EL ESPECIALISTA
REVISTA Nº 122 – MARZO 2016

La especialidad de Gastroenterología y Hepatología se ocupa del diagnóstico y tratamiento de todas aquellas enfermedades que afectan a cualquier tramo del tubo digestivo (esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso o colon), así como al hígado, vesícula, vías biliares y páncreas.

EL ESPECIALISTA

María Dolores González García

La Dra. María Dolores González García realizó los estudios de Medicina en la Universidad de Salamanca, y se especializó en Gastroenterología y Hepatología en el Hospital La Paz de Madrid. Es miembro de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva.

La técnica

La endoscopia digestiva es una técnica que permite el acceso al interior del tubo digestivo de una sonda flexible dotada de un sistema óptico para proceder al diagnóstico de múltiples procesos, además de facilitar la aplicación de un buen número de tratamientos.

Endoscopia significa “mirar dentro”, y aunque las primeras exploraciones en este campo se realizan en el s.XIX, no es hasta los años 50 del s.XX cuando tiene lugar el auténtico impulso de la endoscopia actual con la aparición de los primeros endoscopios flexibles.

El endoscopio digestivo actual es un instrumento en forma de tubo flexible de alrededor de 1 cm de diámetro, con una cámara de vídeo en su extremo que permite visualizar las imágenes en un monitor. Además el tubo del endoscopio cuenta con distintos canales por los que se pueden introducir diferentes instrumentos durante la exploración, como pinzas de biopsia o catéteres para diversas opciones terapéuticas.

En términos generales existen dos modalidades: endoscopia alta (comunmente llamada gastroscopia) y endoscopia baja o colonoscopia.

La gastroscopia permite explorar el esófago, el estómago y el duodeno, y la única preparación que requiere por parte del paciente es un ayuno de unas 6 horas. Antes de proceder a la introducción del endoscopio se le aplica en la garganta un espray anestésico para minimizar las molestias, aunque también puede realizarse con el enfermo sedado. Esta exploración permite detectar alteraciones en el trayecto explorado, bien de tipo péptico (relacionadas con la secrección ácida como esofagitis, úlceras, gastritis o duodenitis), infeccioso (por ejemplo esofagitis víricas o fúngicas) o neoplásico (pólipos y tumores malignos). Además también se pueden detectar lesiones vasculares y de cualquier otra naturaleza. Igualmente
la endoscopia permite la toma de biopsias y la aplicación de distintos tratamientos: extracción de cuerpos extraños, cauterización de lesiones vasculares sangrantes, esclerosis de varices esofágicas o extirpación de pólipos.

En cuanto a la colonoscopia permite explorar todo el intestino grueso (recto, sigma, colon descendente, colon transverso, colon ascendente y ciego) así como la porción final del intestino delgado (Ileon terminal). Esta técnica requiere la limpieza previa del tubo digestivo con una dieta y una solución evacuante para que la exploración sea lo más rentable posible y se puedan observar incluso lesiones de muy pequeño tamaño. Para una mayor comodidad y seguridad se realiza con el paciente sedado y monitorizado. La colonoscopia permite detectar lesiones a cualquier nivel del intestino grueso y tomar biopsias de las mismas; incluso aunque el aspecto de la mucosa sea normal, las biopsias permiten su estudio histológico para descartar lesiones milimétricas. Al igual que la endoscopia alta, la colonoscopia no sólo tiene una función diagnóstica, sino terapéutica,
particularmente en lo que se refiere a extirpación de pólipos en todo el trayecto colónico. Otra interesante aplicación es el marcaje de lesiones tumorales para facilitar la labor posterior del cirujano durante la intervención quirúrgica.

la entrevista

¿Desde cuándo trabaja en el Hospital San Juan de Dios de León?

Desde el año 1993.

¿Cuál es el balance?

Evidentemente excelente, ya que de otro modo no hubiera permanecido durante tanto tiempo vinculada  profesionalmente a este centro. Este trabajo me permite valorar pacientes tanto en consulta externa como en hospitalización, pero también practicar la endoscopia, uno de los aspectos más interesantes de mi especialidad.

¿Cuál es el perfil de sus pacientes y la patología más común?

Los pacientes a los que atiendo no tienen un perfil definido, ya que abarcantodo tipo de edad y condición, si bien los pacientes hospitalizados son en general de edades más avanzadas que los ambulatorios. En la consulta externa recibo pacientes de una amplia gama de patologías: enfermedad por reflujo gastroesofágico, infección por Helicobácter pylorii, enfermedad celiaca, distintas hepatopatías, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome
de intestino irritable y muchas otras.

Dentro de su especialidad ¿hay alguna enfermedad que podría evitarse?

En patología digestiva tiene una gran importancia la prevención del cáncer de colon, máxime en un área de salud como la nuestra, con una elevada incidencia del mismo. En este sentido la prevención se basa principalmente en la
detección precoz y extipación de pólipos de colon (que en gran parte de los casos son las lesiones precursoras del cáncer). Por ello se recomienda hacerse una primera colonoscopia a partir de los 50 años, o antes si existen antecedentes familiares de esta patología.