EL ESPECIALISTA
REVISTA Nº 129 – DICIEMBRE 2017

La rehabilitación y medicina física es una especialidad compleja y multidisciplinaria que abarca gran variedad de aspectos. Si entendemos la discapacidad como toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o margen que se considera normal para el ser humano, la rehabilitación es la especialidad médica que se ocupa de la misma, es decir, es la encargada del diagnóstico, evaluación, prevención y tratamiento de todos aquellos procesos discapacitantes, teniendo el objetivo de facilitar, mantener o devolver el mayor grado de capacidad funcional e independencia posibles a las personas que los padecen. El médico rehabilitador, por tanto, es el responsable de prevenir, diagnosticar, evaluar y tratar la discapacidad.

Patologías más frecuentes

El ámbito de actuación y de interrelación de la rehabilitación con otras especialidades es muy extenso, así en las consultas se ven patologías de muy variada índole vinculadas con traumatología (fracturas, artroplastias, ligamentoplastias, alteraciones ortopédicas), reumatología (artrosis, enfermedades inflamatorias, osteoporosis, algias vertebrales), pediatría (desviaciones de la columna vertebral, parálisis cerebral infantil), neurología (ictus, lesiones medulares, parálisis nerviosas periféricas),  neurocirugía (tras intervenciones de espalda y traumatismos craneoencefálicos) vascular (linfedemas), oncología (tras masetecomías) otorrinolaringología (alteraciones del equilibrio), neumología (EPOC y otras enfermedades respiratorias), cardiología (tras un infarto agudo de miocardio), geriatría (fragilidad y desacondicionamiento físico), patología laboral y deportiva (lesiones musculares y ligamentosas).

Licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo en 1987, especializado en Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Universitario de Salamanca en 1993, complementa su formación en hospitales de referencia como por ejemplo el Hospital de Parapléjicos de Toledo. Doctorado en el programa Neurociencias en la Universidad de Salamanca, Máster en Valoración del Daño Corporal por el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social.

Ha trabajado en las Clínicas Campoamor de Salamanca y Hospital San Juan de Dios de León, además es miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef) y de la Sociedad Castellano y Leonesa de Rehabilitación. La mayor parte de su labor en esta especialidad ha sido asistencial.
En los centros que ha trabajado prácticamente ha sido el único médico rehabilitador presente y la demanda de atención medica ha sido muy importante. No obstante, ha participado en congresos de Rehabilitación y de otras especialidades afines a la suya como por ejemplo geriatría. Ha asistido a congresos de Rehabilitación y Medicina Física y a numerosos cursos formativos de diferentes patologías. Así mismo ha colaborado con capítulos en libros de temas como dolor neuropático, fracturas de cadera, ictus, etc.

La técnica

Es una especialidad que carece de procedimientos diagnósticos de alta especificidad, pero utiliza, como muchas otras, las pruebas de imagen: radiología simple, la ecografía (con un objetivo diagnóstico y terapéutico, por ejemplo para infiltraciones de toxina botulínica en el tratamiento de la espasticidad), T.A.C y R.M.N. Pruebas de exploración funcional del sistema nervioso como electromiografía y potenciales evocados también son solicitados frecuentemente.

Técnicas diagnósticas un poco más específicas son la posturografía (estudio de la postura y el equilibrio) y la dinamometría (valoración de la fuerza y la resistencia muscular). No obstante, una de las principales herramientas de diagnóstico de la especialidad son las escalas de valoración funcional, que surgen de la necesidad de disponer de métodos válidos y fiables que permitan expresar los resultados clínicos de un modo uniforme, objetivo y medible. Con ellas, se puede cuantificar la repercusión o consecuencias de la enfermedad, establecer categorías de incapacidad o minusvalía y documentar sus variaciones de forma clara y reproducible. Las más utilizadas son el índice de Barthel (actividades de la vida diaria), MIF (medida de independencia funcional), Rankin (tras un ictus), Oswestry (en afecciones lumbares) y una larga lista de ellas validadas específicamente para cada patología que tratan en la especialidad de Rehabilitación y Medicina Física.

la entrevista

¿Desde cuándo trabaja en el Hospital San Juan de Dios de León?

Desde septiembre de 2006. El balance es extraordinariamente positivo. Desde el punto de vista personal ha supuesto un acercamiento a mi tierra y a mi familia, y desde el profesional me he encontrado compañeros de todas las categorías de gran valía, un gran ambiente de trabajo y extraordinaria calidad humana que revierte muy positivamente en el ámbito laboral, tanto en consultas externas, como en planta y en el gimnasio de rehabilitación con fisioterapeutas con una encomiable calidad humana y profesional…

Dentro de su especialidad, ¿hay alguna enfermedad que podría evitarse?

La rehabilitación forma parte de la denominada prevención terciaria de las enfermedades, es decir, se ocupa, de evitar o disminuir la discapacidad que un gran número de enfermedades y procesos traumáticos pueden originar, tratando de alcanzar una calidad de vida cercana, sino es la misma, a la que tenía antes de haber sufrido el proceso con potencial discapacitante.

¿Alguna anécdota o curiosidad vivida en el Hospital San Juan de Dios de León?

Múltiples y variadas, por decir alguna, la de un compañero que quería darle de alta a un paciente afectado de una hemiplejía con afasia tras un ictus. Poco después del alta, un hermano gemelo del enfermo le solicitaba información sobre la continuidad del tratamiento fuera del hospital. Mi compañero, al verlo, le dijo: “no, usted no necesita continuar con rehabilitación, está fenomenal tanto desde el punto de vista funcional como del lenguaje”. El familiar en cuestión no tardó en asimilar donde estaba el error. La verdad, si el grado de despiste del doctor era mayúsculo, lo superaba con una bondad y una dedicación a sus pacientes inconmensurable.