EL ESPECIALISTA

REVISTA Nº 136 – SEPTIEMBRE 2019

Delia Rodríguez Prieto

La neurofisiología clínica se define como una especialidad médica que se fundamenta en los conocimientos de las neurociencias básicas, tiene como objetivo la exploración funcional del sistema nervioso, utilizando las técnicas de electroencefalografía, de electromiografía, de polisomnografía, de potenciales evocados, de magnetoencefalografía, así como de neuromodulación, con fines diagnósticos, pronósticos y terapéuticos. Por tanto, esta especialidad comprende el estudio, la valoración y modificación funcional del sistema nervioso (central y periférico), y de los órganos de los sentidos y musculares tanto en condiciones normales como patológicas.

EL ESPECIALISTA

Delia Rodríguez Prieto

Cursa los estudios de medicina en la Universidad de Oviedo, realizando posteriormente los cursos de doctorado impartidos por el Departamento de Patología Animal (medicina animal) de la Universidad de León y el trabajo de investigación titulado “La electromiografía como técnica de diagnóstico. Aplicaciones clínicas”.

Especialista en neurofisiología clínica vía M.I.R. desde junio de 2007, con formación en el Hospital de León (rotaciones en los servicios de neurología, neurocirugía y rehabilitación), y rotaciones externas de monitorización intraoperatoria en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y en la unidad de sueño del Hospital de Móstoles.

Forma parte del cuadro médico de HM San Francisco en León, Hospital de La Reina en Ponferrada, Instituto Neurológico del Dr. Mateos en Oviedo y del Hospital San Juan de Dios de León. Además colabora con el Centro Médico Asturias en Oviedo y con el Hospital Río Hortega en Valladolid.

Técnicas y pruebas diagnósticas más utilizadas y en qué patologías se realizan:

Electroencefalografía: es el estudio de la función cerebral mediante el registro de la actividad eléctrica del sistema nervioso central. Tanto en situación basal como con métodos de activación a lo largo del registro, se puede realizar un electroencefalograma normal o un electroencefalograma en privación de sueño. Las patologías que se estudian son epilepsia, síncopes, cefaleas, demencia.

Electromiografía y electroneurografía: son estudios del sistema nervioso periférico (raíces, nervios, placa neuromuscular y músculo). El primero es el registro mediante una aguja de la actividad eléctrica muscular y el segundo es el registro de la actividad del nervio mediante un estimulador eléctrico y unos electrodos adheridos a la piel. Sirven para la detección de patologías que afectan a estructuras nerviosas y musculares: radiculopatías, neuropatías, polineuropatías, miopatías y otras enfermedades neurológicas.

Potenciales evocados (somatosensoriales, visuales y auditivos de tronco cerebral): es una prueba diagnóstica que, mediante estímulos sensitivos (visuales, auditivos o táctiles) y el registro de las respuestas cerebrales que estos provocan, valoran la integridad de las vías estimuladas, estudiando compromiso medular, mielopatía cervical-lumbar, sospecha de lesión nervio óptico en enfermedades desmielinizantes y lesión nervio auditivo. La duración de estas pruebas varía entre quince minutos y una hora, en función de la patología que se quiere estudiar, los hallazgos que se van encontrando durante el estudio y la colaboración del paciente.

Estudios de sueño y test de latencias múltiples de sueño: son estudios largos y específicos de electroencefalografía, registro muscular, ocular, electrocardiografía, función respiratoria, para valorar problemas de sueño, narcolepsia.

Monitorización intraoperatoria: consiste en la aplicación de varias técnicas de diagnóstico neurofisiológico mientras se realiza una cirugía, con el propósito de ayudar al cirujano en la preservación de las estructuras neurológicas que pueden estar en riesgo por la cirugía en sí misma (monitorización) y la identificación de dichas estructuras con el fin de preservarlas (mapeo). Es una técnica que se recomienda en neurocirugía cerebral (tumores, lesiones vasculares, nervio óptico, etc.), cirugía de médula espinal (escoliosis, fracturas vertebrales, mielopatía cervical, estenosis lumbar, etc.), cirugía vascular (aneurismas, malformaciones arteriovenosas, cirugía cardiaca, etc.), cirugía del nervio periférico (plexos, nervio facial, cirugía del sistema genitourinario, prótesis de cadera, etc.).

En este hospital nos centramos en los estudios de electromiografía-electroneurografía (consulta de neurofisiología) y monitorización intraoperatoria (intervenciones con neurocirugía).

la entrevista

¿Desde cuándo trabaja en el Hospital San Juan de Dios de León?

En agosto de 2012 me incorporo al Hospital San Juan de Dios de León, realizando pruebas diagnósticas y, desde abril de 2015, monitorización intraoperatoria en colaboración con el Servicio de Neurocirugía.

¿Cuál es el balance?

Muy positivo, fundamentalmente por las facilidades que me han dado para realizar mi trabajo, la colaboración y ayuda de todo el personal del hospital, y la posibilidad de desarrollar el área de la especialidad de neurofisiología que más está avanzando, la monitorización intraoperatoria. Esto último gracias al Servicio de Neurocirugía de este hospital, con el que estamos haciendo cada vez mejor, un trabajo fundamental, que es dar al paciente el mejor trato posible y la mayor seguridad para un resultado óptimo.

¿Cuál es el perfil de sus pacientes y la patología más común?

Los pacientes que atiendo en mi consulta son fundamentalmente personas con patología de columna (traumática o degenerativa). Suelen ser en su mayoría accidentes laborales o de tráfico y personas de edad avanzada, en las que los problemas de espalda son muy frecuentes, y que cada vez se ven en mayor número debido al aumento de la esperanza de vida.

¿Alguna anécdota o curiosidad?

Todos los días te encuentras en la consulta con algo que contar, pero yo, que hablo mucho con el paciente y le explico todo, tengo que responder con muchísima frecuencia a la pregunta: » ¿Cómo va a salir normal la prueba si a mí me duele mucho?», y hay que contar muy bien en qué consiste lo que hacemos, para qué lo hacemos y qué esperamos del resultado.

Dentro de su especialidad, ¿hay alguna enfermedad que podría evitarse?

Muchas de las enfermedades que valoramos son enfermedades provocadas por los trabajos que se realizan (pesos, malas posturas, muchas horas de pie o sentado, conduciendo…) y habría que mejorar los hábitos y la forma en que se realiza la actividad laboral. En cuanto a las enfermedades degenerativas, lo ideal es hacer una medicina preventiva para retrasar en lo posible su aparición y que el avance sea más lento.