candidatas para reconstruirse la mama, la mayoría de ellas a la vez que se quita la mama. Cuando la mama se reconstruye a la vez que se realiza la mastectomía  (reconstrucción inmediata), la paciente se despierta de la intervención con un contorno mamario adecuado, evitando la experiencia de verse con la mama amputada; el beneficio psicológico de esta técnica es claro.

En algunos casos, sin embargo, la reconstrucción puede o debe posponerse (reconstrucción diferida). Algunas mujeres no se sienten cómodas hablando de la reconstrucción mientras intentan adaptarse al hecho de haber sido diagnosticadas de un cáncer de mama; otras mujeres simplemente no desean más intervenciones que las estrictamente necesarias para curar la enfermedad. Otras veces, el empleo de técnicas más complejas de reconstrucción hace aconsejable retrasar la reconstrucción para no extender excesivamente la intervención. Si existen problemas médicos asociados, como obesidad, hipertensión, problemas hormonales, también puede ser necesario retrasar la reconstrucción.

Por otro lado, la reconstrucción inmediata exige una colaboración estrecha entre el cirujano que extirpa la mama y el cirujano plástico, ya que es necesaria la presencia de ambos cuando se interviene a la paciente.

En cualquiera de los casos, lo importante es disponer de una información adecuada y clara sobre las posibilidades de reconstrucción antes de ser intervenida, para enfrentarse a la operación de forma más positiva.

Reconstrucción mamaria y cáncer de mama: ¿hay más riesgo de recurrencia del cáncer de mama?

No tiene efecto en la recurrencia de la enfermedad. Ha sido firmemente demostrado por múltiples estudios que la reconstrucción no tiene efecto en la recurrencia de la enfermedad de la mama, ni interfiere con el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, aunque la enfermedad recidive. Debe también quedar claro que tampoco interfiere con los estudios posteriores que puedan ser necesarios en las revisiones. Si su mama ha sido reconstruida mediante implantes y su cirujano le recomienda la realización de mamografías de control periódicas, deberá hacérselas en un centro radiológico con experiencia en el uso de técnicas radiológicas para prótesis.

Riesgos de la reconstrucción mamaria

Prácticamente toda mujer que ha sido mastectomizada puede someterse a una reconstrucción mamaria. No obstante pueden existir ciertos riesgos que deben ser conocidos antes de someterse a esta intervención. Estos riesgos serían los propios de cualquier cirugía, como hematomas, cicatrices patológicas o problemas anestésicos que, aún siendo poco probables, siempre cabe una mínima posibilidad.

Las prótesis utilizadas en reconstrucción mamaria son muy seguras, sin embargo presentan problemas propios de su utilización. Existe la posibilidad de una infección periprotésica, que puede requerir la retirada temporal o definitiva del implante. El problema más común relacionado con los implantes es la contractura capsular, la formación por el organismo de una cicatriz interna alrededor del implante que puede hacer que la mama reconstruida tenga una consistencia más dura de lo normal; esto no es más que una respuesta fisiológica exagerada del organismo a un cuerpo que no reconoce como propio. Su cirujano plástico le informará de los métodos necesarios para tratarlo.

¿Quién realiza la reconstrucción mamaria?

El abordaje del cáncer de mama hoy en día se hace desde un enfoque multidisciplinar. Tan pronto como una mujer es diagnosticada de cáncer de mama, ésta debe informarse sobre las posibilidades de reconstrucción. El cirujano que realiza la mastectomía, el oncólogo y el cirujano plástico deben coordinarse para desarrollar una estrategia que confluya en el mejor resultado posible.

El cirujano plástico es el especialista, que por su formación (especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética) posee los recursos técnicos y estéticos adecuados para reconstruir una mama con un aspecto natural. Tras evaluar el estado general la paciente, éste le informará de las opciones más apropiadas para su edad, salud, características físicas y anatómicas y expectativas de futuro.

Técnicas de reconstrucción mamaria

  • Expansión cutánea: la más empleada. Consiste en expandir la piel y, posteriormente, colocar una prótesis. Después de la mastectomía, el cirujano plástico coloca un globo hinchable (expansor) debajo de la piel y el músculo pectoral. A través de una válvula colocada bajo la piel, se va hinchando dicho expansor periódicamente hasta conseguir el volumen de la mama sana. Una vez que la piel del pecho se ha expandido suficientemente, se sustituye el expansor por una prótesis mamaria definitiva. Ambas intervenciones requieren una anestesia general, con una estancia hospitalaria breve, (24-72 horas). Las prótesis empleadas contienen silicona médica. No se ha demostrado ninguna relación entre el cáncer de mama y el empleo de prótesis mamarias, siendo aprobada su utilización en todos los países europeos.
  • Empleo de tejidos propios: del cuerpo de la paciente para crear una mama natural. Consiste en la movilización o el trasplante de tejidos de otras zonas del cuerpo como el abdomen, la espalda o las nalgas (técnicas denominadas autólogas o colgajos).

En algunos casos estos tejidos siguen unidos a su sitio original, conservando su vascularización, y son trasladados hacia la mama mediante un túnel que corre por debajo de la piel. Según la técnica puede ser preciso o no emplear, además, un implante.

En otros casos los tejidos empleados para crear la mama son separados completamente de su sitio original, y son trasplantados al pecho mediante la conexión a los vasos sanguíneos de esta zona. Este tipo de procedimiento debe ser realizado por un cirujano plástico con experiencia en microcirugía.

Estas técnicas son más complejas que las que emplean expansión cutánea, dejan más cicatriz y el periodo de recuperación es mayor que para los implantes. Sin embargo, el resultado estético es muy superior, sólo suele precisarse una intervención y no existen los problemas relacionados con el uso de implantes. En algunos casos, cuando se moviliza tejido del abdomen, existe el beneficio añadido de la mejoría del contorno abdominal (como si se tratase de una corrección estética de la “tripa”). Esta técnica se realiza también bajo anestesia general, con una estancia hospitalaria entre 4 y 7 días.

Dr. Rubén Álvarez García
Dr. David Robla Costales
Servicio de Cirugía Plástica
Hospital San Juan de Dios de León