Categoría: pastoral

Sembrar… cuando el cuerpo duele y la vida no da

Nuestra mente y nuestro cuerpo, listos para disfrutar de la vida en el campo, la naturaleza y el aire libre, perciben que el ansiado sueño se hace añicos y solo queda intentar mantener la esperanza de recomponer esos sueños rotos. El paso del tiempo y lo vivido van dejando sus secuelas.

La hospitalidad, una quimera

He vuelto a Juan Ciudad, es decir, a la esencia de San Juan de Dios y a lo que él veía como realidad que para muchos era un sueño, una quimera. Lo he hecho al encontrarme, en estos tiempos de pandemia, con esa frase que suena bien pero que nos pasa inadvertida: “Ahora más que nunca, Hospitalidad”.

Escuchando el sufrimiento

Cuando aún estaba en diálogo con Juan Ciudad y casi todo organizado para la fiesta, el mundo se rompe y el chasquido ponía sonido al sufrimiento. Vuelvo a retomar el diálogo, vuelvo a centrarme en lo que Juan Ciudad había pensado para aquel mundo que tanto le apenaba, en el que experimentó tanto dolor y al que entregó su vida.

Diálogo con Juan Ciudad

Una estrella y despistada, pero era capaz de regalar en cada presencia una sonrisa. No era mucho, pero era y era suficiente para llenar el día de valores o dar valor al día. ¡Lo que vale el regalo de una sonrisa!

Regálame una sonrisa

Tenemos un defecto grande de serie: no venimos con manual de funcionamiento, libro de instrucciones o “tutorial” en internet y, sin embargo, todo ser humano lucha por vivir y ser feliz. Algunos no sé si lo saben o lo aprenden, pero consiguen vivir y vivir felices. ¡Pocos!

Camina con mis zapatos, por favor

Aún no encuentro una explicación de lo que me ha pasado. Es posible que sea fruto del corazón cargado de recuerdos. No lo sé. He decidido –desde el corazón– buscar herramientas que faciliten llenar la fragilidad de fortaleza y animar la certeza de que el sol renacerá.

Recuerdos del corazón

Va pasando el tiempo, se esfuma la vida, pero los recuerdos permanecen en el corazón. Son tantas las cosas que nos regala el día, y a tal velocidad, que con frecuencia la mente se bloquea, o como dicen ahora, se “pixela”, y las imágenes no llegan con nitidez.

Gracias Enrique

Salí cerrando la puerta, pero Enrique se me había adherido y seguía conmigo. Mientras las ideas se iban recolocando, me acordé de Séneca, el filósofo, y aquella frase que intentaba hacer una síntesis: “necesitamos la vida entera para aprender a vivir, y toda la vida para aprender a morir”. Esto podía ayudarnos…

Hospitalidad. Primera versión

Es gratificante estar junto a los abuelos y escuchar el sonido de la hospitalidad que aparece entre otras muchas melodías de la vida. Cada una a su ritmo y con su música, desde la experiencia vivida o soñada, cantada o contada, pero todas, y en su momento.

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